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sábado, febrero 20, 2016

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE, PRESENTACIÓN DE AGUSTÍN GARCÍA DELGADO


Nuestra Señora de la Sangre, de Ricardo Vigueras

Una característica destaca en la novela que comentaremos a continuación: sus personajes más importantes son mujeres. Ricardo Vigueras nos deja ver, nos lleva a sentir la potencia de lo femenino. Personajes que viven la poesía de ser mujer. Poesía intensa, no siempre risueña, pero sí siempre poderosa y triunfante frente a las adversidades.

Ricardo Vigueras comete un primer acierto de maestro narrador: comprime en una línea, de inicio, el carácter y misterio de un personaje. Esa línea dice lo siguiente: “La cierva altiva parecía estar mintiendo a primera vista”. Luego de este arranque, que siembra una curiosidad irresistible, un lector no puede separar sus ojos de la página. Lo que sigue, para colmo, hundirá más y más a ese lector en un mar de intrigas que, apenas resuelta cada una de ellas, dará paso a más incógnitas.

Desde los primeros párrafos, tenemos a la vista, casi al oído y al olfato, a varios participantes de la historia que viene enseguida. Y, pronto también, gracias a que el autor no escatima esfuerzos en ello, tenemos la atmósfera, el entorno físico, la temperatura ambiental y los objetos que construyen el primer escenario: la Delegación Liminar de Puntaloba, ciudad mítica construida a propósito para alojar a una serie de caracteres bien distintos entre sí, tanto que parecen vivos, como sacados de la existencia cotidiana en una ciudad no del todo ajena a la ciudad donde nació esta novela. Las locaciones donde ocurren los acontecimientos narrados, se presentan con igual intensidad y vida que los personajes. 

Otro acierto, es el de los cierres de capítulo. Son finales que dejan satisfecho al lector, que no hacen concesiones de ningún tipo, acordes con el desarrollo de las tramas, coherentes con el carácter de los personajes, carentes de toda intención efectista y, sin embargo, altamente eficaces.

Lo que sucede en el universo de esta obra, con toda su complejidad, es la simple vida humana de los lupenses (habitantes de Noche Nuestra Señora, capital de Puntaloba); cada cual producto de una historia, de un marco biográfico y social a cuyo influjo no escaparán. Es decir: todos somos producto del medio, lo mismo que los lupenses.
Aspecto sobresaliente: la novela de Vigueras aborda algunos temas delicados, y lo hace con un tacto que muestra a la persona sensible, con ética profesional y humana, que ha sido siempre el artista Ricardo Vigueras. El hombre Ricardo, lo puedo decir, es también querible y gran persona.

La razón por que acepté comentar en esta mesa el primer texto narrativo que se publica de él, es la de compartir con los presentes el disfrute de una lectura que, aunque amena y nítida, puede abordarse con mayor facilidad mediante ciertas claves. Espero contribuir a ello con mi experiencia lectora.

¿Pero, quién es Ricardo Vigueras?
De pronto, el acervo de personajes e instituciones culturales de Ciudad Juárez se ve engrosado con el nombre y los trabajos de un hombre simpático, ubicuo (no sé si es más de Iberia o de la Nueva España, pero lo reclamo para nosotros).
Formado en la cultura y filología clásicas, transeúnte de escenarios teatrales y docente apasionado, traductor de griego y latín, asiduo espectador y conocedor del mejor cine, amante de las historietas (o tebeos) pero, sobre todo, invaluable amigo: eso y más es Ricardo Vigueras. La UACJ abrió sus puertas a este maestro español, y fue por su bien. La ambigüedad de tal afirmación es adecuada.

Llegado a México, vía Ciudad Juárez, por sabe Dios qué extrañas artes o ataduras mágicas que hicieron del conquistador un conquistado, del viajero un sedentario, ahora se dice a sí mismo “juachupín”, perfecto patronímico para un verdadero ciudadano del mundo, asentado por casualidades de la vida en esta villa de Paso del Norte.

Lector selectivo de poesía y comentador de textos poéticos, Vigueras ha publicado decenas de artículos en revistas y páginas electrónicas del mundo, capítulos de libros, reflexiones acerca de la multitud de temas en que se ocupa desde hace varios años. Sus aportaciones han sido principalmente académicas y especializadas. La obra narrativa, aunque lo ha ocupado desde ya un buen tiempo, no es sino hasta 2013 que ve por vez primera la luz. No obstante, como trabajador incansable que ha sido, de los que trabajan sin prisa y sin pausa, pronto veremos más productos, en libro impreso, de su pluma privilegiada.

Por qué vale esta escritura
La economía verbal de su prosa eficaz y amena, permite que el vocabulario empleado sea preciso; no muchas veces resbala entre sus líneas una expresión procaz. Si ocurre, será como un oportuno condimento y en el espacio adecuado. No obstante, la esperanza en lo mejor que habita en las profundidades de la gente prevalece como trasfondo y como la pátina que da su mejor brillo a esta pintura ficcional.

La primera novela publicada de Ricardo Vigueras rezuma preocupación por lo humano. Es arte ético, y no estoy seguro de que lo sea de manera intencional, porque todo escritor desea, ante todo, construir una buena obra literaria.

No sé si estoy en lo cierto, pero encuentro en Nuestra Señora de la Sangre cierto matiz fatalista, aunque me parece hermoso, natural, el modo en que la novela consigue asumir ese carácter de los acontecimientos y relaciones en su peculiar universo. Un ejemplo sería cuando Abdul Alire Khlayel, soñador de ideas izquierdistas, consulta a un viejo quiromántico: este, después de observar las líneas del destino en su mano, tratando de pescar igual que a peces los signos de la vida, comienza a reír, dice el narrador, “como si hubiese descubierto que, prendido al anzuelo, sólo había una bota vieja llena de barro y caracolas rotas”. Otro ejemplo, en voz del mismo personaje: “…Abdul Alire Khlayel se decía que este mundo era como una vasta plantación sin alambradas donde casi todos eran esclavos, en apariencia libres de acción, pero no lo suficiente para cambiar su destino”. Hablo, sin embargo, de un matiz ocasional, no del tono general de la novela.
Un recurso excelente para volver peculiares, memorables a los personajes, es el de dotarlos de manías —¿quién hay que no las tenga?—. Por ejemplo, la costumbre del policía llamado “Ratón”: atar su auto a un árbol cada vez que lo estaciona, utilizando cadena y candado.

Es una novela, a momentos, con rasgos de guión cinematográfico. Muchas veces visual, sería, con buena fortuna y director capaz, convertida en película.

Nuestra Señora de la Sangre reúne tres episodios, tres capítulos en la vida de Puntaloba, isla mítica situada en el Caribe o en el Golfo de México. Pero no son propiamente tres historias, como sería si nos encontráramos frente a una colección de relatos. Se trata más bien de una multitud de historias entrelazadas, personajes vivos durante el transcurso de unas vidas intensas. Con frecuencia, extremadamente intensas. Y esto se logra sin exceso de violencia, virtud agradecible al tacto con que el novelista nos lleva por las páginas. Como lector, me siento también agradecido por la notable coherencia interna de las partes, el orden y armonía con que debe escribirse una pieza sinfónica. Aunque no soy músico, siento esa coherencia al escuchar. Aunque no soy novelista, advierto esa cualidad en el texto de Ricardo Vigueras. Por ejemplo, la primera parte, que lleva por título “Todo lo marchita el tiempo poderoso”. A pesar de que ahí ocurre un crimen, la intensidad está magistralmente llevada hacia otro tema: los efectos del tiempo en el devenir humano, en la historia de cada personaje y sus actos voluntarios o instintivos, por intensos y graves que sean. Tanto el desarrollo de la historia como el final, se mueven como entre una extraña suavidad, es decir, en la tragedia que se ve atemperada por, precisamente, el paso del tiempo, como anuncia el título. El olvido, el adormecimiento paulatino de dichas y desdichas, logran dominar el relato por sobre la muerte o el dolor, en esta parte de la novela.

