miércoles, enero 28, 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SANGRE, POR GUADALUPE NUÑO

Guadalupe Nuño, narradora y poeta de La Paz, Baja California Sur, presentó Nuestra Señora de la Sangre en Lunas de Octubre de 2013. Reproduzco con su permiso las palabras que dedicó a mi novela en su presentación. Gracias, Guadalupe. 

COMO TODOS LOS DÍAS AL FINAL DE LA TARDE, LLOVÍA.
Guadalupe Nuño

Esta novela la conforman 267 páginas que leí en tres sentadas, porque en verdad me atrapó. Me hizo en ocasiones botarme de la risa, en otras me dio coraje, en tantas otras se me hizo un nudo en la garganta, o sea que Ricardo sabe perfectamente jugar con los sentimientos y emociones del lector.

Además, esta obra se caracteriza por su  fluida prosa y que a pesar de manejar varias figuras retóricas, modismos, palabras poco usuales,  y sobre todo palabras de uso cotidiano;  sin tapujos y pelos en la lengua, es de fácil acceso para el lector de este siglo.

Ricardo Vigueras crea un encuentro de voces narradoras alternadas, utilizando excelentemente la metadiegénesis; la voz principal de un narrador omnisciente  y la voz femenina de un personaje testigo, e inclusive salido de la ultratumba, que hacen de esta novela sea amena, y nos trasporte a todos los recovecos de las historias que relata.

Es de tipo policiaco, con marcados tonos de suspenso, porque describe hechos y personajes, tomados del mundo real, realizando una crítica social de la delincuencia y la burocracia en nuestro país,  con  tintes rulfianos;  pertenece a la corriente literaria: realismo mágico y sin duda a la literatura fronteriza, principalmente cuando hace alusión  al tipo de delincuencia que  se genera en esa parte de nuestro país, dado su contexto donde vive. Es imposible no ver en esta novela a las muertas de Juárez y sus maquilas…

Este texto está conformado por tres historias diferentes –tres casos que resolver, la manera no importa, el chiste es resolverlos-, no obstante, las historias están encadenadas por dos personajes protagónicos, con personalidades diferentes que se aposentan en ellas: dos Policías, el Capitán Adán Nebreida, personaje fuera de lo común,  su mote es Caballo Ciego y se distingue por usar gafas oscuras por ser invidente, por ser  paternalista, de dinero, elevado, corpulento, apuesto, con una familia bien integrada, con su amor a la literatura: cito uno de sus diálogos y parte de la narración:

―Poderoso caballero, como decía Espronceda  ―sentenció Caballo Ciego con indiferencia.  Mientras Alondra Guzmán tomaba nota de la cita literaria, Caballo ciego se reacomodó en su asiento y volvió la cabeza hacia donde debía hallarse el Ratón.

El otro policía, mano derecha de Caballo Ciego,  Lucas Bauer alías El Ratón, es el clásico teniente, al parecer sin preparación académica, truculento, pisteador, siendo su debilidad los burdeles y sus féminas, hombre de baja estatura, morenazo, nada agraciado por la naturaleza, con un pasado turbio, su ideología: “El fin justifica los medios”:  El  Ratón, al terminar  de obtener sus servicios de la meretriz, sacarle la sopa, su verdadero nombre (Metáfora o Meti para los cuates) y pagarle, se despide de  ella, con esta frase: “Que no te dé tanta pena tu nombre ―aconsejó con una sonrisa―. A lo mejor, Metáfora  no es una cosa mala”.

La primera historia, Todo  lo marchita el tiempo poderoso, trata de una joven llamada Enriqueta  Saldívar  que  busca a su padre,  de origen libanés, Abdul Alire Khlayel,  gerrillero comunista y que nunca conoció. Viaja hacia Puntaloba a la Delegación de Liminar para saber de su paradero.

La segunda historia es “No hay más sueños para Sonia”. En este apartado Ricardo emplea el recurso de la retrospección, donde el mismo personaje, o sea Sonia, relata su vida estando muerta:
“Mientras yo sola velaba mi propio cadáver solitario, un repiqueteo me hizo volver la vista hacia la ventana de cristal violáceo. La luz del día se inmolaba al otro lado de la ventana, quizá como una admonición de las negras eternidades entre las que yo pronto flotaría. A  los segundos, el repiqueteo se intensificó. Como todos los días al final de la tarde,  llovía.”

La tercera y última historia, “El primer Vals”, nos narra la historia de una chica, hija de una pareja de adinerados y pudientes que desaparece en la nada después de su gran fiesta de 15 años. Este último relato se entreteje con la vida disipada del Ratón y su hija abandonada por él, que precisamente en su fiesta de 15 años… no había sido requerido por su ex mujer la Chata y su hombre, lo cual no le importa y se presenta, y quizá para agarrar valor llega bien alcoholizado:

           ―¡Sorpresa, banda de culeros! ―escupió―. ¡Un pajarito me dio el soplo!
        ―No sabíamos que tuviera el interés por acompañarnos, explicaba el nuevo hombre de la Chata con aquella impostación de muy leído.

Sólo me queda decirles que me deja buen sabor de boca y que la lean porque está muy buena.
            “Como todos los días al final de la tarde,  llovía”.