jueves, abril 16, 2009

ART SPIEGELMAN: SIN LA SOMBRA DE LAS TORRES

Hay obras que deben ser leídas sin la pasión del momento, y creo que In the Shadow of no Towers, de Art Spiegelman, es una de ellas. El shock que para la sociedad de Estados Unidos constituyó el derrumbe de las Torres Gemelas el 11-S polarizó hasta tal punto la situación política nacional e internacional que todavía hoy estamos sufriendo las consecuencias. De manera global, quiero decir, y en nuestros putos bolsillos. Spiegelman ironizó mucho sobre la respuesta oficial y oficialista ante semejante atentado que acabaría por producir un cataclismo de consecuencias planetarias. También lo hace en las páginas de esta obra: un Spiegelman disfrazado de Happy Hooligan (el mismo personaje con que me asomo en los Datos personales de este blog) es interrogado acerca de qué es lo más grande de Estados Unidos, y él responde: “Que mientras no seas árabe se te permite pensar que Estados Unidos no siempre es tan grande”. Recorto y pego. Las viñetas de Spiegelman no tienen desperdicio. Miren, miren.

Sin la sombra de las torres es un cómic extraño. Está bien juzgarlo sin pasión, porque es fácil caer en la tentación de pensar que es una gran obra, y no lo es. Es un tebeo extraño porque su formato y características son raras: concebido en tamaño grande y con cartulinas gruesas en vez de páginas convencionales, parece un extraño cuento troquelado para niños ancianos. A pocas manzanas de donde hoy está la Zona Cero, asegura Spiegelman, nacieron hace cien años personajes de los cómics que ahora resucitan y salen de entre las cenizas y escombros de las Torres Gemelas. A lo largo de las diez gigantescas planchas de esta obra, Spiegelman jugará con recreaciones de Yellow Kid, Happy Hooligan, Little Nemo y otro personajes que también tuvieron problemas con la oficiosa oficialidad de las catástrofes políticas de su tiempo. En algunos casos, mientras que en otros su evocación llegará para hacer más presente el cataclismo, como Little Nemo y su mundo de sueños que se desmorona literalmente mientras se desmorona Nueva York. Spiegelman adjuntará al final, a reproducción más que estimable y próxima al original, páginas de estos cómics de prensa clásicos. En ellas, los iconos de la realeza, de la patria o de la raza se revolverán contra estos personajes que, como en el mítico relato de Edán y Eva, a veces sólo cometen el error de revelar su independencia intelectual y rebelarse contra los mandatos de un ser superior (llámese Dios, Gobierno o Genio Maravilloso) que les impone cuál debe ser su manera de pensar y de actuar (¿no es éste el sentido de la plancha III del genial Verbeek que podemos gozar en este libro de Spiegelman?).
Es posible que Sin la sombra de las torres no sea el cómic de Spiegelman que hubiéramos deseado leer en tales circunstancias, pero el cómic independiente tiene también la obligación de ser incompleto, aunque no nos satisfaga. Al menos tenemos, eso sí, diez estupendas y muy críticas planchas de Spiegelman cuestionando los totalitarismos intelectuales de las democracias modernas, y también, lo cual ya resulta impagable en los tiempos que corren, siete estupendas páginas del mejor cómic clásico norteamericano reproducidas como jamás las volvamos a ver quizás.

miércoles, abril 15, 2009

LOS BROS HERNANDEZ NUEVA ÉPOCA

Los Bros Hernández han inaugurado una nueva época de su mítica cabecera: Love and Rockets. Los incondicionales de la revista, así como de la producción de los hermanos, estamos de enhorabuena porque los Bros continúan produciendo material de enorme calidad y de forma incansable. La edición en España de La educación de Hopey Glass, de Jaime Hernández, ha vuelto a levantar el polvo de una vieja disquisición comiquera: ¿Eres más de Jaime que de Beto? Repasando mis papelotes sobre los Bros encuentro un excelente articulo de Enrique Vela (“Jaime escritor, dibujante Beto”, publicado en el número 10 de U El Hijo de Urich) donde nos dice que la dicotomía acerca de Jaime como mejor dibujante y Beto como mejor escritor de historias le parece artificial: Encontraba a los dos en niveles equiparables en todos los frentes. Las diferencias eran para mí de estilo y persona, pero no de calidad o compromiso con su trabajo (p. 44).

Creo que los Bros tienen épocas y épocas, obras más o menos afortunadas, de alcances y pretensiones diversas. Ambos siguen produciendo y con enormes resultados. Love and Rockets sigue siendo una bandera para muchos, y en este caso, el número 1 de su recién inaugurada etapa marca un punto y aparte con la trayectoria anterior en formato comic-book (y la anterior, la primera, en formato revista que para mí era la que mejor cobijaba sus respectivos estilos). En este número de 1 Jaime nos regala una de sus fantasías súper- heroicas protagonizadas por la incombustible Penny Century y otras chicas del superequipo The Fenomenons: súper heroínas chaparritas, entradas en años y casi siempre nalgoncitas y dotadas de considerable muslamen. Una historia de 49 páginas fresca y divertida (que concluirá en el número 2) con todos los trucos pop que ya conocemos a Xaime. En cuanto a Beto, se nos descuelga con varias historias cortas de ecos más mágicos que super heroicos, jugando siempre con la broma y con la intimidad de los personajes. Sin duda alguna, muy recomendable para todos sus seguidores.

