La chica de la fábrica de cerillas
(1990) es una bella sonata, como fue traducida al inglés. Nos cuenta la
historia de Iris (Kati Outinen), una joven trabajadora de una fábrica de
cerillas, entrega todo su sueldo a su madre y su padrastro, con quienes habita,
y lee novelas románticas mientras
regresa a casa en autobús; tiene toda la colección de Angélica, la esclava de
la pasión, de Anne y Serge Golon, mientras fantasea con el amor de un príncipe
azul que la saque de su rutina y su miseria moral.Una noche, en una discoteca,
conoce al candidato perfecto y duerme con él. Pero este hombre de su vida no
aspira a ser más que un amante pasajero, del que ella se queda embarazada (en
la boba creencia de que así atará al hombre de sus sueños). Él le entrega un
cheque para que se realice un aborto. Una noche la recoge en casa, y los padres
lo esperan vestidos con sus mejores galas. Creen haber encontrado un hombre
para su hija, pero no es lo que él piensa, no es más que un entretenimiento
ocasional. Al fin, Iris se arma de valor, compra matarratas, envenena a su
amante y a sus padres. El final es abierto. Es un film opresivo, pero que se
sigue con gran interés, con suspense. Esacasísimos diálogos que acentúan la
sensación de aislamiento e incomunicación de los personajes. En poco más de una
hora, Kaurismaki entrega un film sorprendente por su sencillez, de una dureza
fatalista. Ya vemos en este film sus personalidades graníticas, parcos de
palabras, secos en sus ademanes, glaciales. Destaca la interpretación
protagónica de la inquietante Kati Outinen, actriz fetiche de Kaurismaki.
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jueves, mayo 26, 2016
CIN3MÁTICO 56: AKI KAURISMAKI (PARTE 2 DE 3): UN HOMBRE SIN PASADO
Un hombre sin pasado (2002) forma parte
de la trilogía que Kaurismaki dedicó a la inmigración. Un individuo llega a
Helsinki para buscar trabajo, y durante la noche es asaltado por una banda que
lo agrede y luego da por muerto. El hombre despierta en un hospital sin poder
recordar su identidad, ni tan siquiera su nombre, y comienza a vagar por la
ciudad hasta encontrarse en los barrios bajos, donde es adoptado por una
familia de desheredados que cuidan de él. Pronto, en esa extraña sociedad de
seres marginales, el hombre recupera su dignidad, encuentra el amor en una
voluntaria del ejército nacional de salvación (de nuevo, Outinen) y demuestra
que olvidar el pasado era lo mejor que podía ocurrirle, pues ha resurgido como
un hombre nuevo lleno de esperanza en un mundo difícil lleno de seres
marginales, pero también pletóricos de lealtad. Kaurismaki nos entrega con este
film un luminoso retrato de la miseria, porque la pobreza no es gris en
Kaurismaki, sino redentora y luminosa, llena de vida y no de muerte, una fábula
llena de esperanza donde los ecos de Qué bello es vivir son una influencia
reconocida por el director, así como la herencia de los miserables luminosos de
Chaplin y el laconismo de un Ozu o un Bresson, reconocibles influencias. La
fotografía es calidad dentro de un film esperanzador, donde la amistad y la
lealtad son fundamentales en un mundo de seres marginales donde la música, el
alcohol y el tabaco forman parte de peculiares rituales de hermandad y
concordia entre los hombres.
CIN3MÁTICO 56: AKI KAURISMAKI (PARTE 3 DE 3): LE HAVRE
Le
Havre (2011) es un film lleno de esperanza que termina con una epifanía. Marcel
Marx, un limpiabotas cuya esposa (otra vez Outinen) acaba de ingresar en el
hospital para tratarse un cáncer inicia una relación de protección de un
inmigrante africano de corta edad que huye de la policía. Le Havre es una
especie de cuento de hadas, una fábula moral que empuja a los seres humanos,
nos anima, a hacer el bien por encima de razas, credos y leyes.
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