domingo, marzo 02, 2008

FICHAS TOUTAIN LXXXVIII: JACQUES TARDI

En los años 80, quienes leíamos las revistas de Norma Editorial (Cimoc y Cairo) nos hinchamos a leer a Jacques Tardi, maestro vivo francés de estilo único e inconfundible. No hay manera de olvidar a Adele Blanc-Sec, esa deliciosa creación que protagonizó una serie formidable; no hay manera de olvidar, tampoco, sus formidables colaboraciones con Jean Patrick Manchette o sus adaptaciones de Leo Malet en el ámbito negro. Obras como El exterminador de cucarachas, Niebla en el puente de Tolbiac o El demonio de los hielos me hicieron pasar grandes ratos de gozosa lectura difíciles de olvidar. Se rumorea que Tardi regresa con un nuevo álbum de su heroína Adèle Blanc Sec. De ser cierto, constituirá todo un acontecimiento. Que así sea. La fichita de hoy, escrita por Joan Navarro, director primero de la mítica Cairo y responsable, en buena medida, de nuestro amor por Tardi.

Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

jueves, febrero 28, 2008

MIS MIEDOS, DE ENRIC SIÓ: LISITA

Cuando colgué la fichita Toutain dedicada a Enric Sió comentaba que una de sus historietas marcó mi infancia, y la marcó con verdadero terror. La historieta formaba parte de la serie “Mis miedos”, y se titulaba “Lisita”. Esta serie apareció en la revista Drácula, editada por Buru Lan a partir de 1971. Buru Lan, que a la sazón editaba en buen papel a color y tamaño grande a algunos de los clásicos americanos (Flash Gordon, The Phantom, Príncipe Valiente, Rip Kirby), quiso ir más allá al descubrir en España a los mejores autores españoles que en aquel tiempo dominaban el cómic adulto en mercados internacionales. Drácula fue la propuesta, excelente para su tiempo, de una revista autóctona con autores autóctonos: Esteban Maroto, Josep Maria Beá y Enric Sió, sobre todo. Las historias solían ser escritas por Luis Vigil y Luis Gasca. No duró mucho la valentía, quizá porque el precio, formato y color no favorecían aquella propuesta concreta. A partir de unos cuantos números, Drácula pasó a editar el 5 X Infinito de Maroto, y el Delta 99 de Víctor Mora y Carlos Giménez. De cualquier modo, los Rufus, Vampus y Vampirella, que publicaron material de los mismos en blanco y negro sobre papel barato, estaban a la vuelta de la esquina y duraron mucho tiempo. Uno de aquellos autores que triunfaba fuera de la España de dictadura muriente, fue Enric Sió.

Enric Sió
No quiero hacer historia. Lo que yo quiero es colgar aquí esta historieta de Sió que durante muchos años me pareció absolutamente espeluznante, hasta el punto de que llegué a desarrollar un verdadero pánico por las estancias elevadas (áticos, desvanes, terrazas…). Hoy, curado de mi miedo gracias (como el buhonero Nepomuceno) al mucho tequila trasegado, puedo volver a mirar esta historieta de Sió y sentirme conmovido todavía. Creo que Sió siempre fue un autor en cierto modo terrorífico. Su dibujo impresionista, ejecutado con pincel y aparentemente con trazo muy veloz, tenía cierto aire de escenario incompleto, de escenografía abandonada y corroída por el tiempo. Además, le gustaba jugar con cierto sentimiento de opresión que conseguía (como en esta historieta, Lisita) al incidir mucho en los fondos negros y en los contornos apenas desarrollados de los personajes, como si no fuesen más que siluetas vacías, cáscaras sin alma, cuando no a presentarlos como si los cuerpos fuesen el negativo de la fotografía, dando la sensación de algo confuso y fantasmal. En esta historia en concreto, unos colores ocres y la ausencia de “calle” entre viñetas redundan en la sensación de sofoco y opresión. Los mensajes ominosos comienzan desde el principio de la historieta (con la vecina chismosa que comenta: “Esta niña, siempre en el desván… Desde luego, nuestros vecinos…”) y se intensifican en la página 2 (donde todos, todos los elementos visuales y textuales predicen una tragedia: el gato negro, la navaja, la retorcida escalera, la siniestra sala de estar de los padres, la canción…). Pues todo esto junto, orientado al clímax, conduce a un relato corto excelente, que explota todas las posibilidades del cómic para crear desasosiego y angustia. Enric Sió, un maestro más celebrado de boquilla en su tiempo que comprendido verdaderamente. Sus logros están hoy incluso en los tebeos más multitudinarios. ¿Para cuándo unos integrales de Enric Sio en Glénat? Con ustedes, Lisita, la historia completa. Clicar sobre las imágenes para ver a buen tamaño.