miércoles, abril 08, 2009

LA NOVELA PASIONAL: LAS ABERRACIONES DE MARGOT

a Novela Pasional, clásico entre los clásicos del género guarrindongo español, sigue siendo una disfrutable caja de sorpresas entre lecturas más abigarradas, académicas y patatín patatán de todo profesor gafapasta que se precie. En esta ocasión toca comentar "Las aberraciones de Margot", fruto del cacumen del ignoto Alonso de Santillana. Don Alonso nos cuenta la historia de la nínfula Margot, niña catalana de buena familia que un día conoce, bañándose en el río, a la que será amor de su vida: Encarniya la Canajtera, una gitanilla renegrida (tanto por lo moreno de su piel como por cochinilla) a quien convertirá en dama de compañía, confidente del who´s who barcelonés y, mire usted por donde, en sáfica satisfacción de sus alborotos hormonales. Todo irá bien hasta que, por exigencias de la vida de aquel entonces, Margot se vea forzada a elegir novio formal con quien mirar hacia delante en la vida. La historia, contada con gracia por don Alonso, deambula entre la parodia de los tópicos de la poesía y la prosa clásica (que a fuerza de recurrentes han quedado por inservibles) y la intención moralista más indisimulada. Y es que, ay, a pesar de su gracia, La novela pasional era una colección dirigida a un público más bien varón y concupiscente hasta cierto punto de la moral putera y tradicional de la época. Sin embargo, la gracia cañí del estilo tradicional de la serie, y en este caso, el uso de arquetipos raciales del tipo La Familia Churumbel (del genial Manuel Vázquez) dejan al final un buen sabor de boca.

viernes, abril 03, 2009

SEMINARIO VI

LA VERDADERA EDAD DE LOS PAÍSES, POR HERNÁN CASCIARI

Hacía mucho tiempo que no me reía tanto. En este caso, con el artículo de Hernán Casciari (el de la foto) titulado "La verdadera edad de los países". Casciari es un escritor argentino que tiene dos blogs: el suyo personal, Orsai, que es de donde he tomado este artículo que les cortopego, y otro, muy recomendable, titulado Espóiler y que está dedicado a la heroína moderna de la imaginación. Aquí les pongo el artículo mentado. Espero que se den por aludidos, y espero que lo disfruten tanto como yo.

La verdadera edad de los países
por Hernán Casciari

Una lectora sagaz me dice en el comentario 227 del artículo llamado España, decí alpiste, que 'Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven'. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema perro. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.

Argentina nació en 1816. Tiene ciento ochenta y nueve años. Si lo dividimos por 14, Argentina tiene trece años y cuatro meses. O sea, está en la edad del pavo. Argentina es rebelde, es pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné. Por eso le dicen el granero del mundo.

Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, hay pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garage: hacen mucho ruido y jamás sacaron un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse para hacer los coros. En realidad quiere coger con Brasil, que tiene catorce y la poronga grande. Son chicos; un día van a crecer.

México también es adolescente, pero con ascendente indio. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro como el resto de sus amiguitos. Fuma peyote y se junta con Estados Unidos, que es un retrasado mental de 17 que se dedica a matar a chicos hambrientos de seis añitos en otros continentes.

En el otro extremo, por ejemplo, está la China milenaria: si dividimos sus 1.200 años entre 14, nos da una señora de ochenta y cinco, conservadora, con olor a pis de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene para comprarse la dentadura postiza. Tiene un nieto de ocho, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada hace rato de Japón, que es un viejo cascarrabias al que todavía se le para la chota. Japón se juntó con Filipinas, que es jovencita, es boluda y siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá. Estos son típicos países que crecieron al amparo papá Inglaterra y de mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de 18 años y dos meses que hace topless y coge con Sudáfrica; Canadá es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia y forman una de estas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Es amante esporádica de Alemania, un camionero rico que está casado con Austria. Austria sabe que es cornuda, pero no le importa. Francia tiene un hijo, Mónaco, que tiene seis años y va camino de ser puto o bailarín, o las dos cosas.

Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y a Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Italia estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza) pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica, abogada, independiente, que usa pantalón y habla de tú a tú de política con los hombres. (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis.)

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja coger por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos, cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera.

Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Gran Bretaña sale en barco a la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende: en general las islas vivien con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos, y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de 39, casi 40, que están buenas de cuerpo a pesar de la edad y no le dan bola a nadie. Cogen y laburan: son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro), y a veces le histeriquean a Finlandia, que es un tipo de 30 años medio andrógino que vive solo en un ático sin amueblar, y se la pasa hablando por el móvil con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque quiere sus pistolas.

Israel es un intelectual de sesenta y dos años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, el camionero Alemania (que iba por la ruta mientras Austria le chupaba la pija) no vio que pasaba Israel y se lo llevó por delante. Desde ese día, Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la terraza tirándole cascotes a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un respuesto a la motoneta de Estados Unidos, y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, es decir, como estaba. Hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron docena y media de hijos. Todos raros, algunos mogólicos, otros esquizofrénicos.

Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna, ¡y hasta gente!

A mí me da un poco de miedo que nos aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado, y que incluso tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. ¿Por qué siguen naciendo países nuevos —me pregunto yo— si los que hay todavía no funcionan?