sábado, abril 25, 2009
viernes, abril 24, 2009
miércoles, abril 22, 2009
martes, abril 21, 2009
MARCO EL GLADIADOR (OLAC THE GLADIATOR), POR DON LAWRENCE
Publicado originalmente en Inglaterra por la editorial Tiger como Olac the Gladiator, Marco el gladiador fue la traducción hispana de aquella obra más bien mínima de Don Lawrence. Sólo llegó a dibujar tres historias repartidas a lo largo de 32 páginas, y en España se editaron sólo dos de ellas. En Marco/Olac, a pesar de la falta de expectativas, brilla el buen hacer del artista a quien debemos El imperio de Trigan, y sobre todo, hay una espléndida recreación de ambientes y atmósferas. Por medio de éstas, Lawrence se adscribe a la corriente expresionista en la recreación de la Roma clásica (como en los primeros cuadernos de El Jabato, de Mora y Darnís) y se aparta de la brillante o marmórea (Alix, de Jacques Martin).
Olac/Marco es un epígono gráfico de Brick Bradford. Marco, príncipe de los gladiadores, viaja a Britania para reencontrarse con su hermano Cumnor, a quien no ve desde hace muchos años. Al llegar a la vieja casa familiar en Lundinium, descubre que Cumnor ya no vive en ella y ha desaparecido de la ciudad. Un amigo de Cumnor, llamado Dextrius le informa de que su hermano ha sido mandado al norte, hacia la muralla de Adriano, como esclavo de la legión XXI por conspirar contra el tirano que gobierna Roma, el cruel Sergius. Marco y Dextrius parten al norte en busca de Cumnor. Pronto conoce al rebelde Ogginax una especie de Hércules britano con quien hace buenas migas.
Los conflictos entre romanos invasores y autóctonos britanos son el meollo de la primera historia de las dos que componen el dístico publicado por Maga. El mensaje del gobernador, romano de noble carácter, es pacifista, cuando recuerda a Ogginax (3/2,7): “Roma necesita hombres como tú. ¡No la odies! Ella ha dado a tu país civilización y paz. Trabaja con Roma y ella te recompensará bien”. La composición de página es dinámica, buscando siempre un diseño que, además de contar con efectividad la historia de Marco, resulte atractivo en su conjunto.
La segunda aventura, La rebelión de los gladiadores, empieza en 4/8. La gran curiosidad de la segunda historia radica en el guión, que salta precipitadamente de una Britania ocupada por Roma en tiempos posteriores a Adriano (117-138 d.C.) hasta una Roma gobernada por el dictador Tarquino (¿Tarquino el Soberbio?), a quien sucede en el cargo otro dictador, Aulo. De esta manera, la serie se desvía para siempre de la verosimilitud histórica y corre a precipitarse en la fantasía histórica de época romana. En España fueron editados seis números por Ediciones Maga, donde, tras su conclusión enlazó con la serie nacional Quintín, pajecillo valiente. Las portadas de la edición española correspondieron al ilustrador Serrano.
Marco el gladiador para descargar en CBR, clicando aquí.
lunes, abril 20, 2009
viernes, abril 17, 2009
jueves, abril 16, 2009
ART SPIEGELMAN: SIN LA SOMBRA DE LAS TORRES
Hay obras que deben ser leídas sin la pasión del momento, y creo que In the Shadow of no Towers, de Art Spiegelman, es una de ellas. El shock que para la sociedad de Estados Unidos constituyó el derrumbe de las Torres Gemelas el 11-S polarizó hasta tal punto la situación política nacional e internacional que todavía hoy estamos sufriendo las consecuencias. De manera global, quiero decir, y en nuestros putos bolsillos. Spiegelman ironizó mucho sobre la respuesta oficial y oficialista ante semejante atentado que acabaría por producir un cataclismo de consecuencias planetarias. También lo hace en las páginas de esta obra: un Spiegelman disfrazado de Happy Hooligan (el mismo personaje con que me asomo en los Datos personales de este blog) es interrogado acerca de qué es lo más grande de Estados Unidos, y él responde: “Que mientras no seas árabe se te permite pensar que Estados Unidos no siempre es tan grande”. Recorto y pego. Las viñetas de Spiegelman no tienen desperdicio. Miren, miren.
Sin la sombra de las torres es un cómic extraño. Está bien juzgarlo sin pasión, porque es fácil caer en la tentación de pensar que es una gran obra, y no lo es. Es un tebeo extraño porque su formato y características son raras: concebido en tamaño grande y con cartulinas gruesas en vez de páginas convencionales, parece un extraño cuento troquelado para niños ancianos. A pocas manzanas de donde hoy está la Zona Cero, asegura Spiegelman, nacieron hace cien años personajes de los cómics que ahora resucitan y salen de entre las cenizas y escombros de las Torres Gemelas. A lo largo de las diez gigantescas planchas de esta obra, Spiegelman jugará con recreaciones de Yellow Kid, Happy Hooligan, Little Nemo y otro personajes que también tuvieron problemas con la oficiosa oficialidad de las catástrofes políticas de su tiempo. En algunos casos, mientras que en otros su evocación llegará para hacer más presente el cataclismo, como Little Nemo y su mundo de sueños que se desmorona literalmente mientras se desmorona Nueva York. Spiegelman adjuntará al final, a reproducción más que estimable y próxima al original, páginas de estos cómics de prensa clásicos. En ellas, los iconos de la realeza, de la patria o de la raza se revolverán contra estos personajes que, como en el mítico relato de Edán y Eva, a veces sólo cometen el error de revelar su independencia intelectual y rebelarse contra los mandatos de un ser superior (llámese Dios, Gobierno o Genio Maravilloso) que les impone cuál debe ser su manera de pensar y de actuar (¿no es éste el sentido de la plancha III del genial Verbeek que podemos gozar en este libro de Spiegelman?).
Es posible que Sin la sombra de las torres no sea el cómic de Spiegelman que hubiéramos deseado leer en tales circunstancias, pero el cómic independiente tiene también la obligación de ser incompleto, aunque no nos satisfaga. Al menos tenemos, eso sí, diez estupendas y muy críticas planchas de Spiegelman cuestionando los totalitarismos intelectuales de las democracias modernas, y también, lo cual ya resulta impagable en los tiempos que corren, siete estupendas páginas del mejor cómic clásico norteamericano reproducidas como jamás las volvamos a ver quizás.
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