Legible y clara como lo es, la trama resulta compleja como la vida y, mérito adicional, el narrador no se alza como juez contra nadie, porque su mirada es amplia, universal. Por eso me parece que esta novela está llamada a colocarse entre la mejor literatura escrita en español. Con frecuencia me parece un texto con profundas raíces en lo mexicano, en la cultura e incluso en la historia literaria mexicana, aunque no se parece a Rulfo, a Yáñez, Fuentes o Arreola. Lo siento más cercano a escritores recientes como Eduardo Antonio Parra, pero, en justicia, la prosa de Vigueras resulta bastante peculiar: es el estilo Vigueras.

El registro tan diverso de los tres grandes capítulos, en este libro, llega al extremo de presentarnos, sin que apenas se advierta, la maravillosa recreación de un mito clásico, el mito de Nictímene, mencionado por Ovidio en sus Metamorfosis, poderoso por su ligazón con una parte triste y frecuente de la historia humana. Para los lectores que quieran buscar esta relación, y como un modo de comprender más cabalmente la lectura de Nuestra Señora de la Sangre, comparto el dato: se trata del canto segundo en la obra ovidiana, versos 569 a 596, según la versión de Rubén Bonifaz Nuño, publicada por la SEP, en su colección “Cien del Mundo”.

Me pregunto: ¿cómo puede ser que algo terrible se cuente de manera tan hermosa? Esa es precisamente la virtud del arte, el gran teatro, la gran literatura, los poemas épicos y la tragedia griega clásica: todo ello consiste en historias de enorme intensidad y dolor, presentado con belleza singular, con un conocimiento asumido de la naturaleza humana. Así, esta novela nos presenta situaciones intensas, amores nada ortodoxos, ausencias, todo dentro de la consideración estética, en primer lugar, sin olvido de las dimensiones terrenal, carnal y humana.

Conclusiones
Característica sobresaliente de la literatura que, además de sus vuelos universales, busca raigambre en la cultura que le sirve de asiento y cuna, es su valor documental o testimonial. Como dato escogido al vuelo, pero con gran carga idiosincrática, podemos afirmar que quizá esta novela contenga la primera mención mundial, en literatura, del sotol con chuchupaxtle, ideación juarense, si no es que la importamos de no sé dónde. Pero, sin duda, lectores más atentos encontrarán otras peculiaridades, otras mil sorpresas en las más de 250 páginas de Nuestra Señora de la Sangre, donde no hay línea de más, donde no hay palabra que no sea regalo para la imaginación y el espíritu.

Una de las razones porque esta novela se puede leer con agrado, es que sus tres partes están escritas de un modo distinto cada una. Se diría que utilizan técnicas diferentes, lo que nos da la ganancia de una lectura diversa, como pieza musical con variaciones temáticas y rítmicas. Veremos enfoques e intenciones distintas para cada caso de los que habrán de enfrentar los policías, principalmente el capitán apodado “Caballo Ciego”, y su eterno ayudante, el teniente Bauer, más conocido como “el Ratón”. Pero, ojo cuando digo técnica: la técnica no es el arte, sino una herramienta al servicio del arte. Quizá el arte sin técnica sea pobre, pero la técnica sin arte es poco menos que nada. Aquí encontraremos una obra de arte. O bien, tres obras de arte que juntas forman una mayor.

Cuando ustedes lean esta novela, lectores afortunados, cambiará su vida, su modo de pensar sobre algunas cosas. Incluso, creo que en nuestro idioma cambiaremos algunos nombres cotidianos y tradicionales. A los policías de a pie, los llamaremos “patatines”. Agregaremos un platillo de albóndigas a nuestro menú, que quizá ya existía, pero desde ahora se llamará “Campanela” y lo hemos de considerar invento de Ricardo Vigueras. Algunos restaurantes lo van a ofrecer con orgullo, asociando su nombre a la novela Nuestra Señora de la Sangre. Muchas expresiones del libro nos resultarán audaces, novedosas, pero no debemos considerarlas extrañas, sino frescas, monedas que vienen a enriquecer la alcancía de nuestra lengua. Aportaciones de un célebre y muy talentoso “juachupín” que nos brinda generoso, este día, su primera novela. 

miércoles, abril 08, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE. ANÁLISIS DE STEPHANIE SÁNCHEZ

Les comparto un análisis que Stephanie Sánchez realizó de mi novela Nuestra Señora de la Sangre. Stephanie es estudiante de la licenciatura en Psicología en el Community College de El Paso, Texas, y eligió la parte El primer vals para realizar un trabajo académico acerca de la representación del padre. Como pueden ver, el texto está en inglés. Yo no he querido ni podido traducirlo para esta ocasión. Si alguien no se maneja bien con este idioma, les sugiero acudir al botón de traducción automática de Google de este blog, que pueden encontrar en la barra de la derecha. No es lo ideal, pero menos da una piedra, ¿no creen?

Stephanie Sánchez

The Lost Daughter

Parenthood is one of the hardest struggles a person can face during his life. The responsibility of raising a child to a functional adult, especially a daughter, is often a task that can change a person. Many fathers deal differently with parenthood and how to relate to their daughters. In the book ‘Nuestra Señora de la Sangre’(‘Our Lady of the Blood’ ) by Ricardo Vigueras, the story title ‘El primer Vals’(‘The First Waltz’) tells the story about two fathers, Hector Quezada has reported missing his daughter Nictimine, while Lieutenant Lucas ‘El Raton’ Bauer is decide to attend the Quinceañera of his estranged daughter Cati. Analyzing the relationships between Lucas Bauer and Hector Quezada with their respective daughters, can show how much a Father figure –absent or over doting- can affect the psyche of a young girl.

The story introduces Lieutenant Lucas Bauer, better known as ‘El Raton’(The Mouse), during an arrest, where one his ex-wife brother informs him that Cati, his daughter whom El Raton has long lost touch but still paying financial support for her, is going to celebrate her Quinceañera. Not long after, Captain Adán ‘Blind Horse’ Nebreida ask him for his help in a case. Nictimine Quezada, the beloved daughter of the rich and known Hector Quezada has gone missing the morning after her own fancy Quinceañera. During the case, El Raton makes a horribly attempt to talk to Cati that fails in the worst way. With the information of and ex-captain now in charge of a criminal syndicate and some case of unorthodox way of getting information, they found Nictímene in the forest, surrounded by owls. She had run away for being a ‘bad daughter’ to her father, implying that Hector and Nictímene had sexual relationship the night of her Quinceañera. In the end, El Raton attends the Quinceañera of her own daughter, determined to have a waltz with his daughter, willingly or force. His presence bring troubles during the party, as his ex-wife La Chata accuses him of being a murderer of their youngest son when they were married, and Cati can’t bring herself to even talk to him, El Raton leaves the party in drunken numbness.

