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martes, mayo 05, 2026

OBRAS COMPLETAS DE JUAN RUIZ DE ALARCÓN PARA DESCARGA EN PDF

Uno de los proyectos colectivos más ambiciosos en los que he participado y del que más orgulloso me siento es la edición moderna en 20 volúmenes de las obras completas del dramaturgo áureo de origen mexicano Juan Ruiz de Alarcón (Taxco, 1891-Madrid, 1639). Alarcón fue algo así como el Cuarto Mosquetero de los dramaturgos del Siglo de Oro (junto con Lope, Tirso y Calderón). Este proyecto, impulsado por la Dra. Ysla Campbell en el seno de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, duró más de diez años y en él participaron destacados especialistas en Siglos de Oro y literatura Novohispana de universidades de Estados Unidos, México, España y otros países. Cada volumen partió de la primera edición o Princeps (1628 y 1634) para su transcripción moderna y actualización ortográfica, con ilustrativos prólogos y abundantes notas a pie de página. Cada volumen de esta edición moderna de la obra oficial de Alarcón (hay otras que durante siglos fueron atribuidas a otros autores) está también disponible para su descarga directa en el directorio de obras de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, a la que se puede acceder clicando sobre la siguiente liga:

Obras completas de Alarcón en PDFs individuales

Yo fui el responsable de dos ediciones críticas, la de El dueño de las estrellas y Ganar amigos, descargables aquí:

El dueño de las estrellas

Ganar amigos

En la columna de la derecha, donde presento las portadas de cada uno de mis libros, hay liga para descarga directa de ambas obras. Igualmente, en la sección LITERATURA de la columna de la derecha, aparece la liga que dirige a la página web de donde todas son descargables una a una.  

 

jueves, septiembre 07, 2023

ONDINA (CHRISTIAN PETZOLD, 2020)

 

La ondina es una divinidad acuática que sintetiza aspectos de las nereidas y náyades de la mitología grecolatina filtradas o modificadas por la imaginación nórdica. Su figura, muy recurrente en sus leyendas, dio origen a la novela romántica Ondina, de Friedrich de la Motte, donde la princesa marina Ondina se junta en matrimonio con un mortal, el príncipe Huldbrand von Ringstetten, que le jura amor eterno y sólo vivirá mientras sostenga su palabra. Sin embargo, la anterior prometida del príncipe regresa para arrebatárselo a Ondina. Ella tomará venganza antes de regresar a su reino marino.

En líneas generales, la cinta alemana Ondina retoma la figura legendaria y adapta, a su manera, el argumento de la novela de De la Motte. Ondina es una historiadora que imparte conferencias sobre el desarrollo urbano de Berlín. El mismo día en que su amante Johannes la abandona, conoce a Christoph, un buzo que se convertirá en su gran compañero hasta que él tiene un accidente en el trabajo que desencadenará aspectos sobrenaturales y violentos.

Dirigida con pulcritud por Christian Petzold, Ondina es una atractiva historia de amor sobrenatural que adapta con gran acierto los elementos esenciales del personaje legendario y de la novela romántica de Motte, aunque esta queda más como telón de fondo puramente referencial en un contexto absolutamente contemporáneo donde las nuevas maneras de comportarse engendran importantes modificaciones en la trama. Toda la película se sostiene sobre cuatro actores que llevan a cabo un trabajo naturalista y eficiente, destacando, sobre todo Franz Rogowski como Christoph y Paula Beer como Ondina. En especial esta última, es una actriz capaz de sostener con su buen hacer y magnetismo personal toda la película, que se contempla con gusto de principio a fin. Es una bonita revisión de antiguos mitos y leyendas que demuestran la vigencia de los mismos y su inmanencia esencial a cambios de época.

jueves, junio 04, 2015

EL MITO DE ARACNE, POR RAFAEL AURALEÓN

El célebre mito de Aracne tuvo una bonita versión de Rafael Auraleón en la revista Vampirella. La traducción de la famosa historia contada por Ovidio la puedes leer clicando aquí.

