viernes, abril 04, 2014

THE BIG STEAL (DON SIEGEL, 1949)

Mezcla de comedia y cine negro, fue la tercera película dirigida por Don Siegel, maestro de la serie B muy conocido por cintas como La invasión de los ladrones de cuerpos (versión original, 1956) o por iniciar la saga de Harry el Sucio, con Clint Eastwood. Todos consideran que de la larga y provechosa colaboración con Siegel fue que Eastwood aprendió el oficio de director de películas. 

La mayor curiosidad para los fans de Retorno al pasado (Jacques Tourneur, 1947) es ver de nuevo juntos a Robert Mitchum y a Jane Greer repetir como pareja artística. El principal problema que tuvo el rodaje fue que debió comenzar antes de que Mitchum saliese de la cárcel, donde cumplía condena por posesión y consumo de marihuana, así que aprovecharon para rodar largas escenas de persecución en coche por el estado mexicano de Veracruz, por lo que a veces parece que la película, de tan paseada, no va para ninguna parte. Jane Greer está bellísima, pero lejos de su papel de femme fatal en Retorno al pasado. En cambio, Mitchum, genio y figura, tiene unas notables escenas donde despliega su característica ironía ácida y se solaza con el cinismo de su personaje. Lo más divertido es, sin duda, ver a Mitchum y a Greer hablar en español cada dos por tres para entenderse con los lugareños mexicanos. Se puede decir que aquí la Greer despliega una graciosa vis cómica que no le conocíamos. En resumidas cuentas: Mitchum y Greer parecen una nueva versión del Gordo y el Flaco cuando se doblaban a sí mismos a la lengua del Lazarillo. Completa el reparto el méxico-americano Ramón Novarro, antigua estrella del cine mudo, quien compone con bastante convicción al habitual inspector de policía mexicano marrullero y metiche, con más trampas que una familia de montañeros y siempre dispuesto a sacar algo de provecho para su bolsillo. Si Don Siegel no hubiera estado detrás de las cámaras, hubiera sido un desastre absoluto. Sin embargo, es una película menor que se ve con gran gusto y provoca mucha gracia.

jueves, abril 03, 2014

CIN3MÁTICO XVIII: JIM JARMUSCH (PARTE 1 DE 3)

Cineasta independiente radical, Jim Jarmusch ha dado al cine norteamericano de las últimas décadas algunas muestras de su rabioso talento iconoclasta. En esta ocasión comentamos Down By Law, Night in the World y Dead Man. 

CIN3MÁTICO XVIII: JIM JARMUSCH (PARTE 2 DE 3)


CIN3MÁTICO XVIII: JIM JARMUSCH (PARTE 3 DE 3)

Productor: Erick Arenas Góngora
Asistente de producción: Karla Ortiz Hernández

Cámara: Laura Elena Ángeles, Claudia Verónica Jasso
Conducción: Erick Arenas Góngora, Ricardo Vigueras

Cápsula "Genio y Figura"

Guion y recopilación fotográfica: Karla Ortiz Hernández
Voz en off: Abraham Flores
Sonido: Gilberto Valtierra Benavides, Pablo Pichardo González
Diseño gráfico y animación: Carlos Saucedo Ramírez
Edición y musicalización: Erick Arenas Góngora

El © de imágenes y escenas es del propietario de los derechos de autor. 
Este es un programa cultural y educativo sin fines de lucro.
Derechos Reservados UACJ TV - Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
2014

CHAMPAKOU (JERONATON, 1979)

Ha sido un placer revisar este clásico cómic de Jeronaton: Champakou. Jeronaton era uno de esos autores tan de moda en los 80, hoy un poco olvidado. El nombre es anagrama del artista belga Jean Torton, nació en 1942 y fue un destacado artista de los Estudios Hergé, de donde saltó a la revista Tintin y, con posterioridad, se integraría entre los artistas de la revista Metal Hurlant para publicar sus obras. Champakou (1979) es la historia de un anciano sacerdote maya, el astrónomo divino Chilam, enamorado de una misteriosa mujer de piel azul que una vez vino del espacio. Su ayudante, llamado precisamente Champakou, considera que su maestro ha enloquecido y comienza a vigilarlo en sus soliloquios delirantes. Hasta que él fallece y la mujer del espacio regresa para volver a contactar con los mortales y su antiguo adorador. 
 Muerto el venerable Chilam, será Champakou quien se enamore de ella y se convierta en el receptor de su memoria hasta la muerte. Esta ilustración de la platónica teoría del eterno retorno es una bellísima historia de amor cuyo mayor aliciente son, precisamente, las pictóricas e hiperrealistas ilustraciones de Jeronaton. Interesado, como puede verse, por las culturas nativas americanas, Jeronaton no sólo desarrolló este interés en otros álbumes como Amazones (1984) o Princesse Maye (2003), sino que en tiempos recientes tuvo bajo su desempeño los álbumes de Los viajes de Alix dedicados a estas civilizaciones prehispánicas: Los mayas (2004-2005), Los aztecas (2005) y Los incas (2006).

VAMPIRELLA EN CABECERA, POR ENRIC


SAFE IN HELL (WILLIAM WELLMAN, 1931)

Safe in Hell (1931) es una extraña película de Wellman. Extraña porque es un film pequeño, de corta duración, caracterizado por algunos rasgos del cine pre-code, que hoy está siendo desenterrado y reivindicado. Antes del Código Hays todo el cine de Hollywood era pre-code, claro, pero, como el mudo dejó de verse con la llegada del sonoro, se enterró solito. Al sonoro pre-code hubo que enterrarlo, y se hizo a conciencia. Ahora lo exhuman los estudiosos para atisbar entre sus curiosidades. En 1931 Wellman estrenó nada menos que cinco películas (entre ellas la seminal The Public Enemy), por lo que debió andar muy ocupado, y quizá eso explique la ligereza de esta película dirigida por el realizador de Wings. Trata sobre una fulana, Gilda Karlson (Dorothy Mackaill) que cree haber asesinado tras un forcejeo a Piet, su antiguo jefe. Su novio la oculta en la caribeña isla de la Tortuga donde no hay ley de extradición, y es allí donde conoce a toda una corte de asesinos siniestros donde destaca el verdugo de la misma, Bruno. Un día, por sorpresa, aparece Piet por la isla: su muerte no fue tal, pero su esposa pudo cobrar el seguro de vida, que él a su vez le arrebató. Ahora se refugia en la isla, pero la mala fortuna quiere que, ahora sí, Gilda acabe asesinándolo de verdad. 

La película tiene cierto grado de erotismo (el comienzo del film, con Mackaill luciendo muslamen), así como la simpatía y humor de Wellman al retratar las turbias personalidades de los criminales ocultos en Tortuga. Además, la falta de intención en ocultar el pasado y la profesión de Gilda son todos ellos factores que más tarde, instalado el código Hays, serían imposibles de presentar en un filme. Entre los secundarios, destaca la bonita actriz afroamericana Nina Mae McKinney, tan dotada de vis cómica, y recordada principalmente por su participación en el clásico de King Vidor Hallelujah! (1929), quien nos regala un par de canciones. Lo mejor: el retrato bufonesco de los criminales que viven en la isla y los títulos de crédito. Lo peor: el melodramático e inverosímil clímax y su resolución. 
Nina Mae McKinney