No sé para cuándo, pero está prevista la edición de Péplum, de Blutch, por Ponent Mon en España. Quienes se solazaron con el estilo fuerte y vigoroso de Blutch, se congratularán con la aparición de esta obra que, como su nombre indica, transcurre durante la romanidad, en concreto durante los años posteriores al asesinato de Julio César.
Iniciada para la editorial Casterman, que no la quiso publicar en su revista A suivre, al final acabó por ser editada con 20 páginas menos. En cualquier caso, y en espera de ver qué versión se editada en España (suponemos que la completa), Péplum es una obra maestra que produce el reencuentro con el mejor Blutch, el del pincel suelto lleno de vigor y de elegancia, impresionista y maestro del uso del claroscuro.
La historia narra la obsesión de Publius Cimber, noble romano caído en desgracia y desterrado en la frontera norte del Imperio, quien halla el hermoso cadáver de una mujer conservado perfectamente en hielo. Su obsesión por este cuerpo se convertirá en un amor necrófilo que acentuará todavía más la desgracia de su destierro y el frenesí de su estado mental. Blutch asegura en la página legal que esta obra está basada libremente en el Satiricón de Petronio, una obra que nos ha llegado incompleta y sobre la cual sólo es posible hacer conjeturas. Puestos a fantasear, la historia que nos cuenta Blutch podría ser una versión de las partes iniciales perdidas del Satiricón, una invención de sus planteamientos.
Por lo demás, Blutch se inspira más que nada en la versión que en 1969 rodara Federico Fellini sobre la inmortal obra de Petronio, una película cuya influencia puede rastrearse todavía en numerosos cómics que sobre el mundo romano siguen editándose. En concreto, Péplum capta muy bien el ambiente opresor y lleno de tinieblas de la Roma felliniana, pero también de la oscuridad de ambientes y personajes del Satiricón literario. No encontramos aquí una romanidad luminosa como la de la serie Alix, de Jacques Martin, sino una romanidad siniestra y turbulenta: el eclipse de moralidad, justicia y melancolía profunda que sufre una civilización que no cruza por sus mejores momentos, sino por los más convulsos y farragosos. Péplum representa un retrato emotivo y desengañado del roman dream.
Personajes y ambientes también son retomados del Satiricón para esta obra desesperada, como es el caso de la referencia a la pobreza de los poetas que Blutch recrea en la p. 106 y que viene directamente del Satiricón de Petronio (capítulos 83-4), con la aparición de Eumolpo en la biblioteca, algo de lo que yo mismo hablé aquí. Péplum termina como lo hace el Satiricón (volved a guardar las pistolas, que no es espóiler): con la referencia al terrible episodio histórico del sitio de Numancia, donde las mujeres asediadas prefirieron, antes que rendirse, matar a sus hijos y devorarlos. Esta saturnal referencia encarna muy bien el espíritu de las ambientaciones más sombrías de Petronio, así como de su recreación por parte de Fellini y Blutch. Una obra imprescindible, llena de amor pasión que no deja de recordar ciertos pasajes clásicos (Partenio de Nicea), y en ocasiones, de un intenso dolor causado por el destierro que recuerda los poemas del destierro de Ovidio en Tristia. En Péplum modernidad y clasicismo, cine, tebeo y evocaciones literarias se dan la mano con notable fortuna.
Una entrevista con Blutch centrada en Péplum, aquí.Muchas más imágenes de Blutch y de Péplum, acá.