domingo, agosto 17, 2014

RESEÑA DE LISÍSTRATA, POR JORGE ORDÓÑEZ BURGOS




Reseña de mi traducción anotada de Lisístrata, de Aristófanes, por Jorge Ordóñez Burgos publicada en Paso del Río Grande del Norte, número 16 (Invierno de 2013). Hacer clic sobre las imágenes para ver a buen tamaño. 

viernes, julio 04, 2014

CIN3MÁTICO XXIV: CINE RELIGIOSO (PARTE 1 DE 3)

El cine religioso llena nuestras pantallas de televisor durante la Semana Santa. Es por eso que quisimos dedicar un programa a la figura de Jesús de Nazaret en el cine. Desde un punto de visto absolutamente laico y cinematográfico comentamos tres películas sobre el nazareno que a nosotros nos parecen imprescindibles: "La Pasión según San Mateo", de Pasolini; "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese; "La Pasión", de Mel Gibson. Tres películas que dan mucho de qué hablar. En este primer segmento abordamos la gran película de Pasolini.

CINEMÁTICO XXIV: CINE RELIGIOSO (PARTE 2 DE 3)

Comentamos en este segundo segmento "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese.

CIN3MÁTICO 24: CINE RELIGIOSO (PARTE 3 DE 3)

                                              Comentamos "La pasión" de Mel Gibson.

jueves, diciembre 05, 2013

300: RISE OF AN EMPIRE

http://www.youtube.com/watch?v=Fx8gzJIA_gs

Ya está rolando por la red el trailer de la secuela/precuela de 300: Rise of an Empire. Repite Snyder basándose, parece ser, en tebeo inédito de Miller. Imagino que los enemigos de la cultura clásica griega y latina deben andar enfadadísimos. Cultura clásica, ¿para qué? Eso no interesa a nadie.

sábado, noviembre 23, 2013

miércoles, mayo 29, 2013

CUÉNTAME UN CUENTO, ABUELO GRIMAL

Estoy recopilando todos mis artículos sobre la cultura de Grecia y Roma y su pervivencia para un libro que reúna todos esas publicaciones sueltas, dispersas por muchas revistas a lo largo de quince años. Buscando mi reseña de la Historia de Roma, de Pierre Grimal, acabé por recordar que nunca la había colgado en esta mi bitácora, sino que fue primero publicada en el blog (hoy extinto) Aprés moi, le deluge, y que más tarde se publicó en papel en El Reto de Ciudad Juárez. Como es corto y me parece bonito, lo cuelgo aquí.

Cuéntame un cuento, abuelo Grimal
Ricardo Vigueras

Existen muchas Historias de Roma, más de las que yo podría conocer y también reseñar. Entre mis favoritas se encuentran la Historia de Roma de Indro Montanelli por su sencillez y amena narración, que incurre con frecuencia en la mofa de los personajes históricos y en la ironía flemática generalizada; creo que es un buen libro para que los estudiantes más jóvenes se introduzcan en el conocimiento de la historia de aquella civilización. Quiero también mucho los dos tomos que en Cátedra editó José Manuel Roldán (él fue autor único del primero). Luego está, por supuesto, Theodore Mommsen, cuya Historia de Roma fue la culminación de una obra superlativa que le condujo al Premio Nobel de Literatura en 1900. Pocas veces historia y literatura se han dado la mano de esa fina manera y con tanta profundidad.


