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miércoles, mayo 28, 2008

PÉPLUM, DE BLUTCH

No sé para cuándo, pero está prevista la edición de Péplum, de Blutch, por Ponent Mon en España. Quienes se solazaron con el estilo fuerte y vigoroso de Blutch, se congratularán con la aparición de esta obra que, como su nombre indica, transcurre durante la romanidad, en concreto durante los años posteriores al asesinato de Julio César.

Iniciada para la editorial Casterman, que no la quiso publicar en su revista A suivre, al final acabó por ser editada con 20 páginas menos. En cualquier caso, y en espera de ver qué versión se editada en España (suponemos que la completa), Péplum es una obra maestra que produce el reencuentro con el mejor Blutch, el del pincel suelto lleno de vigor y de elegancia, impresionista y maestro del uso del claroscuro.
La historia narra la obsesión de Publius Cimber, noble romano caído en desgracia y desterrado en la frontera norte del Imperio, quien halla el hermoso cadáver de una mujer conservado perfectamente en hielo. Su obsesión por este cuerpo se convertirá en un amor necrófilo que acentuará todavía más la desgracia de su destierro y el frenesí de su estado mental. Blutch asegura en la página legal que esta obra está basada libremente en el Satiricón de Petronio, una obra que nos ha llegado incompleta y sobre la cual sólo es posible hacer conjeturas. Puestos a fantasear, la historia que nos cuenta Blutch podría ser una versión de las partes iniciales perdidas del Satiricón, una invención de sus planteamientos.

Por lo demás, Blutch se inspira más que nada en la versión que en 1969 rodara Federico Fellini sobre la inmortal obra de Petronio, una película cuya influencia puede rastrearse todavía en numerosos cómics que sobre el mundo romano siguen editándose. En concreto, Péplum capta muy bien el ambiente opresor y lleno de tinieblas de la Roma felliniana, pero también de la oscuridad de ambientes y personajes del Satiricón literario. No encontramos aquí una romanidad luminosa como la de la serie Alix, de Jacques Martin, sino una romanidad siniestra y turbulenta: el eclipse de moralidad, justicia y melancolía profunda que sufre una civilización que no cruza por sus mejores momentos, sino por los más convulsos y farragosos. Péplum representa un retrato emotivo y desengañado del roman dream.

Personajes y ambientes también son retomados del Satiricón para esta obra desesperada, como es el caso de la referencia a la pobreza de los poetas que Blutch recrea en la p. 106 y que viene directamente del Satiricón de Petronio (capítulos 83-4), con la aparición de Eumolpo en la biblioteca, algo de lo que yo mismo hablé aquí. Péplum termina como lo hace el Satiricón (volved a guardar las pistolas, que no es espóiler): con la referencia al terrible episodio histórico del sitio de Numancia, donde las mujeres asediadas prefirieron, antes que rendirse, matar a sus hijos y devorarlos. Esta saturnal referencia encarna muy bien el espíritu de las ambientaciones más sombrías de Petronio, así como de su recreación por parte de Fellini y Blutch. Una obra imprescindible, llena de amor pasión que no deja de recordar ciertos pasajes clásicos (Partenio de Nicea), y en ocasiones, de un intenso dolor causado por el destierro que recuerda los poemas del destierro de Ovidio en Tristia. En Péplum modernidad y clasicismo, cine, tebeo y evocaciones literarias se dan la mano con notable fortuna.

Una entrevista con Blutch centrada en Péplum, aquí.
Muchas más imágenes de Blutch y de Péplum, acá.