The two father presented in the story differs heavily, each men take Fatherhood in a different perspective, Ford explained that “… fatherhood may be a catalyst that stimulates enough crises to achieve identity. In fact, many have called the transition to fatherhood a crisis.”(285) Society has always relay the idea that men view children and fatherhood primarily as nothing but responsibility and obligation, but there a rising trend where there are men who emphasize the role of children as a source of meaning, happiness, and stability. In psychology, according to these scholars, what is important to the children in the long run and what most heavily affects children’s current and future behavior is the long term parent ‘residue’ within the children that is encapsulated within the children’s retrospective perceptions of their parents (Allgood 97).  The father-daughter dyad is often overlooked when compared to the father-son or mother-daughter dyad. However, research shows that fathers are very influential in all areas of a woman's life, including self-esteem, interpersonal relationships, and personal achievement. Meaning a father figure can affect the outcome of a child’s future, whatever the father is aware of his influence on the child. Father’s involvement in their daughter life have a moderately strong positive relationship with the self-esteem of emerging adult daughters, a good relationship not only helps defines the daughter’s growth in confidences, as they learn confidence in doing rather that dialogue, they learn confidence to stand up for themselves and taking more risks. But also helps the men find confidence to be an authoritative figure, as someone their family can rely on him. Thus, if a young adult daughter perceived that her father was highly involved in her life, then that father’s impact on his daughter is a consequence of her perception of high involvement– independent of the accuracy of that perception (Finley & Schwartz, 2004)

There is nothing wrong with arguing that a strong father-daughter relationship is important, but there’s something weird when you elevate the father-daughter relationship above these others and start arguing that fathers and daughters should find in each other what they would otherwise go looking for in sexual and romantic relationships. Father-daughter incest is of particular importance because of the highs incidences and specific family dynamics (Dechesnay 392).  In the story ‘El Primer Vals’ Hector Quezada is presented to the readers as a man of money, recognized in the Country as one of the richest men. Since the start Vigueras established that Hector Quezada adores Nictímene to the point he set no limits to the extravagance of his daughter’s party, getting her every whim. Hector Quezada is an overloving father, heavily involved in her daughter’s life, the protagonists Blind Horse and El Raton doesn’t concentrate much on this fact, so the readers and the protagonists themselves doesn’t realized the disturbing extent of that love until the very end when they find her living in a forest clearing for several days now, her only interaction are the owls around her and an old ‘half-retarded’ man that had been feeding her. 

One can argue that the incestuous tones can be found when one realizes Hector Quezada seems to love more his daughter rather than his sick wife. Incest and its origins can be seen when the father start using his daughter as medium to his repressed emotions and sexual attentions, usually because there is a rift in the matrimony, in this case the long-life sickness that Hector Quezada wife’s suffers if the catalyst. Popular opinion says that only crazy people or the undereducated are the ones to commit incest, but this is a common misconception of the public. There appear to be two main family types in which incest occurs most regularly: the dysfunctional family and the superficially "normal" family. The dysfunctional family is characterized by problems spanning generations, relatively low socioeconomic standing, marginal functioning of individual family members, and the family as a whole (for example, drug or alcohol abuse). The superficially normal family appears to be solid and well-functioning. The parents have usually been in a long-term marriage. They are socially and financially stable, and seem well-respected by the community. Typically the family follows the traditional model of the husband as "head of the household" and the wife as subordinate. The family, however, is not as stable internally as it appears to be on the surface. The parents often lack the emotional capacity to adequately nurture one another, much less their children. As a result, both are emotionally needy and impoverished, perhaps due to the abusive upbringing of one or both parents. Over time the parents become estranged from one another, not only emotionally but also sexually. Sometimes they develop work schedules that allow them to avoid interacting with one another on much more than a superficial level.

During a dialogue with Blind Horse and Nictímene, the reader can find there some incestuous tone in the relationship with Hector Quezada and his daughter, but it seemed to never cross the line to sexual intercourse until the Quinceañera; a Quinceañera, is a coming of age party in Latin America culture, where a girl becomes a woman, Hector Quezada explain this to Nictímene, then culminates to sexual activity between them. This causes Nictímene to feel a huge amount of guilt, as she explain to Blind Horse  “… -Cuando se marchó- prosiguió sin acritud- sentí mucha vergüenza por no haber sido Buena hija. Una  buena hija no oblige a su padre a comportarse así” (Vigueras 248). Many psychologists say that the amount of love daughters receive from fathers can impact their mental health, and that a daughter's self image can be molded by the way her father responds to her. Nictímene believes herself responsible for attracting her father in an intimate way, which is a very real problem in real life cases. Children and young adults tends to blame themselves when parents have marital problems or overall tension in the household. Parent-child incest, which in most cases means father- or stepfather-daughter involvement, is consistently reported as the most damaging type of incest, while the effect of these behaviors is strikingly different depending on how coercive they are and on the relationship of the people involved. The effect of incest in teenagers tend to be more destructive, as they compare their situation with the rest of their peers. Psychologist Scott L. Ronald explains “The adolescent daughter's depression may increase when she realizes how strongly incestuous behavior is condemned by others .The depressive characteristics may result in self-destructive tendencies, such as suicidal, runaway, and truancy patterns” (252). Guilt and shame affect the survivor's self esteem, further the confusion about issues of guilt and responsibility develop if the child experienced sexual pleasure or gained a sense of personal power during the incest. While guilts is the sense that one has done something wrong which can be repaired, 'shame' is felt when there is something wrong with the self and there is nothing that can be done about it; shame is experienced as an inherent feeling of defectiveness as a human, as a daughter. Women buy the myth of being an object of perpetual youth, docility and sexual allure. As such, they become a personification or reflection, a passive servant, or an object helplessly absorbed in the father. Through unconscious adoration and idealization, a daughter becomes buried in the father's skin and acts against herself. 

In the other side of the specter we have El Raton, a sordid man, frequent client of prostitutes and a drunk, since the tragic death of his son Lucas and the divorce, he had no prior relationship to his daughter Cati, even coming as a surprise that she was now old enough to celebrate her Quinceañera.  The absence of their relationship is painfully obvious, El Raton, cannot find a way to relate to his daughter emotionally, the gap between them too large to rift; but still feels a kind of claim to her, especially in this event when she turn into a ‘proper woman’. Western culture with its patriarchal heritage has silenced the daughter and worked against her accessing her full scope of energy. For generations, a daughter was regarded as the least important member in the family and suppressed. The daughter-father issues remain a dark terrain and their relationship relegated to the shadows. Cultural biases kept daughters docile and fathers untouched, as if they were not essential to their children's lives. In fact, a father wielded so much influence that a daughter did not question her role with him, and instead projected her disappointments and difficulties onto her mother, in another diminishment to the feminine.  A father, wounded in his masculinity, lacks relatedness and cannot support his daughter, nor impart useful knowledge about life. He cannot meet her challenges to him and his immature attitudes falsely accentuate male dominance, a sense of fraudulence as an adult, a basic confusion and the need to control create tension and dissatisfaction, all bolstered by persona, and in this instance, false adaptation.