Siempre he pensado que la historia de Roma es la única historia de una civilización o país que puede ser leída de cabo a rabo como una apasionante novela de aventuras. Roma, protagonista de esta trepidante novela de aventuras, siempre está por encima de los "pequeños" personajes históricos que, poco a poco, creyendo en Roma como una suprarrealidad y una forma de concebir la vida y moldear su entorno, fue convirtiéndose en el Imperio del que más tarde bebieron todas las ideologías imperiales. Sus antagonistas fueron personajes a veces exóticos y carismáticos, como Aníbal o Mitrídates; en otras ocasiones, enemigos internos como el esclavo Espartaco o el conjurado Catilina... Sus guerras civiles rebosaron de una feroz crueldad propia de tiempos crueles. Es difícil que a un buen lector aburra una historia de Roma, porque está llena de personajes con garra y de acciones trepidantes; como una vida humana, tuvo un nacimiento, vida y muerte perfectamente reconocibles. El recuerdo de Roma es como el recuerdo de un organismo vivo que nos dejó un legado a veces terrible pero también fastuoso.
No he dicho nada nuevo, está claro, pero todo esto es una pequeña reflexión que quería hacer para presentar un libro formidable que acabo de concluir y que releeré varias veces: Historia de Roma, de Pierre Grimal. El prestigioso filólogo y polígrafo francés dejó, al parecer, esta obra inédita entre sus escritos, obra que apareció en Francia en 2003 (Histoire de Rome, Mille et Une Nuits, Paris) y ahora ha salido a la luz en español de la mano de la editorial Paidós (Colección orígenes, Barcelona, 2005). El prodigio de esta obra consiste en que, durante poco más de cien páginas, Grimal consigue sintetizar con pluma casi poética los avatares existenciales y el aliento vital de aquella civilización que fue Roma y cuyo vuelo en la Historia de la humanidad duró el vuelo de doce águilas. La minúscula Historia de Roma de Grimal tiene el encanto de congeniar el pesado cúmulo de conocimiento de aquella civilización con la ligera cosquilla de una pluma. Para ello, Grimal no sólo sintetiza, sino que cuenta aquel cuento como un hombre que llegase a las puertas del cielo contaría sucintamente su propia historia: para pasar sobre ella sin ocultar nada, pero con el deseo de desprenderse cuanto antes de la pesada carga de la memoria. Pierre Grimal nos cuenta un cuento, un cuento donde la protagonista es una antigua Urbe llamada Roma que se reencarnó en otras Romas después de morir. Se trata de un libro ideal para que los estudiantes inicien su conocimiento de aquella civilización, ya que la amenidad de su relato sintetizado deja muchas puertas abiertas para la discusión en clase, para el desarrollo por parte del profesor ante un alumnado sensible que quiera conocer más.

Desconozco la historia individual de este libro, de dónde ha salido o por qué no se editó antes. No sé por qué, a mí me gusta imaginar al viejo profesor Grimal sentado en una mecedora durante la noche, echando humo por la pipa y saboreando un pastís rodeado de nepotes. Los niños le piden: "Cuenta un cuento, abuelo". Y Grimal consigue contarnos la historia de Roma como lo que quizá fue y quizá deberíamos hacer ver a nuestros estudiantes que fue: un cuento.

Publicado en Aprés moi, le deluge el 19 de agosto de 2005, y en El Reto de Ciudad Juárez, número 300, en 26 de agosto de 2005.


jueves, abril 04, 2013

AMAR A LOS DIOSES EN TIERRA DE INDIOS: LAS BACANTES, UNA LECTURA ÓRFICA, DE JORGE ORDÓÑEZ BURGOS

El gracejo mexicano recurrió a la expresión “amar a Dios en tierra de indios” para referirse a todos aquellos seres que, contra viento y marea, luchan en un medio inhóspito por defender sus ideas o principios. Sé bien que a Jorge Ordóñez Burgos, que se ha convertido en el gran defensor de la civilización helénica en Ciudad Juárez, sabe lo que representa amar a los dioses en tierra de apaches. Y es que el griego y el latín han sido a lo largo de la historia del hombre grandes herramientas de civilización. Es difícil propagar aquí y ahora estos conocimientos cuando la civilización se encuentra en mayor retroceso que nunca. Impulsor de un seminario permanente sobre historia de las religiones en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, su obra publicada llama la atención no sólo por la singularidad de sus enfoques, sino por constituirse en una referencia fundamental en el estudio de la cultura helénica en el norte de México. 

