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viernes, diciembre 14, 2007

CIRCE VISTA POR PICHARD

Para terminar con esa deliciosa visión del mito de la Odisea que le debemos a Georges Pichard y Joseph Lob os cuelgo aquí unas imágenes mas de la visión que de la hechicera Circe tuvieron estos dos artistas. A pesar del aspecto de mulier dominatrix que tiene la Circe de Pichard, tan cercana a la estética de las chicas góticas de hoy, creo que la visión de este dibujante para la mítica maga arranca del famoso cuadro de Wright Barker pintado en la última década del siglo XIX. Os adjunto una reproducción del famoso cuadro de Wright Barker, cuadro que, desgraciadamente, no he podido encontrar a mayor tamaño y resolución, a pesar de que una vez lo tuve en mejor reproducción y lo usé de papel tapiz. Lo he buscado entre mis discos y no lo encuentro. ¡Maldito de mí!

La Circe rodeada de bestias es una imagen que arranca directamente de la Odisea, pero la inspiración del conjunto en que Pichard presenta a la maga creo que procede del cuadro de Barker, sobre todo por el recargado glamour de la morada de la maga, así como por las flores diseminadas por el suelo, las pieles, la presencia de leones y lobos, y también, por la inspiración que recibe Pichard de algunos elementos ornamentales para la utiliería del entorno íntimo de Circe. Os adjunto dos viñetas más, y extraed vuestras propias conclusiones. Clicad sobre las imágenes para ver a buen tamaño.


miércoles, diciembre 12, 2007

ULISES, DE JOSEPH LOB Y GEORGES PICHARD

Les colgaba hace poco, aquí mismo, una fichita Toutain dedicada al viejo verde de Georges Pichard, uno de los maestros de la historieta francesa de los años 70. También hace muy poco encontré una obra, creo que poco conocida, dibujada exquisitamente por Pichard con guiones del francés Joseph Lob. Su título: Ulysse, una adaptación muy setentera (con claras influencias de la psicodelia de la época) del gran clásico de Homero. Lo destacable no es, claro, que tengamos un tebeo basado en La Odisea, porque de esos hay muchos, mejores y peores que éste de Lob y Pichard (por ejemplo la Odisea de Pérez Navarro y Martín Saurí, reeditada hace poco por Norma Editorial) pero si algo merece la pena destacar de esta obra de Pichard es su revisión del clásico con énfasis en dos aspectos: en el erotismo implícito que contiene la Odisea a lo largo y ancho del texto homérico, y en el rediseño de los personajes mitológicos, donde los dioses griegos se aproximan a los superhéroes Marvel y DC y se alejan de la iconografía clásica tradicional.

El Olimpo abandona las columnas de mármol habituales en la concepción tradicional, que llega hasta la moderna Wonder Woman, y sustituye el clasicismo academicista por una visión que encaja mejor con la imagen post-apocalíptica que empezó a ponerse en candelero desde Metrópolis (Fritz Lang, 1927), donde la idea de una modernidad opresiva parece estar definida por la lobreguez de los grandes factorías modernas, en las que, ayer como hoy, se sigue explotando a los trabajadores. Y si no, que les cuente Doña Maquila.

Y como no podía ser menos, en el Olimpo hallamos a los dioses: nuestro Zeus, en esta ocasión, será un moderno padre divino más joven de como solemos imaginarlo (hombre mayor, larga barba blanca…; la representación tradicional de Zeus/Júpiter fue asimilada por el Cristianismo para su representación de Dios Padre). En la obra de Pichard y Lob tenemos a un Zeus juvenil más próximo a nuestra visión de Cristo, pero sobre todo, más coherente con la imagen fabulosa y clásica de un Zeus desflorador de virgencitas y sexualmente incontenible.

Adviértase la mirada escrutadora y penetrante, los labios carnosos y sensuales y ese rostro coronado con una cabellera agreste cuyas greñas recuerdan, aunque con bastante contención, los rayos de luz que este dios proyecta en su estado natural (y si no, que se lo digan a la pobre Sémele, madre de Dioniso). En la mano derecha, una botella de Néctar, la bebida de los dioses, incorporada aquí a la tradición cocacolera. Como podemos advertir, sobre el pecho de su traje viene marcada la Z inicial de su nombre, como si fuera el Supermán de este Olimpo tan pop que nos obsequian Pichard y Lob. Los autores se toman ciertas libertades, sobre todo en la presentación de los viejos dioses del Olimpo, como podemos ver en esta viñeta donde descubrimos a algunos de ellos detrás de un Zeus que maneja el cuadro de mandos de la parte superior del Olimpo, transformada ahora en nave espacial, un poco al estilo del planeador de Koji Kabuto que se ensamblaba en el cráneo del robot Mazinger Z (¿Recordáis Mazinger Z? Otro ídolo setentero bien pop que nos llegó del país del sol naciente).

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es la presentación de Homero como un integrante más de la expedición de Ulises en su regreso a casa. En esta obra, Pichard y Lob asumen la vieja y romántica teoría de que Homero fue algo así como un corresponsal de guerra de la antigüedad, alguien que fue testigo presencial de la guerra de Troya y que pudo escribir sobre la misma desde un conocimiento de causa de la misma. Homero, que todavía no es ciego al iniciar la acción de la obra, perderá la visión como un castigo de Posidón por haber sugerido a Ulises que ciegue al cíclope Polifemo. Cegado el cíclope, el mismo Homero se adentrará para siempre en un mundo de tinieblas. Hay que destacar que la figura de Polifemo ha sido vinculada con el destino del propio Homero en más de una ocasión. Por ejemplo, en la segunda entrega de Socrate le demi chien, de Sfar y Blaine, el mismo Homero se convertirá en Polifemo, en uno de los muchos juegos con la tradición clásica que Sfar se permite en su magnífica serie sobre el mundo heroico griego protagonizada por Sócrates, un perro filósofo.

Sin lugar a dudas, el mayor mérito de este álbum reside en el delicioso dibujo de Pichard, maestro del erotismo en la bande desinée. No van a faltar ocasiones en que el artista francés se explaye, para nuestro placer, en dibujar los golosos contornos de las protagonistas de la mitología griega, ya trátese de diosas, sirenas o la mismísima Circe, hechicera sensual donde las haya que en esta versión de Pichard y Lob tiene todo el protagonismo que este personaje merece en una recreación deudora del famoso cuadro de Wright Barker que les colgaré otro día para que sigamos disfrutando, un poco más, con la recreación de Pichard de una de las obras más emblemáticas de la literatura universal. De momento, aquí les cuelgo unas imágenes más de esta interesante obra de Lob y Pichard, que, sin llegar a ser una obra maestra, tiene todo el encanto con que pudo dotarla uno de los grandes artistas que tuvo la bande desinée para adultos durante la segunda mitad del siglo XX. A continuación, unas imágenes más de la obra.


El dios Hermes (Mercurio) según Pichard y Lob


La falsa apariencia de las Sirenas

Ulises atado al mástil de su barco para no sucumbir al canto de las Sirenas.
La verdadera apariencia de las Sirenas.

Joseph Lob y Georges Pichard, Ulysse. Dargaud Editeur. París, 1974.

martes, octubre 02, 2007

FICHAS TOUTAIN LXXII: GEORGES PICHARD (1920-2003)

Nacido en 1920 y fallecido en 2003, Georges Pichard fue uno de los maestros de la bedé erótica con ideología. Injustamente olvidado, la gran fuerza de sus imágenes y atmósferas, así como la turgencia de sus mujeres, aconsejan una revisión más tranquila y distanciada de su obra.

Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.