When you are frozen relationally, it is difficult to know your place and how to develop a healthy relationship because you are working from a point of need instead of working out of a position of co-equal power. Absent fathers are defined as those who do not interact with their children on a regular basis and consequently do not play a significant role in their development. Divorce, death and abandonment are all forms of absence but nevertheless affect female development differently (Krohn)  Young women need men in their lives who value them as human beings. They need men who don’t show any sexual interest in them. If a girl does not have strong male role models, her only meaningful interactions with men might be solely based on sex. She may feel that her body is all she has to give to the world. The requirement for the father both to delight in his daughter's emerging sexuality and maturity, and to ruefully but steadily renounce his claim on her to continue to center her desire and admiration on him  (Lichtenberg) Many men operate off of the premise that if they weren’t involved in their daughter’s life as she was growing up that it is too late to make a difference,  absentee fathers haven’t been taught how to get in touch with the expression of their softer side and feel uncomfortable with tender feelings. The trust between a daughter and her absentee father is one of the hardest relations to re-build considering one of the most important factors determining how close a father and his children become is how much the mother allows him to share in the parenting. Similarly, in the case of divorce, the mother often turns daughters against fathers. Understandably, daughters raised under such circumstances later tend to have great difficulty establishing trust in paternal figures. 

Overall both ends, whenever over affection or the lack of it, can deeply mark or damage a young girl’s psyche, the daughters of such fathers often arrive in analysis with a façade of self-sufficiency Why does it matter if fathers and daughters generally do not have as communicative, as involved, or as close a relationship as mothers and daughters? It matters because fathers generally have as much or more impact than mothers on many aspects of their daughters’ lives, the father has the greater impact on the daughters’ ability to trust, enjoy, and relate well to the males in her life. Until recently, a rather strange status of silence surrounded the daughter-father relationship and perpetuated sealing off with painful, traumatic limiting and dictatorial natures of their connection. We might ask how much the prevailing attitudes, determined as normal, perpetuate restrictive ideas and set up conflicts for men and women. The fact that both daughter and father are separate yet linked comes from resolving dilemmas while holding the tension of their opposition is enough to raise the question if family dynamics should be reconsider.

Annoted Bibliography

Allgood, Scot M.Beckert, Troy E.Peterson, Camille. "The Role Of Father Involvement In The Perceived Psychological Well-Being Of Young Adult Daughters: A Retrospective Study." North American Journal Of Psychology 14.1 (2012): 95-110. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web. 2 Dec. 2013. Journal about the effects on the Daughter in an Father-Daughter relationship.

Dechesnay, Mary. "Father-Daughter Incest: An Overview." Behavioral Sciences & The Law 3.4 (1985): 391-402. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web. Article about how incest is connected to the family and family members. Explains how incest it view in families and how can be consequences of certain member of a family.

Finley, G. E., & Schwartz, S. J. (2004). The father involvement and nurturant fathering scales: Retrospective measures for adolescent and adult children. Educational and Psychological Measurement, 64(1), 143-164. Study about the preliminary data for two fathering measures and assesses the extent to which young adult perceived their fathers.

Ford, Jeffrey J.Nalbone, David P.Wetchler, Joseph L.Sutton, Philip M. "Fatherhood: How Differentiation And Identity Status Affect Attachment To Children." American Journal Of Family Therapy 36.4 (2008): 284-299. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web. The study evaluates fathers' differentiation and identity status as predictors of their attachment to their children.

Krohn, Franklin B.Bogan, Zoe. "The Effects Absent Fathers Have On Female Development And College Attendance." College Student Journal 35.4 (2001): 598. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web. This paper examined the effects absent fathers have on their daughters' development and college attendance.

Lichtenberg, Joseph D. "Fathers And Daughters: A Discussion." Psychoanalytic Inquiry 28.1 (2008): 106-113. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web. Article presents of significant features of the relationships of fathers and daughters.

Scott, Ronald L, David A Stone. "Mmpi Measures Of Psychological Disturbance In Adolescent And Adult Victims Of Father-Daughter Incest." Journal Of Clinical Psychology 42.2 (1986): 251-259. Psychology and Behavioral Sciences Collection. Web An Academic Journal about the study of victims of incestuous relationship by her father. This helps to show the consequence in victims.

Vigueras, Ricardo. Nuestra Señora de la Sangre. Chihuahua:  Instituto Chihuahuense de la Cultura, 2013.Print. The book narrates three cases that the captain police station of the fictional city Punta Loba,  Adan Nebreaida, also known as ‘Blind Horse’ and his most trusted colleague Lucas Bauer, called ‘The Mouse’ must solve. The book presents three particular stories that serve as divider. In the essay will center on the third story, ‘El primer vals’ (The First Waltz).

miércoles, marzo 11, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE, RESEÑA DE CARLOS ÁLVAREZ


Les comparto una reseña de Nuestra Señora de la Sangre, escrita por Carlos César Álvarez y que también pueden leer en su blog, clicando aquí mismo. 

Una novela social policiaca de Ricardo Vigueras.

Nuestra Señora de la Sangre
Instituto Chihuahuense de Cultura, 2013
Ricardo Vigueras (Murcia, 1968) es Doctor en Filología Clásica y profesor investigador en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México.

El teniente Lucas Bauer, conocido como El Ratón, es un policía de la Delegación Liminar de Noche de Nuestra Señora, capital de la República de Puntaloba de las Américas, un estado caribeño muy cercano a México en todos los sentidos.

Noche de Nuestra Señora… una ciudad donde las autoridades tuvieron que prohibir los velatorios para evitar que los bandoleros robaran ataúdes dejando a los cadáveres aquí y allá en medio de la vía pública. Muchas cosas peculiares suceden en esta capital y de algunas tenemos noticia gracias a las andanzas del Ratón, que, unas veces en el cumplimiento de su deber y otras a su aire, deambula por los diferentes ambientes de la ciudad, desde las fiestas de la alta sociedad hasta los barrios bajos más sórdidos o los prostíbulos de los que el rijoso policía es cliente habitual. Un territorio donde “ni los muertos hacen lo que se espera de ellos”, como dice Adán Nebreida, alias Caballo Ciego, oficial superior de Bauer.

Puntaloba es un país literario, como los célebres territorios míticos de Macondo, Región o Yoknapatawpha, que va creándose al tiempo que avanza la narración, de forma que vamos conociendo su geografía, su arquitectura y sus calles. Penetra por los sentidos y el lector puede experimentar el calor húmedo de su clima caribeño o percibir los diversos olores que se desprenden de las páginas.

El poco escrupuloso teniente Bauer se enfrenta a tres casos de los que son protagonistas otras tantas mujeres: una joven que llega a Puntaloba a buscar a su padre, un inmigrante al que nunca ha visto; una cantinera muerta a tiros que antes de irse al otro mundo recuerda su vida y en particular sus últimas horas; y la hija quinceañera de un ricachón desaparecida tras celebrar su fiesta de “puesta de largo”.

Nuestra Señora de la Sangre no es únicamente una novela negra, aunque en ella haya crímenes; tampoco es solo una obra de intriga, aunque intriga no falte; ante todo es una novela social, por la que deambulan personajes de toda clase y condición. Protagoniza también las narraciones el pueblo de Puntaloba, representado por un elenco de secundarios pertenecientes a los distintos estratos sociales: señoritos ricos, que a pesar de su elevada posición, no pueden vivir seguros en una sociedad caracterizada por su violencia cotidiana; agentes de la ley que nadan entre dos aguas, tratando de servir a quienes les pagan, pero sin incomodar demasiado a delincuentes que podrían acabar con ellos sin pestañear; chusma que se hacina en los barrios bajos y se busca la vida como puede; y destacando entre todos, mujeres que intentan sobrevivir en un mundo profundamente machista.

