Nazarín pertenece al cine más realista de Buñuel. Lo adornan, y le quitan solemnidad, las escenas surrealistas. Buñuel sigue pareciendo a muchos un autor duro, principalmente por su surrealismo. En estos tiempos en que todo vale, es habitual escuchar voces críticas contra el bueno de don Luis. A mi entender, el surrealismo de Buñuel forma parte de su socarrón sentido del humor, y su mayor presencia en las películas que rodó las realza como divertimentos intelectuales. Don Luis, Billy Wilder y Fellini fueron, en mi opinión, los grandes maestros de la comedia del cine sonoro, y en los tres casos su sentido del humor tiene una honda raíz intelectual. Filmes buñuelianos como El ángel exterminador o El discreto encanto de la burguesía son formidables comedias oscuras cuyo humor no puede complacer a todos, pero es un humor que existe y que para muchos puede ser muy disfrutable.Basada en la célebre novela de Galdós (uno de esos genios de la literatura que merecen ya una reivindicación universal) cuenta en esta ocasión con un comedido y profundo Paco Rabal que interpreta al padre Nazario, un sacerdote que se busca la ruina al comportarse estrictamente de acuerdo con sus principios. No va a ser la única vez que don Luis aborde el tema de “los infortunios de la virtud”. Su película Viridiana, por ejemplo, es una paráfrasis de Los infortunios de la virtud, subtítulo famoso de la novela Justine, del Marqués de Sade. También en esta ocasión, como en Nazarín, centraría su tesis en una persona perteneciente al orden religioso, esta vez una monja. También contemplaría al orate y sus tentaciones en Simón del desierto, para abarcar de esta manera los tres elementos más representativos del orden religioso: el místico desintegrado del orden institucional de la religión y dos individuos “integrados” en él cuya ingenuidad les hace creer que un comportamiento ejemplar será la senda de realización dentro de la orden, pero resulta ser lo contrario: Viridiana es brutalmente violada por aquellos a quienes buscaba proteger, y su vergüenza la aleja de los hábitos; Nazario, hombre predestinado al sacrificio y a la filantropía motivada por su pura e intensa fe en Dios, es visto como un apestado por el resto de la institución eclesiástica.
Otro aspecto interesante en la obra de don Luis es el torrente de erotismo soterrado. Viridiana es una santa deseable, pero al final del film (desprovista de los hábitos de monja y con el cabello suelto) es una mujer más. Nazarín (interpretado por el galán Paco Rabal) es adorado por las mujeres mientras continúa siendo sacerdote, pero su caída en desgracia provoca el rechazo de las mismas mujeres que antes le idolatraban y, de manera velada, le deseaban sexualmente; antes se hallaba provisto del erotismo de la santidad, lo que queda muy claro en la escena final: una de ellas, reconciliada con su amante, pasa en carro junto a él mientras éste avanza pesadamente por la carretera donde lo conducen preso. Ella ni siquiera se vuelve para mirarle por última vez. Erotismo y religión fueron para don Luis conceptos relacionados desde su misma infancia, desde que éste, todavía un niño, se masturbaba en la iglesia contemplando una imagen de la Virgen (cf. Primer capítulo de su libro de memorias, Mi último suspiro).Nazarín no es una de las películas más divertidas de Buñuel (desde el punto de vista de la relación surrealismo/humor), pero sus múltiples posibilidades simbólicas (siempre negadas por don Luis) guardan todavía enormes posibilidades de análisis.
Nazarín (1959). Dirección: Luis Buñuel. Guión de Luis Buñuel y Julio Alejandro. Fotografía de Gabriel Figueroa. (****, de 4). Más información, IMDB.








