Entre el 7 y 11 de noviembre se celebraron en Almería las XV Jornadas del Cómic. En este precioso cartel realizado para tal acontecimiento (desconozco el nombre del artista), vemos una preciosa Modesty Blaise acompañada de un James Bond clásico en versión Sean Connery, nada que ver con el deslactosado Daniel Craig de las insípidas Casino Royale y Quantum of Solace. James Bond es, a fecha de hoy, un personaje obsoleto de un tiempo pretérito, desaparecido, irrecuperable. En vez de convertirlo en el monigote amorfo que es ahora, mejor deberían apostar en estos tiempos por Modesty Blaise. Es un personaje más moderno de lo que fue en los años 60 y su estela se deja sentir en multitud de personajes que hoy arrasan como la Beatrix Kiddo de Kill Bill o la Lisbeth Salander de la trilogía Millenium.
miércoles, noviembre 21, 2012
viernes, noviembre 16, 2012
lunes, octubre 29, 2012
CULPABLE DE NADA, DE JULIO PESINA
Julio Pesina ha contado muchas veces cómo llegó a la literatura un poco por
casualidad, pero no es por casualidad la manera en que surgen novelas como Culpable de nada, un trabajo intimista
que nos narra unas historias de amor y desamor que, como muchas historias de amor
y desamor, acaban por fundirse en una sola historia de amor. Y entonces, con
buen pulso narrativo, su autor descorre el visillo donde advertimos la palabra
fin por medio de una invocación al mañana. Del futuro de sus personajes ya nada
más sabremos, pero como sucede en toda ficción, tenemos la intuición de que sus
vidas podrán ser breves y gloriosas.
La novela nos cuenta una historia común protagonizada por personajes
comunes, pero hay que agradecerle a Pesina que proyecte sobre ellos toda la
ternura, y la mordacidad, de la que es capaz la buena literatura. Aldo, un
joven tan obsesionado por Mozart como por el fisioculturismo, es espiado secretamente
por su vecina, Ogla, una mujer mayor que él que apenas resurge de una relación
sentimental con un compañero de trabajo recién fallecido. Para entretener su
asco y su desconsuelo de los hombres, pero también su necesidad, fantasea
construyendo la personalidad de un marido imaginario del que sólo tiene su
parte viril, representada en un dildo comprado en una tienda de artículos
eróticos. Mientras crece su fantasía y la obsesión por el joven vecino, éste se
reencuentra con una vieja compañera de escuela, una enana a quien todos llaman
Mayoya convertida ahora en una fértil y cultivada prostituta que enfrenta con
cinismo y cierta sabiduría su oficio. Los pasajes donde Mayoya da rienda suelta
a sus opiniones de la vida y su sabiduría son sencillamente fascinantes. Como
es natural, las encendidas fantasías de Ogla y la caliente relación de Aldo y
Mayoya acabarán por converger en el encuentro entre Ogla y Aldo. La consolidada
novela de Pesina evoca la idea de que aquellas personas invisibles que nos
sueñan secretamente pueden acabar por convertirse en determinantes dentro de
nuestras vidas. En la novela Culpable de
nada, los protagonistas hacen justicia al título al no ser responsables de
sus pasiones, sino simplemente instrumentos de las mismas, pero por ello mismo,
desde el amor hasta el crimen, Pesina los evoca y recrea con un cariño y humor
muy convincentes.
Aldo y Ogla son los protagonistas de esta obra llena de espejos donde
todo es dual: dos partes, capítulos casi alternativos siempre dedicados a uno u
otro personaje hasta que éstos convergen en una experiencia común. Cada una de
las partes viene introducida por unas evocaciones de la vida y muerte de
Mozart, pues el personaje del compositor genial adquiere una importante carga
simbólica dentro de la obra, hasta el punto de que será su música la que se
convierta en puente entre las dos vidas separadas por una calle. De la misma
manera, los personajes secundarios refuerzan la trágica soledad de Aldo y Ogla,
personalidades recelosas y soñadoras condenadas a sobrevivir a las experiencias
que condujeron sus vidas a la soledad. Una soledad, como se verá al final,
donde cada roto encuentra su descosido.
De todos los valores que implican Culpable
de nada con el que más me quedo es con su notable valor escritural. Pesina
no chabacanea la lengua, no la cambalachea por un naturalismo arquetípico y
ramplón. Se trata de un libro muy bien escrito, donde las frases tienen la
textura adecuada para expresar los pensamientos de su autor, pero donde tampoco
se incurre en una estereotipada concepción poética de la realidad. No me
refiero a una prosa poética almibarada o afectada, sino a una labor de
carpintería narrativa donde cada párrafo, y dentro de cada párrafo cada frase,
tienen la característica de un cepillado lingüístico innegable.