Mención especial merece esa banda de impresentables policías que actúan a las órdenes de Bauer y en particular la hilarante escena en que relatan al capitán Caballo Ciego un tiroteo que ha tenido lugar en plena calle y las inverosímiles explicaciones de cómo la situación ha degenerado en una reyerta con los vecinos (confieso que me partí de risa leyéndola). Esta y la magnífica última escena en la fiesta de la quinceañera son a mi gusto las mejores de la novela.

Aunque hemos dicho que Nuestra Señora de la Sangre participa tanto del género negro como de la novela social, hay que añadir que tiene también algún punto de contacto con el realismo mágico en las historias de la cantinera muerta y de la quinceañera desaparecida.

Ricardo Vigueras escribe con un lenguaje brillante y versátil, no exento de términos del argot popular cuando el texto lo requiere, con descripciones precisas que no alteran el ritmo de la narración e impecables diálogos.

Una novela recomendable para quienes gusten de literatura bien hecha y, en especial, para los seguidores de los diversos géneros en que la obra se encuadra.

miércoles, febrero 04, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE EN FERIA DEL LIBRO 2013

Una pequeña crónica de la presentación de Nuestra Señora de la Sangre en la Feria del Libro de Ciudad Juárez (2013). Yo, ejerciendo el cetro de un botellín de agua. A mi izquierda, JJAboytia. A mi derecha, Elpidia García, aka Doña Maquila, y Agustín García. En Rancho Las Voces, clicando aquí.

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE. RESEÑA DE RICARDO LEÓN

Esta reseña apareció en el número 16 de la revista Paso del Río Grande del Norte (Invierno de 2013). Les adjunto también portada y páginas interiores con la misma reseña.

Ricardo Vigueras. Nuestra Señora de la Sangre. Instituto Chihuahuense de la Cultura, Chihuahua, 2013, isbn 978-607-7788-92-8

Ricardo León García

Como si fuese cosa de juego, se toman vidas al momento en que lo desean. Deciden qué hacer o qué no hacer con tales y cuales personas. Puntaloba es como la boca del lobo, el lugar donde, de existir el diablo, seguramente ahí habitaría, como en cualquier parte de este mundo, sólo que ésta posee un halo de encanto para las diabluras, que no puedo explicarlo del todo.
           
Sin embargo, el Estado puntalobés debe garantizar la seguridad de todos los ciudadanos de esa isla en el Golfo de México. Cualquier nación que se precie de navegar en la modernidad comparte la conciencia de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Las instituciones existen para garantizar esos principios, pues sus misiones y visiones así lo han determinado, gracias siempre a la planeación y programación que toda democracia realiza con la finalidad de aportar todo lo mejor a fin de que la ciudadanía viva en completo estado de felicidad. La ciencia y la tecnología permanecen, siempre, al servicio y salvaguarda de las garantías sociales e individuales. Quien dude lo anterior, seguramente podrá ser un emisario del pasado o agorero del desastre, pero jamás llegará a ser funcionario de Puntaloba, mucho menos policía.
            
Ricardo nos transporta en 270 páginas a esa ínsula que para fortuna de la especie humana, existe tan solo en la imaginación pues la realidad no puede ser así como nos la pinta Vigueras. En ese recorrido, nuestro autor teje tres historias (“Todo lo marchita el tiempo poderoso”, “No hay más sueños para Sonia” y “El primer vals”), cuya trama es atravesada y conducida por una estirpe zoológica que le da unidad a esta novela policiaca de alto contenido etnográfico. Y debo aclarar que el carácter etnográfico no está dado solamente por el halago descriptivo, sino que va anudado por una ácida y sutil crítica a las formas sociales adquiridas, asumidas, practicadas y reproducidas una y otra vez por los personajes surgidos de la inventio del escritor.

            
El diablo se le ha metido a la gente de Noche de Nuestra Señora y de todo Puntaloba y, a pesar de ello, la vida sigue. La vida camina entre los muertos y los desaparecidos, entre esos hilos de corrupción y de insensatez que ahogan a esta imaginaria nación isleña.
Los personajes planteados por Vigueras en Nuestra Señora de la Sangre parecen salidos de alguna película de Juan Orol, de algún cómic autocalificado de posmoderno, de la nota roja de cualquier pasquín como los debe haber en algún lugar del planeta, del breve segmento policiaco de algún noticiero televisivo o de una oficina gubernamental de alta incidencia de atención a la ciudadanía en cualquier lugar entre Hanoi, Bombay, Mogadishu, Luanda y Zacatecoluca.

Conociendo a Ricardo Vigueras, no me sorprende la finura de la trama con la que ha tejido Nuestra Señora de la Sangre. La delicia de su lenguaje literario va con su personalidad. Pero no dejan de ser sorprendentes los desenlaces de cada una de las historias que se van anudando de la primera a la última página. Al fin y al cabo, una novela no da cuenta más que de la vida que han vivido y muerto hombres y mujeres en algún lugar del mundo. Nuestra Señora de la Sangre, una novela concebida, gestada, madurada y parida en Ciudad Juárez pronto debe convertirse en un libro leído en cualquier parte del mundo. Una de sus virtudes radica precisamente en el lenguaje universal. Cualquier lector que sepa español debe entender sin mayor dificultad lo que ahí plasma don Ricardo. Desgraciadamente, no todos los autores –no importa la lengua en la que escriben- tienen esta capacidad.
            
Y es que el lenguaje y la historia navegan por la universalidad y abre las posibilidades a nuestro autor para ser leído y aceptado en latitudes donde se comprenda la magia de las negras situaciones tratadas en Nuestra Señora de la Sangre. Lo que aquí se plasma, si bien nacido al fragor de la batalla fronteriza entre México y los Estados Unidos, tiene la virtud de poder haber sucedido en algún rincón de Puerto Príncipe, Kiev, Manila, Nápoles, Beirut, Cádiz, Cabinda, Chicago, Manchester, Johanesburgo, Sao Paolo, Bombay o Damasco. La única diferencia es que en varios de esos lugares no se habla el español con la fluidez de Vigueras, ni llegan las publicaciones de la Colección Solar.

            El Zurdo Mendieta atacó de nuevo.


martes, febrero 03, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE. RESEÑA DE JESÚS VARGAS VALDÉS


La Fragua de los Tiempos, domingo 23 de febrero de 2014. N° 1044

Escritores de Ciudad Juárez.
Jesús Vargas Valdés.