miércoles, febrero 27, 2008

BLUTCH: BLOTCH

Blotch es uno de esos seres despreciables que, a causa de su misma imperfección, nos parecen tan regocijantes. Todos conocemos personas como Blotch: mediocres egomaníacos que creen estar por encima de la mayoría y se hallan moralmente debajo de la mayoría. Blutch, padre de Blotch, lo sabe perfectamente y exprime en su licuadora todo el jugo de una mente siniestra y antipática como es la de Blotch. Todos somos feos de una forma o de otra, y esto es lo que representa el mundo parisino y cerrado de Blotch: un mundo antiguo y bello, desaparecido y bello, lo cual es parecido a afirmar que, de alguna manera, también es feo. Blutch es un maestro del pincel y en Blotch nos presenta a un dibujante que vive en París en la época de entreguerras, época dorada cuando todavía existía el escándalo que tanto aprovechó y luego añoró Luis Buñuel.

Blotch medra sin darse cuenta de su inmenso fracaso vivencial, que no es otro que el triunfo de Blutch al representarlo. Blutch, cuyo verdadero nombre es Christian Hincker (1967), comenzó en la bande desinée a finales de los años 80, concretamente en la revista Fluide Glacial donde publicó este regocijante Blotch, recogido con posterioridad en dos álbumes que acaba de publicar en España La Cúpula en un solo volumen. Colaborador también de la editorial L´Association, en 1996 saltó a la revista À Suivre, donde creó Peplum, una obra de corte histórico basada en el Satiricón de Petronio y a la que ya tengo muchas ganas de echar el diente.

Artista inquieto y versátil, Blutch es un genio del humor cáustico que publicó en Fluide Glacial las peripecias de Blotch, un engreído dibujante de chistes de prensa a quien hay que reconocer, por supuesto, un sentido cruel y desvergonzado de contemplar la inmensa miseria del ser humano. Maravillosamente dibujado con un pincel suelto y garboso que hacen de Blutch un maestro moderno, Blotch es un sustancioso tebeo para reconciliarnos por medio de la risa con el lado más oscuro y miserable de nosotros mismos. Y es que, como Blotch, nos recortamos contra el fondo de este decorado como patos mareados y torpes, adustamente serios como un rigor mortis, y al mismo tiempo, solemnemente ridículos. Creo que las dos páginas que adjunto son una buena representación de las excelencias del pincel de Blutch y del humor sombrío, cruel y desesperado, de esa gran creación que fue Blotch.

Blutch, Blotch. Ediciones La Cúpula. Barcelona, diciembre 2007.

lunes, febrero 25, 2008

FICHAS TOUTAIN LXXXVII: CLIFF STERRETT (1883-1964)

Uno de los grandes clásicos del cómic, este extraño arte que nació con las vanguardias y cuyo clasicismo resulta más innovador que la modernidad. Extraña paradoja. De Sterrett se han publicado algunas páginas, precisamente en la Historia de los Cómics de Toutain Editor, y poco más. Digital Funnies está editando actualmente esta obra en deuvedé y CD-Rom. Las muestras que pueden verse, por ejemplo, aquí y aquí son más que estimulantes. ¿Llegará un día la edición en papel? La ficha de hoy, por Salvador Vázquez de Parga.

Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

domingo, febrero 24, 2008

CON USTEDES, LOU CARRIGAN

Los amigos de Bolsi & Pulp están publicando una entrevista con el maestro Lou Carrigan que éste les ha concedido ex profeso. Este autor, junto a Silver Kane, Clark Carrados y otros muchos, formó parte de una generación de escritores de una época irrepetible, la de los bolsilibros o novelas de kiosco que tuvieron su auge hacia la mitad del siglo XX y cuya estela, por medio de la reedición parcial de aquellos fondos, llega hasta hoy mismo. Lou Carrigan, seudónimo del narrador Antonio Vera, fue uno de los mejores y más prolíficos autores del medio, que cultivó por medio de la novela policiaca, del Oeste, de terror… Yo, personalmente, le debo muchas horas de juvenil placer a los bolsilibros de Carrigan, que fue, junto con Silver Kane (Francisco González Ledesma) y José Mallorquí, uno de mis grandes favoritos. Todavía hoy sigo adquiriendo todas las novelas que veo de la Selección Terror de Bruguera. No digo más, échenle un vistazo a la entrevista y pásense también por el blog de Lou Carrigan. Sus fans encontrarán en él abundante material muy digno de interés. Con ustedes, el veterano y sabio Lou Carrigan.