Al final de la novela, Pesina evoca con agradecimiento los muchos
préstamos que se ha visto obligado a tomar de otros autores para poner en boca
de sus personajes conocimientos que en caso contrario no tendría. Imagino que
es aquí donde Pesina, que es ante todo un lector agradecido, nos convoca al
placer de compartir con él sus lecturas. Es un recurso poco común en la novela
general, incluso en la novela histórica, la de reconocer deudas con la
tradición lectora personal, pero dice mucho de la honradez como escritor de
Julio Pesina. Esta honradez se nota fácilmente en todas sus páginas.
Culpable de nada es una obra optimista, quiero creer, pero no ingenua. Pesina sabe que
aquellos, a quienes aman los dioses, mueren jóvenes. También los amores, quizá
turbulentos y caprichosos, que los dioses aman mueren jóvenes. Como la luna
llena que cierra esta novela. Como el mismo amor de verdad, aquel Eros o Cupido
que también era dios. Por eso Teophilus, cuarto nombre de Mozart, quiere decir
Amadeus o amor a dios, como evoca Aldo casi al final del libro, porque todo
acto de creación verdadera debe ser un acto de verdadero amor. Breve, bello y
quizá perecedero.
Julio Pesina, Culpable de nada.
Conaculta. México, 2008. [Fondo Editorial Tierra Adentro, 363].
domingo, septiembre 30, 2012
TEXTO SOBRE TERRITORIOS IMPUNES, DE ALFREDO ESPINOSA
El texto que leí durante la presentación de Territorios impunes, de Alfredo Espinosa, fue publicado el domingo anterior por el Diario de Chihuahua. Clicando aquí.
viernes, septiembre 21, 2012
CORDIALMENTE INVITADOS: PRESENTACIÓN DE GROTEXTO
Grotexto es una revista juvenil porque es impulsada y confeccionada por gente joven, aunque haya algún fósil como yo publicando en sus páginas como invitado. Debemos apoyar a los jóvenes que tienen algo que contar y tienen el arrojo de querer hacerlo y sacar adelante su proyecto. Mañana presentamos el número 2. Quedan todos cordialmente invitados.
jueves, septiembre 20, 2012
LA FRONTERA QUE VINO DEL NORTE, DE CARLOS GONZÁLEZ HERRERA
La frontera entre México y Estados
Unidos, esa realidad compleja y abstracta que algunos han llamado Mexamérica,
vuelve a ser hoy una herida abierta que supura todo el pus de la nación
mexicana. Y como el título de este libro apunta con el dedo a los vecinos del
norte, acusándoles de cómplices o demiurgos en la sombra de esta realidad
fronteriza, debemos reconocer que la frontera también supura a ambos lados de
la línea el pus de la nación caput mundi[1].
La frontera que vino del norte no es un
libro sobre esta llaga abierta de hoy mismo, pero no cabe duda de que presenta
el escenario en que se desarrolla hoy la vida económica, cultural y política de
una región en constante derramamiento de sangre. No es un libro sobre las
ciudades fronterizas, sino una obra sobre la reflexión política, cultural y
económica que subyace bajo la vida diaria de esta enorme franja de tierra que
obliga a los dos países a fingir relaciones de buena vecindad.
La
frontera, como bien señala González Herrera, va mucho más allá de una división
política llevada a cabo mediante una línea imaginaria[2],
sino que es un territorio de frontera cultural y moral que se construye día a
día por medio de un proceso de ósmosis. Desde este punto de vista, sus vínculos
son más profundos de lo que a simple vista podría entenderse, ya que, al
contrario de lo que sucede en otras fronteras del mundo, ambos países son
representantes de la civilización occidental y ambas fueron construidas sobre
hondas raíces religiosas (protestante la una, contrarreformista la otra) cuyos
pilares ideológicos se hunden hasta el fondo de unas raíces grecolatinas comunes.
La frontera, nos recuerda González Herrera citando a Turner, se construyó a la
par que se construía un espacio mítico magnificado por la cultura popular del
siglo XX (la conquista del oeste), que, como no podía ser menos, banalizó aquel
teatro de operaciones reduciendo al mínimo las consecuencias que tuvo para los
indios nativos y los vecinos del sur. La llamada épica del western (que tuvo
sus grandes “cantores de baladas” en la literatura y sobre todo en el cine)
creó también una serie de paradigmas y estereotipos que viajan en el tiempo
hasta hoy mismo, donde en palabras de González Herrera se creó “la invención de
un territorio virgen y vacío colonizado gracias al arrojo, el espíritu pionero
y la visión de futuro de hombres blancos” (p. 30). Quiero enfatizar aquí los
adjetivos “virgen y vacío”, ya que, desgraciadamente, vuelven a aflorar en las
conclusiones de este libro iluminador, pero ahora, como conceptos atribuibles a
la visión del centro de México con respecto a la frontera: “El carácter
periférico y marginal que se le ha dado a la región en el proyecto de
construcción nacional, desde el siglo XIX, ha promovido la imagen de espacio
vacío y donde todo, o casi todo, se vale” (p. 258). Periférico. Marginal.