Con esta “Fragua” se cumple mi compromiso de presentar los datos generales de las cinco novelas que se publicaron el año pasado en ciudad Juárez; pero antes de presentar los libros de Chávez y Vigueras, considero pertinente hacer algunos comentarios, empezando con dos preguntas que me han estado rondando:
            ¿Cuántos chihuahuenses se han enterado de la existencia de estos escritores?
            ¿Cuántos chihuahuenses han leído alguna de las novelas?
            Puedo aventurarme a señalar que en la ciudad de Chihuahua no llegan a diez personas que hayan leído las cinco novelas, y lo digo porque, al azar y de manera espontánea, he preguntado a varias personas, amigos o conocidos que son asiduos lectores o que están estrechamente vinculados a la literatura, y casi todos me han respondido negativamente. Algunos me han asegurado que conocen a los autores por trabajos anteriores, pero de estas novelas casi no se sabe nada.
            Me imagino que en Ciudad Juárez es diferente, pues allá los autores son reconocidos, tienen muchos amigos, algunos son maestros o lo han sido; pero además tengo la información de que las cinco novelas se han presentado y comentado formalmente. Entonces debo partir del supuesto de que allá sí se han difundido estos libros.
            ¿Por qué en Chihuahua no son reconocidos?
            Lamentablemente en la capital del estado se desconoce a casi todos los escritores locales, no solamente a los que he mencionado. Voy a intentar una explicación: para empezar, ninguno de los medios de difusión: ni los diarios, ni las estaciones de radio, mucho menos la televisión, se ocupa de las actividades culturales. Ya lo he señalado en ocasiones anteriores, para estos comerciantes de la “información” la actividad cultural no deja dinero, solo representa pérdidas en todos los sentidos.
            Pero no es todo, tal pareciera que los profesores de literatura en los bachilleratos no están enterados de que hay escritores y novelas chihuahuenses. Nadie se ha preocupado por  recomendarles a ellos que  busquen y lean lo más cercano. Me consta que a los jóvenes se les encarga como tarea la lectura de  autores extranjeros como Herman Hesse, Aldous Huxley, y autores nacionales como Carlos Fuentes o Elena Poniatowska. Ahora que murió José Emilio Pacheco se pusieron de moda sus libros emblemáticos: El principio del placer y Las batallas en el desierto.
            En la Facultad de Filosofía de la UACH, los profesores tampoco se interesan por los autores locales, y es que si ellos no empiezan por conocerlos será imposible que se los comenten y encarguen a sus alumnos.
            ¿Qué decir del ICHICULT y de su Feria del Libro anual?
            El panorama es muy adverso en la literatura regional, desgraciadamente todo está en contra y tenemos que lamentarlo, porque libros se producen muchos cada año pero no hay manera de cosechar y aprovechar el esfuerzo de los autores.
            Ahora sí.

Nuestra Señora de la Sangre.
Por Jesús Vargas Valdés.

Tres mujeres persiguiendo su destino: las dos primeras buscando la manera  de  cerrar heridas, recorriendo el tiempo y la vida al revés en busca de uno de los eslabones perdidos de su vida. La tercera, evadiéndose de la realidad en el momento de hacerse mujer, porque no le había sabido cumplir a su padre, un magnate poderoso y respetado por la autoridad.
            Uno.- La cierva altiva, hermosa cuarentona de nombre Enriqueta Saldívar, que hace un gran salto por encima del mar, desde Calombra, ciudad fronteriza del norte de México,  hasta una isla del Caribe, donde le han dicho que vive su padre, al que no ha visto nunca, joven guerrillero de nombre Abdul, quien había huido de Calombra nueve meses antes de que ella naciera.
            Dos.- Sonia Valera, bella morena amulatada, originaria de un rancho cercano a la gran ciudad de su destino.
            Obsesionada por la mala suerte que le había dado el “tres” en la vida, llega desde las alturas al final del último viaje que termina en un edificio azul donde hay tres salas, con tres sillones cada una, y en la sala número tres se mira ella misma, envuelta en un precioso vestido de novia que no recordaba haberse puesto. Sobre el ataúd, una solitaria corona donde se había escrito: “Por la paz eterna de Sonia Valera”; estaba muerta.
El verdadero viaje de Sonia había empezado muchos años atrás, cuando sólo tenía unos meses de casada y su joven marido la había golpeado, vilipendiado y proscrito del rancho, quedándose él con la niña y advirtiéndole que solo podría recuperarla si regresaba con mucho dinero.
            Sonia tenía entonces menos de veinte años, y el único rumbo que se le puso enfrente después de los golpes fue el de Puntaloba, a donde llegó en condiciones lamentables, empezando a trabajar por la comida, hasta que una mujer “piadosa” le abrió las puertas de un prostíbulo disfrazado, cumpliéndose así la premonición que desde tiempos lejanos la abuela le había repetido cada vez que le preguntaba por la ciudad: “Niña, las que se marchan a la ciudad son todas putas.”
            Tres.- Nictímene se pierde el mismo día en que había iniciado su reinado de mujer burguesa. Desde los brazos complacientes y amorosos de su padre, uno de los hombres más ricos, se había despedido de la niñez en la fiesta de sus quince años. Esa noche se había mostrado esplendorosamente bella ante la sociedad más burguesa de Nuestra Señora de la Sangre, y a nadie le hubiera pasado por la mente que horas después desaparecería sin dejar huella.
            El capitán Adán Nebreida, Caballo Ciego, responsable de la policía y amigo personal del padre de la muchacha, ordena a todos sus hombres que salgan a buscar cualquier pista, advirtiéndoles que no quiere respuestas sino resultados.
Al frente de la investigación queda el agente Lucas Bauer, el Ratón, quien busca y logra llegar al mero jefe de jefes, el conciliador de todas las mafias; y éste, a regañadientes, lo atiende asegurándole que no hay secuestro ni acción de parte de la gente organizada.
Antes de llegar al encuentro de Nictímene, el autor tiene la oportunidad de desplegar su imaginación para mostrar ante el lector la forma de actuar de la policía cuando se trata de sacar información a base de la tortura y, por otra parte, la forma en que las mafias controlan las actividades prohibidas desde el lado oscuro de Nuestra Señora de la Sangre.
            Cuando pareciera que ya todo ha terminado, después de quedar resuelto el acertijo de la desaparición de Nictímene, el autor se extiende en casi veinte páginas más,  hace un sesgo y nos conduce al otro final de la historia: al infierno interior de un policía degradado en su humanidad: Lucas Bauer, el Ratón, que había seguido el rumbo de cada una de las tres historias y solo al final vamos a enterarnos por qué se le había asignado una presencia tan importante, convirtiéndose por obra del autor, en el personaje central de su novela.

            Colofón.
            A las dos de la tarde del jueves 20 de febrero, pasé la última página de Nuestra Señora de la Sangre cerrando en ese momento el ciclo de lectura que había iniciado cuatro semanas antes y que me había llevado por los diversos derroteros literarios que habían marcado estos cinco escritores de ciudad Juárez.
            La experiencia de la lectura fue placentera, pero también provocadora. Al final ha quedado muy en alto el nombre y la calidad de estos autores. Puedo asegurar que el tramo que le espera a cada uno es largo, obviamente no termina aquí, cada uno de ellos tiene mucho camino por andar y mucho que dar a las letras regionales y nacionales.
            Tengo que reconocer que esta experiencia de lectura llegó inesperadamente, sin buscarla. Primero fue el encuentro con Alejandro Páez en la Feria del Zócalo, el mismo día y la misma hora en que él presentaba su libro: Música para perros y nosotros, la biografía de Nellie Campobello. Después, por medio de Gerardo, mi hijo, recibí el libro de César casi al mismo tiempo que Willivaldo me hacía llegar el suyo. Durante varias semanas estos tres libros se quedaron encima de mi mesa de trabajo, hasta que un día empecé a leer Juárez whiskey, para no parar hasta terminar los tres y conseguir los otros dos.
            Una vez más, los escritores se han adelantado a la historia, rebasando al mismo tiempo las ambigüedades del discurso oficial. Como ya lo había mencionado antes, en la obra de César Silva y de Alejandro Páez no está muy presente la tragedia de la guerra, sin embargo en ambas se respira ese ambiente de desesperanza y pesimismo que dejaron esos años de abusos e infamias.
            En las otras tres es más explícita esta presencia y sus efectos sociales. Al  final queda la sensación de que algo se está desgranando, de que no todo es impunidad y oscuridad; queda la certeza de que es posible, a través de la literatura, desentrañar los misterios, de curar las heridas sociales y poner a cada quien en su lugar.
            La secuela del policía Lucas Bauer, nos enseña el interior de estos personajes turbios que hacen del horror y el terror su oficio. No está descubriéndonos el Ratón nada de lo que no se haya hablado o escrito, pero la forma en que se presenta conduce a pensar que es verdad. Una vez más se comprueba que donde termina la realidad empieza la fantasía, y en este caso también es una forma de saber.
            Moncada es el más alto en el concilio, el jefe de jefes, el conciliador. Su pasado es terrible: el más despiadado entre los asesinos, pero cuando acude a la cita con el Ratón,  en uno de los Mc Donald´s de El Paso, lo hace con su pequeña nietecita de la mano. Allí le explica al policía que la muchacha no ha sido secuestrada por ninguna de las bandas que participan en el concilio, y ahí están todos:


            Cuando algún pendejo quiere subirse al carro sin pasar por el concilio, lo empapelamos. Los espontáneos dan mala fama, causan inquietud entre la población. A veces surge alguna banda. Nosotros la detectamos, averiguamos quiénes son los hijos de puta; cuando ya lo sabemos, soltamos toda la sopa al comisionado, y el comisionado al procurador. ¿Lo capta? (...) El concilio es un pacto social de cuya existencia sospechan muchos, pero conocen pocos (...). La Brigada de Secuestros depende solo de la Procuraduría, y la Procuraduría es la madre del concilio.

jueves, enero 29, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE. RESEÑA DE MARIO LUGO.


Les presento aquí una reseña de Nuestra Señora de la Sangre, en esta ocasión por el escritor chihuahuense Mario Lugo. 

Nuestra Señora de la Sangre, de Ricardo Vigueras

La estupenda novela que me ocupa está integrada por tres partes: Todo lo marchita el tiempo, constituida de siete capítulos, No hay más sueños para Sonia, subdividida en catorce capítulos y El primer vals, en siete. Ricardo Vigueras se da a la tarea de construir sobre todo una ciudad, Noche de Nuestra Señora, que forma parte de un país isleño, Puntaloba. Con trazos rápidos y precisos va dibujando la mínima geografía de una ciudad donde ocurre casualmente todo lo que ocurre en las ciudades de fines del siglo pasado y lo que va de este. Gran parte de la trama descansa sobre las acciones que toman o dejan de tomar personajes de policías que conforman toda una galería encabezada por dos de ellos, jefe y su subordinado de la Delegación Liminar de la ciudad llamada, como ya dije, Noche de Nuestra Señora. El autor llama “lupenses” a sus habitantes. Ciudad siniestra y aparentemente nada hospitalaria, aunque por el vicio y la diversión que la caracteriza da la impresión de lo contrario.

A primera vista los personajes centrales parecen ser tres mujeres, cada una vive su historia en cada capítulo. Conforme avanza la novela nos damos cuenta que, aunque indispensables, las historias de las mujeres, quizá la historia de Sonia se mantenga con más firmeza que las otras dos, son sólo el aldabón del que penden la existencia de la ciudad y sobre todo la anécdota central, la historia del policía Lucas Bauer, alias el Ratón. La novela toca el tema de la violencia contra las mujeres, la delincuencia, de refilón el uso de las drogas; pero ninguno de esos temas es el tema central. El tema central es, a mi juicio, la invención exitosa de una ciudad en sí y su transcurrir tormentoso y la vida del mencionado policía sin dejar de lado una multiplicidad de personajes que hacen posible ver con claridad a Noche de Nuestra Señora, la ciudad.

Cada una de las tres partes que integran la novela pudiera funcionar como relato aislado e independiente. Sin embargo, a los tres los unen la ciudad, los mismos personajes policiacos, en particular y con gran vigor el protagonista principal Lucas Bauer, alias el Ratón y Adán Nebreida, alias el Caballo Ciego. Salvo en No hay mas sueños para Sonia, en que el narrador omnisciente se intercala capítulo a capítulo con la narración en primera persona, la de Sonia, el narrador omnisciente nos lleva con mano firme a través de toda la novela. El narrador es uno de gran destreza que sabe crear una ciudad con todo lo que trae esto consigo que es tantas ciudades de nuestro tiempo. Llena de injusticias, corrupción, hipocresía, cinismo y falta de piedad.

El lenguaje y sus analogías son muy singulares o quizá debiera decir, originales en cuanto a que es una mezcla de diferentes giros coloquiales que muchas veces reconocemos como propios, por ejemplo: “Episodios estudiantiles fufurufos” (p. 22); “su placa mágica y machín” (p.39); “¿La engaña con otra morra?” (p.41), o “(..)con aquel pipianón” (p. 253). Otros no nos son tan familiares: “bajo el sol que se derretía como pinole caliente sobre los volúmenes de la durmiente calle” (p. 24), o bien: “letra nerviosa, adornada de ringorrangos” (p.29), “vagándula madre” (p.43), y algunos más del todo distantes: “la calderilla de la magra soldada de la quincena” (p.22)”;“Yo me hubiera cagado en su Dios”(p. 111); “Me cago en tu puta madre” (p.226), sin dejar de ser, por ello, menos creativos y plenos. Quizá haya uno o dos casos a mi juicio un tanto excesivos, por ejemplo: “El sol había declinado más allá del ablativo absoluto(…)” (p. 191). Sin embargo, ya en su conjunto todo los recursos de los cuales hace acopio el autor hacen de la lectura una experiencia intensa e interesante, placentera.

El acopio constante de metáforas y propuestas comparativas realmente exitosas que van en aumento hasta culminar en la última parte hacen que el lector busque con avidez la siguiente página y especule sobre el posible desenlace. Preocupa un poco el lenguaje un tanto impregnado de filosofía en la segunda parte cuando es expresada por Sonia, en primera persona, tan distante algunas veces de la autenticidad si comparamos la breve noticia biográfica de la protagonista, que es de extracción humilde y nada educada. Sorprende sin embargo, en las tres partes la fuerza anecdótica de las historias, su profundidad y sin duda inteligente urdimbre. Como todo un maestro de la trama mantiene atenta la atención y el suspenso en cada relato.

El autor toma los eventos del todo posibles para crear la trama y adiciona una suerte de acontecer mágico en cada uno de ellos, por ejemplo la imagen por demás plástica de las lechuzas en el bosque rodeando a la quinceañera, que hacen vivir de manera plena la fantasía propuesta.

Tanto en el desenlace sorpresa del primer relato en que todo el encanto y el amor que pudiera representar la búsqueda del padre por una hija nostálgica y ansiosa, Enriqueta Saldívar, de llenar el hueco que la mayoría de los hijos abandonados viven, como en la heroica resistencia a la muerte por parte de Sonia, prostituta por necesidad, en la segunda parte, quien se empeña en mantener los ojos abiertos a pesar de estar muerta, sus intentos por recobrar la hija perdida y su lucha por ser feliz. De particular dramatismo es la parte final donde el relieve humano del Ratón, policía corrupto, alcohólico y aparentemente inconmovible, quien después de una alcoholizada irrupción en la quinceañera de su hija, a la cual no fue invitado, se quiebra muy cerca del caos y clama por la admisión de su inocencia.

La novela es intensa, donde todo parece estar sujeto a la fatalidad (“pasó lo que tenía que pasar”) no por ello menos imprevisible para el lector, y está muy bien estructurada y llevada con firmeza por un talento literario descriptivo y creativo poco común.