Filósofo por formación y filólogo por vocación, sus análisis y comentarios sobre la cultura griega tienen siempre una frescura muy de agradecer que propician el debate y la polémica en un terreno tan conservador como el de la filología clásica, una ciencia que tiene su nacimiento oficial en Alejandría durante el siglo III a. C. gracias a Eratóstenes de Cirene. Una disciplina antigua, como se ve. En la que todo está hecho y todo está por hacer, es cierto, pero que con frecuencia resulta tan ingrata porque cualquier intento novedoso de querer interpretarla de otra manera es contemplado con rasgamientos de vestiduras por medio de una serie de pontífices académicos que defienden con uñas y dientes los límites de sus feudos académicos. La profesora María Teresa Oñate y Zubía lo expresó con singular viveza en el prólogo del anterior libro de Jorge Ordóñez (Hipócrates y los egipcios, UACJ 2008), al recordar que éste “abre espacios de creatividad intempestiva” para exponer a continuación que “la documentada seriedad de sus contribuciones y su reflexión en campos donde otros no han osado adentrarse siguen siendo algunos de los rasgos característicos de su encomiable trabajo filosófico interdisciplinar”. 

La palabra mágica es ésa: interdisciplinar.  Las investigaciones en filosofía y filología clásica recurren poco a establecer más conexiones con el universo real, vivo y en continua metamorfosis. Se suele cocinar lo antiguo en la olla de la Antigüedad, sin querer muchas veces traerse lo antiguo a lo moderno como vía para explicar, no sólo lo moderno por cuanto tiene de herencia cultural, sino también lo antiguo mismo por cuanto tiene de condición eterna del ser humano. El pasado explica el presente tanto como el presente puede servir para explicar el pasado, a veces por medio de analogías no científicas o poco canónicas ante las cuales muchos santurrones de estas disciplinas tan antiguas arrugarían la nariz.

El presente libro de Ordóñez Burgos (Las Bacantes: una lectura órfica) tiene dos partes bien diferenciadas: un análisis del orfismo y una interpretación órfica de la obra Bacantes de Eurípides, dos partes bien medidas sazonadas por un relevante prólogo del profesor Dizán Vázquez, unas necesarias Conclusiones y una apostilla, Adversarii, donde Ordóñez Burgos, en un ejercicio de modestia, contrapone sus puntos de vista con los del sabio helenista francés Jean Pierre Vernant.

Ordóñez no pretende alcanzar verdades absolutas, y desde el principio de su exposición apela a la comprensión ante lo imposible de llegar acuerdos definitivos, y así lo dice claramente en la p. 29: “No pretendemos sostener que las Bacantes tienen influencia órfica; lo que se mostrará es que en la tragedia se expone una realidad religiosa que vivieron los ancestros de los griegos clásicos, a la que podemos acceder por medio de los vestigios que conservamos. Entre ellos, se encuentran los cultos de Orfeo. Es factible que el orfismo fuese una especie de secta dionisíaca.”

Así pues, la antigua filosofía órfica, que Ordóñez expone muy bien en sus principios esenciales entre las pp. 31-61, es usada como herramienta para interpretar una de las más misteriosas tragedias del griego Eurípides, Bacantes, una obra impregnada de un sentido de lo religioso que pocas veces había aflorado en la obra de este dramaturgo descreído y desmitificador, misántropo y filósofo con que Atenas coronó el siglo V de sus letras. Y es que, aparentemente, poco se parecen los principios órficos que apelan al comedimiento y la contención con el desenfreno liberador y absolutamente excesivo que podían conllevar los cultos de Dioniso llamados bacanales que, por eso mismo, llegaron a estar tan prohibidos en Roma como hoy lo pueden estar las fiestas “rave” de la chiquillería adolescente. Sin embargo, y he aquí lo interesante de esta obra breve pero intensa que Ordóñez nos presenta, existe al menos un importante vínculo de unión en la figura de Dioniso que durante su infancia fue desmembrado y devuelto a la vida. Asesinado también y desmembrado como Orfeo, la figura de Dioniso se tornó en este aspecto singular para los templados órficos, ya que resultaba ser el único dios del Panteón que compartía este singular destino con el del célebre poeta cantor. 