viernes, febrero 22, 2008

NATHAN NEVER Y MIS CUARTELES DE INVIERNO

Estoy pasando uno de esos baches en los que no tengo tiempo para dedicarme a esta bitácora. De cuarteles de invierno. Se trata de un periodo absolutamente transitorio, y paradójicamente, resulta que escribo poco porque estoy escribiendo mucho. Durará más o menos una semana, quizá menos, y la causa está en que dedico todo el tiempo libre a escribir, revisar, pulir y limpiar, limpiar y limpiar una comunicación para un congreso que comenzará dentro de diez días. Escribir, escribo muy rápido: las comunicaciones para los congresos me salen en tres o cuatro días, como mucho. El problema es que soy de los que reescriben todo varias veces (menos las entradas de este blog), y en la tarea de limpiar, limpiar, limpiar y limpiar (y buscar, contrastar fuentes, afinar detalles y menudencias mil) se me va un mes siempre para un puñado de hojas que luego habrá que reducir a cinco cuartillas para su lectura pública. Conste en acta por si alguno de mis visitantes piensa que ando de perezoso o cree que este profe tiró la toalla o colgó los tenis.

En estos días de lecturas un poco obligadas por la situación (ya queda menos) saco tiempo para limpiar mi mente con los siempre impagables fumetti de la casa Bonelli, que son los mejores tebeos populares del universo conocido y parte del que ha visitado el Enterprise (me estoy chutando la segunda temporada de Star Trek The Original Series y es un punto: ¿en qué momento del futuro volverán a ponerse de moda esas maravillosas minifaldas?).

Cuando tengo una pila de tebeos Bonelli (y esta pila ocupa ahora un estante completo en uno de mis libreros) empiezo siempre por el título que menos me gusta: Nathan Never. Sé que voy a disfrutar con el insuperable Dylan Dog, que voy a babear con las historias de civilizaciones perdidas del inconmensurable profe Martin Mystere y que voy a paladear a cociencia el encanto neogótico y expresionista de Dampyr. Pero Nathan Never es la serie que menos me gusta. Ah, pero es un fumetti Bonelli, lo que quiere decir que, aún así, es mejor que el 90% de las decenas de títulos que salen todos los meses en España. Quiere decir que, a pesar de todo, unos números mejor y otros peor, suelen estar bien escritos y más o menos bien dibujados. Que son como novelas de ciencia ficción, con mucho cyber-punk por aquí y mucha estética Blade Runner por allá, un poco horteras (me fumiga que Nathan Never sea clavadito al hortera de George Michael)), pero que puede tener números que a lo largo de sus casi 100 páginas te dan una sorpresa y dejan de ser lo más flojo de la línea Bonelli que publica Aleta para convertirse en muy solventes artefactos dramáticos. Incluso a veces, mire usted por dónde, te encuentras con un Nathan Never que hasta merece las cuatro estrellas (de cuatro) por su calidad gráfica y literaria. Como el número 10 que publicó Aleta: Universos infinitos, escrito por Michele Medda y dibujado por Roberto de Angelis. Vamos, que me gusta menos que los otros, pero me gusta.

Pues entre los nathannéveres que han caído en estos estaba una historia muy solvente que se ha desarrollado a lo largo de tres números (i.e, casi 300 páginas), en concreto entre los numeros 25-27. Y no es que se trate de una gran historia, ni muy original, pero está bien construida y desarrollada a lo largo de, como digo, casi 300 páginas. El argumento tiene un final más que previsible según las leyes del mercado: Nathan Never es acusado de varios asesinatos que él no recuerda haber cometido, su novia lo abandona y hasta es encarcelado y condenado a muerte (por cierto, en un programa de TV que emite juicios en directo y donde los jueces son aleatoriamente elegidos entre los espectadores). El descenso a los infiernos de este clon de George Michael tiene billete de vuelta asegurado, como cualquiera puede imaginar, pero como digo, se trata de un folletón bien armado y bien desarrollado punto por punto, y además, tiene esos reposados diálogos bonelli y ese ritmo conversacional y un poco retórico que todavía cautiva a quienes nos gusta leer tebeos, y no sólo mirar las bonitas viñetas de cuadernitos insignificantes con poca letra que tardan en leerse en lo que uno tarda en echar una meada.

domingo, febrero 17, 2008

FICHAS TOUTAIN LXXXVI: JIM STERANKO (1938)

Sigue siendo un placer releer los tebeos que Steranko dibujó para uno de mis personajes más queridos del universo Marvel: Nick Furia. Fue precisamente Nick Furia el que me enganchó al rollo marvelita a principios de los años 90, y de ahí pasé a los X-Men de Claremont, que hace mucho que no releo. El pop-art con que nos obsequió Steranko durante ese fértil periodo creativo tiene un encanto irrepetible, una fuerza y una sinceridad cautivadora, una poesía y una plasticidad inigualables. Se podrá imitar una y mil veces, y hasta mejorar sin duda, pero nunca podrán reproducir esa vibración de verdad, esa frescura insólita que, ayer como hoy, y quizá hoy más que ayer, sigue sorprendiendo por su pureza y su ingenuidad insuperables. La ficha de hoy viene firmada por el gran Javier Coma.

Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.