Nuestra Señora de La Sangre. Ricardo Vigueras. Colección Solar. Narrativa. 2013. 270 pp.

miércoles, enero 28, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE, POR GUADALUPE NUÑO

Guadalupe Nuño, narradora y poeta de La Paz, Baja California Sur, presentó Nuestra Señora de la Sangre en Lunas de Octubre de 2013. Reproduzco con su permiso las palabras que dedicó a mi novela en su presentación. Gracias, Guadalupe. 

COMO TODOS LOS DÍAS AL FINAL DE LA TARDE, LLOVÍA.
Guadalupe Nuño

Esta novela la conforman 267 páginas que leí en tres sentadas, porque en verdad me atrapó. Me hizo en ocasiones botarme de la risa, en otras me dio coraje, en tantas otras se me hizo un nudo en la garganta, o sea que Ricardo sabe perfectamente jugar con los sentimientos y emociones del lector.

Además, esta obra se caracteriza por su  fluida prosa y que a pesar de manejar varias figuras retóricas, modismos, palabras poco usuales,  y sobre todo palabras de uso cotidiano;  sin tapujos y pelos en la lengua, es de fácil acceso para el lector de este siglo.

Ricardo Vigueras crea un encuentro de voces narradoras alternadas, utilizando excelentemente la metadiegénesis; la voz principal de un narrador omnisciente  y la voz femenina de un personaje testigo, e inclusive salido de la ultratumba, que hacen de esta novela sea amena, y nos trasporte a todos los recovecos de las historias que relata.

Es de tipo policiaco, con marcados tonos de suspenso, porque describe hechos y personajes, tomados del mundo real, realizando una crítica social de la delincuencia y la burocracia en nuestro país,  con  tintes rulfianos;  pertenece a la corriente literaria: realismo mágico y sin duda a la literatura fronteriza, principalmente cuando hace alusión  al tipo de delincuencia que  se genera en esa parte de nuestro país, dado su contexto donde vive. Es imposible no ver en esta novela a las muertas de Juárez y sus maquilas…

Este texto está conformado por tres historias diferentes –tres casos que resolver, la manera no importa, el chiste es resolverlos-, no obstante, las historias están encadenadas por dos personajes protagónicos, con personalidades diferentes que se aposentan en ellas: dos Policías, el Capitán Adán Nebreida, personaje fuera de lo común,  su mote es Caballo Ciego y se distingue por usar gafas oscuras por ser invidente, por ser  paternalista, de dinero, elevado, corpulento, apuesto, con una familia bien integrada, con su amor a la literatura: cito uno de sus diálogos y parte de la narración:

―Poderoso caballero, como decía Espronceda  ―sentenció Caballo Ciego con indiferencia.  Mientras Alondra Guzmán tomaba nota de la cita literaria, Caballo ciego se reacomodó en su asiento y volvió la cabeza hacia donde debía hallarse el Ratón.

El otro policía, mano derecha de Caballo Ciego,  Lucas Bauer alías El Ratón, es el clásico teniente, al parecer sin preparación académica, truculento, pisteador, siendo su debilidad los burdeles y sus féminas, hombre de baja estatura, morenazo, nada agraciado por la naturaleza, con un pasado turbio, su ideología: “El fin justifica los medios”:  El  Ratón, al terminar  de obtener sus servicios de la meretriz, sacarle la sopa, su verdadero nombre (Metáfora o Meti para los cuates) y pagarle, se despide de  ella, con esta frase: “Que no te dé tanta pena tu nombre ―aconsejó con una sonrisa―. A lo mejor, Metáfora  no es una cosa mala”.

La primera historia, Todo  lo marchita el tiempo poderoso, trata de una joven llamada Enriqueta  Saldívar  que  busca a su padre,  de origen libanés, Abdul Alire Khlayel,  gerrillero comunista y que nunca conoció. Viaja hacia Puntaloba a la Delegación de Liminar para saber de su paradero.

La segunda historia es “No hay más sueños para Sonia”. En este apartado Ricardo emplea el recurso de la retrospección, donde el mismo personaje, o sea Sonia, relata su vida estando muerta:
“Mientras yo sola velaba mi propio cadáver solitario, un repiqueteo me hizo volver la vista hacia la ventana de cristal violáceo. La luz del día se inmolaba al otro lado de la ventana, quizá como una admonición de las negras eternidades entre las que yo pronto flotaría. A  los segundos, el repiqueteo se intensificó. Como todos los días al final de la tarde,  llovía.”

La tercera y última historia, “El primer Vals”, nos narra la historia de una chica, hija de una pareja de adinerados y pudientes que desaparece en la nada después de su gran fiesta de 15 años. Este último relato se entreteje con la vida disipada del Ratón y su hija abandonada por él, que precisamente en su fiesta de 15 años… no había sido requerido por su ex mujer la Chata y su hombre, lo cual no le importa y se presenta, y quizá para agarrar valor llega bien alcoholizado:

           ―¡Sorpresa, banda de culeros! ―escupió―. ¡Un pajarito me dio el soplo!
        ―No sabíamos que tuviera el interés por acompañarnos, explicaba el nuevo hombre de la Chata con aquella impostación de muy leído.

Sólo me queda decirles que me deja buen sabor de boca y que la lean porque está muy buena.
            “Como todos los días al final de la tarde,  llovía”.



sábado, junio 21, 2014

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE: PRESENTACIÓN EN CHIHUAHUA

Aunque a toro pasado, les comparto el cartelito invitación de mi presentación ayer por la noche en Chihuahua capital. Les dejo también una nota de prensa aparecida en El Heraldo de Chihuahua, también ayer. Clicando aquí.

jueves, enero 02, 2014

CORDIALMENTE INVITADOS: EN LA MOLINETA LITERARIA

Mañana viernes 3 presentaré Nuestra Señora de la Sangre en Molina de Segura (Murcia). A las 8 en La Molineta Literaria, espacio de acción literaria promovido por Fulgencio Susano. Acudan los que puedan. Cordialmente invitaedos. Prosit!!

jueves, diciembre 05, 2013

CORDIALMENTE INVITADOS: PRESENTACIÓN

Mañana, presentación de Nuestra Señora de la Sangre, en Telón de Arena, de Ciudad Juárez. Les dejo portada y sobrecubierta completa diseñada por Alberto García Lozano para este evento. Cordialmente invitados.  

lunes, septiembre 23, 2013

PRESENTACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE

Mañana 24 de septiembre, primera presentación de mi novela, Nuestra Señora de la Sangre, en el centro comercial Las Misiones de Ciudad Juárez. 17:00 horas en el Foro José Fuentes Mares. Espero verlos por allí. Les comparto un nuevo escaneo, aunque no completo, del original para la portada de Jesús Valencia. 

FERIA DEL LIBRO DE CIUDAD JUÁREZ 2013: CORDIALMENTE INVITADOS

Aquí les comparto el programa de la Feria del Libro de 2013, donde tendrá lugar la primera presentación de mi novela, Nuestra Señora de la Sangre, mañana 24 a las cinco de la tarde en el Foro José Fuentes Mares del Centro Comercial Las Misiones. Haz clic sobre la imagen para ver a buen tamaño.

jueves, septiembre 05, 2013

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE: RESEÑA

La primera reseña sobre mi novela, Nuestra Señora de la Sangre, llega desde España, como no podía ser menos. El Brujo Don Carlos, viejo amigo nuestro, la publica en su blog Días del futuro pasado. Pueden leerla clicando aquí. Aprovecho, por cierto, para compartirles un detalle del original que el artista de Ciudad Juárez, Jesús Valencia, hizo para la portada.