Vacío. Salvaje. La conclusión parcial sólo puede ser una: la frontera sigue
siendo, en el imaginario colectivo de mexicanos y estadounidenses, un territorio
mítico que, como tal, sigue gozando de buena salud, ya que la cultura popular
sigue insistiendo en el carácter sórdido y peligroso de la vida en esta
frontera. Es decir: que la border
deja de ser border para transformarse
en frontier; la línea imaginaria deja
de ser una frontera física para transformarse en teatro de exploraciones del
alma humana en territorios sin ley donde todo es posible. González Herrera
desarrolla muy bien la diferencia entre ambos vocablos en el primer capítulo de
su libro (pp. 29-41).
La
frontera que vino del norte vino del norte porque así quedó marcada para
siempre a partir del tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), en que México perdió
dos millones de kilómetros cuadrados. Yo, a manera de juego, completaría el significado
del título indicando que esa pérdida territorial y su consecuente frontera
impuesta vinieron a estrellarse contra la frontera que vino, no del sur, sino
del centro, ese México centrípeto que, todavía hoy, recuerda tanto al viejo
Saturno mientras devora a sus hijos. Hay que agradecerle a González Herrera el
recordarnos que no toda la culpa de los problemas de la frontera se deben al
vecino del norte, abusador y poderoso, sino también al desinterés y absoluto
desprecio que desde siempre ha existido en el centro de México por sus regiones
fronterizas. El cogollito cultural de los habitantes del Sur, donde se funden
las tradiciones locales y herencias precolombinas con la herencia española, ha
creado también una mentalidad hasta cierto punto nativista y eugenista en
México no sólo atribuible a los estadounidenses, sino también a los propios
mexicanos, que miran hacia el norte con desprecio como si éste no fuera nada de
ellos ni su destino económico y social responsabilidad directa de los
gobernantes de la nación. Este nativismo, este eugenismo, este racismo sin
signos de interrogación, es analizado en la ideología estadounidense por
González Herrera en el capítulo 3 de su libro (pp. 57-64), y el buen lector
sabrá ver en qué medida estas teorías también han tenido mucha prosperidad en
un país como México donde, desde el centro, se ningunea la personalidad del
norte que ha logrado una simbiosis especial con la cultura norteamericana a la
que, en buena medida, han contribuido la nefasta centralización del país y el
desinterés por su frontera norte.
La
construcción de la frontera como espacio mítico en el imaginario colectivo
global goza de buena salud, y quien lea este valioso libro encontrará muchas de
las claves que hoy torturan a una región abandonada por todos a su destino. La
obra de González Herrera, profunda y amena a la par, es una valiosa aportación
donde se hace un repaso no tanto de la historia de la frontera, sino de la
historia de la percepción de la frontera en ambos lados de la cicatriz
divisoria. Sólo hubiera deseado que su autor hubiese abordado el tema de la
industria maquiladora, una fuente laboral de gran importancia para toda la zona,
que generó una cantidad de riqueza de la que estas ciudades nunca se
beneficiaron y que no supo traducirse en más cultura y mejores condiciones de
vida permanentes para sus habitantes. Las consecuencias de la frontera que no
sólo vino del sur, sino que vampiriza el centro, están hoy día en la primera
plana de todos los periódicos del planeta. Y en cómics, novelas, películas que
gozan de amplia fama y distribución internacional proporcionando una imagen de
la frontera como espacio mítico del que los principales responsables políticos
harían bien en avergonzarse. Si tuvieran vergüenza.
González Herrera, Carlos, La frontera que vino del norte.
Taurus/Colegio de Chihuahua. México, 2008.
Reseña publicada en Archipiélago,
número 66, p. 16. Archipiélago A.C./UNAM, octubre-diciembre 2009.
[1]
“El territorio fronterizo sigue siendo, en más de un sentido, el espacio que
nos separa del vecino poderoso y abusivo”, p. 258.
[2]
“La legislación migratoria de Estados Unidos fue pensada en los puertos
marítimos y no en la frontera de México, cuyos límites son fundamentalmente
imaginarios” (Cita de F.W. Berkshire, Inspector de inmigración en El Paso, p.
85).
martes, septiembre 18, 2012
PASO DEL RÍO GRANDE DEL NORTE 11
Presentamos el 11 este jueves en el Bump´s. Hablará doña Maquila. Cordialmente olvidados, you know. Paso del Río Grande del Norte número 11. ¡Pídalo a su voceador!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







