El Dorado, que nos ocupa el tercer segmento del programa 48, es un
film sobre la decadencia del cuerpo: Thornton (Wayne) queda parcialmente
inutilizado por una jovencita que le da un balazo, y el sheriff Harrah
(Mitchum) al ser rechazado por una dama se entrega con fanatismo a la bebida;
frente a ello tenemos el impulso y vigor de la nueva generación: el impulsivo Mississipi
(Caan) y la amazona típicamente hawksiana: Joey (M. Carey). En medio está Bull
como testigo de una decadencia y un apogeo: es el notario de una realidad. Como
siempre en Hawks, hay comedia insertada en el relato (Caan haciéndose pasar por
chino) y mucha camaradería entre hombres, pues Hawks fue gran representante de
un cine viril que ha suscitado no pocas revisiones desde la óptica de la
crítica homosexual (Robin Wood, etc.). El Dorado es un pueblo, pero en el fondo
el título encarna la idea del paraíso (El Dorado) traducido en que el paraíso
es la lucha por la vida. Cuando al final los dos viejos recorren el pueblo con
muletas sabemos que en esa lucha han ganado la batalla, que casi con toda
seguridad será la última en un mundo que ya pertenece a los jóvenes y en los
que ellos sólo podrán aspirar a ser testimonio del pasado y una autoridad
moral. Un film hermoso, crepuscular, directo y en apariencia sencillo, pero
mucho más complejo de que lo podría parecer.
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domingo, enero 03, 2016
CIN3MÁTICO 48: HOWARD HAWKS (PARTE 2 DE 3): SÓLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS
En este segundo segmento comentamos una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Sólo
los ángeles tienen alas (1939) es el paradigma del cine de aventuras de Hawks,
y posiblemente de todo el cine clásico de Hollywood. Es un retrato de la
llamada generación perdida, unos inadaptados al mundo que precisamente por ello
viven en Barranca, Perú, y se dedican al difícil oficio de pilotar aviones, sin
que parezcan congeniar con nada más, ni congeniar con un mundo que les dio la
espalda y al que dieron la espalda.
CIN3MÁTICO 48: HOWARD HAWKS (PARTE 1 DE 3): LA FIERA DE MI NIÑA
Howard Hawks fue
el gran director de la aventura, pero entendida en una dimensión de
trascendencia del ser humano, no de concatenación de peripecias que tras mucha
vuelta y maroma conducen a un final, más o menos feliz o predecible. Hawks era
un hombre de personalidad vigorosa y realizó un cine vigoroso en forma y fondo,
era un hombre de acción al que le entusiasmaba hacer películas sobre aquello que
lo entusiasmaba: el conflicto del hombre con la vida, la lucha del individuo
contra las adversidades y el triunfo de la voluntad de elegir luchar y vencer.
Sus hombres asumen un destino que a veces los sobrepasa, pero luchan por vencer
en la defensa de sus propios puntos de vista, de su idiosincracia. Y en cuanto
a sus mujeres, fue un director moderno: las mujeres de Hawks son
individualistas, temperamentales, obcecadas, persistentes, son mujeres en un
sentido tan moderno que hoy podríamos decir que, además, las mujeres de Hawks incluso
parecían mujeres.
Tras la cápsula biográfica, comenzamos comentando Bringin´Up Baby, conocida en España como La fiera de mi niña. La screwball comedy por antonomasia.
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