Y he aquí el sentido de producir una lectura órfica de una de las tragedias más trágicas de Eurípides, quien a decir de Aristóteles en su Poética, ya era de por sí el trágico más trágico de entre los trágicos. En este súmmum de frenesí y espanto que es Bacantes, en esta obra maestra del teatro universal que Eurípides escribió al fin de su vida y que fue estrenada tras su muerte por su propio hijo, Eurípides lanza un mensaje terrible a la Humanidad que hoy todavía nos afecta. Por eso, como bien recuerda Dizán Vázquez en el prólogo, los mitos no son simples mentiras, sino que, como le explicaba J.R.R. Tolkien a Carl S. Lewis una tarde de invierno: “Son la mejor manera de comunicar ciertas verdades que de otra manera serían inexpresables” (p. 17). 


Este libro nos recuerda cómo Dioniso, dios del vino, era el dios más humano entre cuantos presidían el panteón grecolatino, ya que a través de la vid y del vino los hombres podían hacerlo suyo y llenarse de él al comerlo y beberlo. No es de extrañar, por tanto, que Homero relegase a Dioniso en sus grandes poemas de orientación aristocrática en los que el pueblo no era nunca protagonista. En Dioniso encontraba el pueblo antiguo consuelo y ánimos para su existencia, fiesta y placer, realidad y trascendencia de la misma a través del desdoblamiento de personalidad (y no olvidemos que en este mismo desdoblamiento se basa el teatro que nació y se desarrolló como culto de Dioniso).

Con sagacidad apunta Ordóñez cómo en el rey Penteo, que niega a Dioniso y persigue a sus bacantes, hallamos una versión arrogante del amargado Orfeo que renegaba de las mujeres y por ellas fue despedazado. También Penteo sería despedazado por estas mujeres adoradoras de Baco, y este punto de unión entre Orfeo y Penteo conducirá a una lectura política que hoy resulta tan dolorosa para nosotros y tan actual: en el arrogante Penteo, rey conservador que ataca la raíz y la misma naturaleza de los rituales de Dioniso, encontramos la lectura del puritanismo contra la revolución, del orden establecido contra el éxtasis liberador. El castigo de Penteo, como bien se advierte en la tragedia y antes en el mito, será el derramamiento de sangre. No es descabellado hacer hoy una lectura contemporánea de esta tragedia del gran Eurípides que aseveró hace más de dos mil años que el torrente de la naturaleza, cuando ésta se desborda, no puede ser detenido con leyes que funcionan contra natura. En dejar interrogantes abiertos, más que en pontificar desde las alturas, es donde hallamos el mayor aliciente de este libro de lectura deliciosa. Breve y ameno, pero muy cargado de razones y contenidos.

Jorge Ordóñez Burgos, Las Bacantes: una lectura órfica. UACJ, 2010. Publicado en Cuadernos Fronterizos, 18. UACJ. 

viernes, marzo 22, 2013

PRIMAVERA: LA VELADA DE LA FIESTA DE VENUS

¡Al fin es primavera! Oficialmente, desde ayer. Perséfone, reina de Hades, reino del mundo de los muertos, acaba de regresar a la tierra y se ha reunido con su madre, la maravillosa y nada neurótica diosa Deméter. Acaba de mandarme un mensaje por Twitter y me dice que, por la tarde, ella y su madre nos acompañarán (convenientemente escondidas bajo forma mortal, como suelen hacer los dioses) a la presentación del número 13 de Paso del Río Grande del Norte. Acompáñennos, no sean gachitos. Salgan de sus microtumbas físicas y morales. ¡Es primavera, carajos! 

Y qué mejor, al inicio de la primavera, que recordar uno de los más hermosos poemas de la literatura romana: el Pervigilium Veneris o Velada de la Fiesta de Venus. Poema anónimo del siglo IV de nuestra era cuya sencillez y belleza fueron para mí motivo de una traducción que ahora les invito a leer. Si bien esta traducción necesita revisión y ajustes, fue publicada hace más de diez años en la revista Entorno de la UACJ. Poco tiempo después, David Camden la subió, con mi permiso, a su página de Forum Romanum, y esta misma traducción la pueden leer aquí, e incluso compararla con su original latino y su traducción al inglés. 

Venus hará florecer todo en estos días, y esto siempre debe ser causa de entusiasmo. Dedico mi traducción a quienes pasan por problemas amorosos, con la esperanza de que los superen cuanto antes y mañana puedan cantar conmigo: "¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!"

LA VELADA DE LA FIESTA DE VENUS
PERVIGILIUM VENERIS
Traducción del latín de Ricardo Vigueras


¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

¡Primavera nueva, primavera cantora ! Nace el mundo en primavera, 
en primavera se acuerdan amores, en primavera se aman las aves,
suelta la arboleda su cabello ante maritales tormentas. 
Mañana la urdidora de amores entre sombras arbóreas
cubrirá en la cabaña a los jóvenes con su brote de mirto. 
Dione mañana dirá las firmes leyes en su sublime trono.

¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

Otrora, de sangre celeste el ponto en espumante círculo, 
entre cerúleas hordas, entre caballos bípedos,  
parió a Dione, que agitaba las olas, de maridadas ondas.

 ¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 Ella pinta con floridas yemas la estación de rosa, 
 ella a los botones que brotan por el soplo Favonio 
 induce a tiernos adornos, ella del luciente rocío 
 que abandonó el aura de la noche esparce las húmedas gotas.
 He aquí que vibran como lágrimas que tiemblan por una vieja pena:
 la gota en rápido declive en  pequeño círculo demora su caída. 
 He aquí que las púrpuras florales revelaron su pudor: 
 aquella humedad que los astros destilan cual rocío en calmas noches 
 libró, con la alborada, a las yemas virginales de su húmedo peplo.
 Ella manda que, con la alborada, las húmedas rosas vírgenes se casen,
 nacidas de la sangre de Cipris y de los  besos de Amor, 
 y de las gemas y las llamas y las púrpuras del Sol. 
 Mañana el rubor, que latía velado bajo la veste de fuego,  
 casadas en único voto no habrá pudor de entregar.

 ¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 La diosa a las Ninfas mandó acudir al sacro bosque de mirto.
 El niño, afable, las acompaña; mas no es de creer 
 que Amor esté descansando, si sus flechas trajo.   
 ¡Id, Ninfas, depuso las armas, descansando está Amor!
 ¡Se le ordenó asistir inerme, asistir desnudo se le ordenó, 
 que ni con arco ni con flecha ni aun con fuego lastimara!
 Empero, Ninfas, precaveos, pues Cupido es bello:
 aun desnudo, es el mismo Amor, siempre en armas.

 ¡Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 Venus te envía vírgenes de pudor semejante.
 Uno sólo es nuestro ruego: vete, virgen Delia, 
 que por muerte de fieras no se cubra tu bosque de sangre.
 Ella misma te quisiera rogar, si pudiera ablandarte, púdica;
 ella misma quisiera que vinieras, si te fuera decoroso, virgen.
 Por tres noches habrías de ver los coros festivos
 entremezclados en grupos ir a través de tus bosques,
 entre coronas de flores, entre chozas de mirto.
 Ni Ceres ni Baco estarán ausentes, ni el dios de los poetas.
 Detenida y velada habrá de ser la noche toda con canciones. 
 ¡Reine en los bosques Dione! ¡Retrocede, Delia!

 ¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 Ordenó con Hibleas flores el tribunal alzar la diosa; 
 al centro ella misma dirá sus leyes, la asistirán las Gracias. 
 Hibla, esparce flores por doquier, cuantas la estación trajo;
 Hibla, de flores ponte un vestido, cuan amplia es la pradera del Etna.
 Del campo aquí vendrán sus hijas y las hijas de sus fuentes, 
 cuantas los bosques, cuantas los lagos, cuantas los montes habitan.
 Asistir a todas mandó la madre del niño alado, 
 y a las doncellas mandó nunca creer en Amor, aun desnudo.

 ¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 ***Y que con recién nacidas flores extienda sus verdes sombras***.

 Mañana será cuando contrajo nupcias Éter por vez primera. 
 Por crear la estación, con nubes de primavera todas, el padre
 roció como lluvia fecunda el seno de su nutricia esposa, 
 de donde el fruto gestado en su gran cuerpo nutriría todo.
 Venus misma, corazón y mente, con su permeante aroma
 gobierna dentro, procreadora de escondidas fuerzas, 
 y a través de cielo, tierra y ponto sometidos
 el abierto camino en su andadura seminal 
 impone,  y ordena al mundo conocer las vias del nacer.

 ¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 Ella misma a sus vástagos troyanos convirtió en latinos; 
 ella misma dio a su hijo la doncella Laurentina por esposa 
 y más tarde a Marte del santuario la casta virgen; 
 ella misma hizo las Romúleas nupcias con Sabinas 
 de donde Ramnes y Quirites, y en pro de la raza 
 de Rómulo, al padre crearía y a su nieto César.

 ¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

 La pasión fecunda los campos, sienten a Venus los campos;
 dícese del mismo Amor, hijo de Dione, que nació en el campo.
 A éste, mientras  paría sus frutos la tierra, acogió en su seno;
 ella misma le nutrió con delicados besos de flores.

 ¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

He aquí bajo las retamas que tienden los toros sus cuerpos, 
todo aquel que a seguro es retenido por conyugal lazo.
A la sombra con sus maridos he aquí las greyes balando,
y a las aves cantoras les ordenó la diosa no callar.
Ya los locuaces de ronca voz, los cisnes, resuenan en los estanques. 
A la sombra de un álamo, la esposa de Tereo les responde,
para que pienses que penas de amor con voz musical se cuentan
y niegues que se lamenta a su hermana del cruel marido. 
Ella canta, yo me callo. ¿Cuándo  vendrá mi primavera?
¿Cuándo  como golondrina desistiré de callar?
Perdí a mi Musa al callar, ni Febo se vuelve a mirarme.
Igual a Amyclas,  por callar, la perdió el silencio.

¡ Ame mañana quien no amó; quien amó, ame mañana!

viernes, marzo 15, 2013

LISÍSTRATA, DE ARISTÓFANES


Por fin ha aparecido mi traducción, con introducción y notas de Lisístrata, la gran comedia de Aristófanes. La historia de este texto es larga y azarosa, pues fue traducida para que ser representada por Alborde Teatro, compañía de Ciudad Juárez que, por razones de distinta índole, no pudo llevarla a las tablas. Me consta que partes de este texto se representaron, en versión de teatro de calle, en diversas ciudades de Chile. Yo facilité en su momento el texto. En fin, escrita durante 1997, durmió en un cajón durante muchos años hasta que al fin ve la luz. Y en una edición preciosa. Lisístrata, de Aristófanes. Traducción, introducción y notas de El Pobresor Gafapasta. ¡Pídala a su voceador!

viernes, febrero 01, 2013

EL VIAJE DE ODISEO

Bonita imagen tomada de cierto libro cuya procedencia ahora no recuerdo. Ignoro también el nombre del ilustrador. Lamento no tener más datos, pero el estilo setentero de la ilustración me fascina. Ideal para empezar a preparar un viaje por Grecia, ¿verdad? Clicar sobre la imagen para ver a buen tamaño.

P.S: La imagen la tomé del blog Días del futuro pasado, donde fue publicada por El Brujo Don Carlos, y que escaneó él mismo. Fue publicada en la Enciclopedia Estudiantil, y la editorial fue Central Española de Publicaciones. Año de edición y autor de la imagen desconocidos.

jueves, enero 31, 2013

BONIFAZ

Ha muerto Rubén Bonifaz Nuño, uno de los poetas que yo más he admirado. Como estudioso del griego y del latín, desde muy joven frecuenté sus traducciones, verdaderas versiones rítmicas y muy personales de las obras originales. Era posible aprender un caudal hermoso de vocabulario castellano, y mucho ritmo broncíneo y audaz, en sus hermosas versiones de Ovidio, Catulo, Virgilio, Homero y un largo etcétera. Por las noches me gusta dormirme tras una sonrisa y un poema, por eso sobre mi mesilla siempre hay un libro de poesía y un tebeo que, como Mafalda, Krazy Kat o Peanuts, me ayudan a cerrar los ojos con una caricia y una sonrisa. Durante muchos meses del año pasado estuvo la obra casi completa de Bonifaz, De otro modo lo mismo, en cuyo título sintetizaba tantos siglos de creación y recreación literaria. Fue un poeta grande, pero también un gran humanista de los que hoy ya faltan (reciente está la muerte del también enorme Agustín García Calvo), alguien que no se casó nunca con la idea del escritor profesional: 

Todos decíamos que éramos genios, pero yo me diferenciaba de ellos en una cosa: los demás pensaban que tenían que vivir de la literatura cuando fueran grandes, y yo pensaba -y lo sigo pensando- que la literatura era como una diversión, como una especie de ámbito para la libertad personal, que aparte estaba la manera de ganarse la vida. Por eso, mientras los otros estaban fiándose a la literatura, yo me fui al Derecho... toda mi vida, hasta hoy, he visto a la literatura como una cosa marginal; repito, como un acto de libertad. Mi trabajo es el de profesor universitario. Yo siempre pensé que mi vida iba a estar orientada profesionalmente, no literariamente. 

Aquí les dejo el enlace a una conversación con Bonifaz en El Universal. Descanse en paz. Nos quedará su verbo pulido, sus traducciones que resuenan en el oído como el fragor del ponto vinoso contra la proa de las mil eternas naves.



lunes, marzo 19, 2012

LA VISITA DE LA NIÑA ETERNA

Acaba de visitarme Perséfone. Bueno, quiero decir Core. Ha vuelto a su preferido hogar. He compartido con ella unos cuantos cigarros y lo poco que me quedaba en la botella de whisky con la que me entretuve este fin de semana. Es delicado y extraño apreciar la belleza intemporal de una chavalita que cuenta con miles de años. Hemos hablado de muchas cosas, de algunos proyectos comunes. Me inquiere sobre aquel viejo sueño de traducir El rapto de Proserpina, de Claudiano; como homenaje culpable (soy hombre, al fin y al cabo) a las muchachas que, como ella, fueron raptadas y asesinadas, pero en Ciudad Juárez. Me critica por no trabajar en esa traducción durante mis clases de latín de la universidad. Le explico que  mis alumnos no lo apreciarían, que son muy jóvenes, que el texto es complejo, que no saben lo que es la vida ni la muerte. Que para ellos una materia en la universidad no es más que un trámite hacia una vida que ellos sueñan y no está en ninguna parte, porque el futuro se construye desde el pasado. No saben que el futuro no es más que pasado. Core se enfada, me llama traidor, avienta el humo del cigarro y me invade con ese dulce hálito de muerte que sólo el cigarro tiene. Yo sé que me visita cada año para relajarse, porque ella y yo tenemos muchos amigos en común, que se trata de una breve parada antes de telefonear a su madre, a la que volverá a ver mañana, antes de que otros la vean. En ningún momento olvido que ella es la Reina por antonomasia.  No sólo soy respetuoso, es que siempre siento un poco de miedo cuando me visita en esta noche. Mi estudio se llena de un aroma  de ánforas irrecuperables de trirremes hundidas cuando ella en él está.  Llora y se ríe al mismo tiempo mientras comenta ordinarieces sobre su marido. Una vez me permitió tocar su mano. Es fría y caliente como el cuerpo de una gatita que ha pasado la noche bajo una nevada. Ella está llena de muerte, que es la mayor impertinencia de la vida. Después de una hora, se marcha tras dedicarme un último mohín de desdén con su naricita altiva, soliviantada, acostumbrada a dictaminar sobre lo infinito y lo perecedero. Sé que soy su siervo y ella sabe que la adoro. Y que la recuerdo con la constancia del verdadero amigo.

Yo sé que ya está aquí. Yo sé que el miércoles será primavera, y que sólo ella podía traer de vuelta todas las flores.