miércoles, marzo 26, 2008

BLUTCH: LA VOLUPTUOSIDAD

Blutch (seudónimo de Christian Hincker, 1967) es uno de los autores franceses más interesantes surgidos de aquel fenómeno de renovación y viento fresco que constituyó L´Association. Autor cambiante y versátil, con un estilo de dibujo adaptable a cada proyecto, su magistral Blotch constituyó para mí una de las mejores lecturas de los últimos tiempos. En La Volupté, obra editada en Francia por Futurópolis en 2006 y en España por Ponent Mon en 2007, Blutch se centra en una recreación de los aspectos más animalescos que la voluptuosidad conlleva. La cacería de un simio escapado del zoológico sirve como catalizador de varias historias interrelacionadas en torno al amor pasión que Blutch nos presenta en esta historia que se expresa a través de un dibujo suelto de gran fuerza pictórica. El simio, un animal salvaje ahora en libertad, aprovecha para introducirse en las casas y atisbar el mundo de la belleza femenina en una serie de escenas que nada tiene de zoofílico, y sí mucho de comedia. Las mujeres, más que asustadas, parecen sorprendidas de toparse con esta especie de niño peludo y rijoso. En cierto modo, este comportamiento humaniza a la bestia y su vouyerismo desvergonzado nos seduce. Por el contrario, los hombres que nos presenta Blutch en esta historia cargada de significado se ven reducidos al papel de simios sin vello, hasta el punto de que uno de ellos llegue a ser confundido con la bestia que los cazadores buscan con tanto afán.

Desde este punto de vista, el hombre no es más que un animal primitivo sometido a fuerzas naturales más fuertes que él mismo, que por lo tanto doblegan su voluntad y le dejan a merced de la más depredadora de las bestias del reino del amor: la femme. La mujer es la voluptuosidad, desde la lolita inconsciente de su responsabilidad (pero consciente de su poder) a la atractiva dama madura o mulier dominatrix, con león incluido, que recuerda a las Circes que en la cultura popular han sido. La voluptuosidad, tebeo-objeto más pictórico que literario, es una nueva percepción de la debilidad del hombre ante la reina de la selva planetaria. Aunque no tiene la fuerza de otras destacadas obras de Blutch como Peplum o Blotch, es una obra más que interesante. Quizá incluso es un tebeo que irritará a los misóginos y gustará a los filóginos. Otra reseña sobre La Volupté, en la bitácora El Show de los Hombres Lobo.

miércoles, febrero 27, 2008

BLUTCH: BLOTCH

Blotch es uno de esos seres despreciables que, a causa de su misma imperfección, nos parecen tan regocijantes. Todos conocemos personas como Blotch: mediocres egomaníacos que creen estar por encima de la mayoría y se hallan moralmente debajo de la mayoría. Blutch, padre de Blotch, lo sabe perfectamente y exprime en su licuadora todo el jugo de una mente siniestra y antipática como es la de Blotch. Todos somos feos de una forma o de otra, y esto es lo que representa el mundo parisino y cerrado de Blotch: un mundo antiguo y bello, desaparecido y bello, lo cual es parecido a afirmar que, de alguna manera, también es feo. Blutch es un maestro del pincel y en Blotch nos presenta a un dibujante que vive en París en la época de entreguerras, época dorada cuando todavía existía el escándalo que tanto aprovechó y luego añoró Luis Buñuel.

Blotch medra sin darse cuenta de su inmenso fracaso vivencial, que no es otro que el triunfo de Blutch al representarlo. Blutch, cuyo verdadero nombre es Christian Hincker (1967), comenzó en la bande desinée a finales de los años 80, concretamente en la revista Fluide Glacial donde publicó este regocijante Blotch, recogido con posterioridad en dos álbumes que acaba de publicar en España La Cúpula en un solo volumen. Colaborador también de la editorial L´Association, en 1996 saltó a la revista À Suivre, donde creó Peplum, una obra de corte histórico basada en el Satiricón de Petronio y a la que ya tengo muchas ganas de echar el diente.

Artista inquieto y versátil, Blutch es un genio del humor cáustico que publicó en Fluide Glacial las peripecias de Blotch, un engreído dibujante de chistes de prensa a quien hay que reconocer, por supuesto, un sentido cruel y desvergonzado de contemplar la inmensa miseria del ser humano. Maravillosamente dibujado con un pincel suelto y garboso que hacen de Blutch un maestro moderno, Blotch es un sustancioso tebeo para reconciliarnos por medio de la risa con el lado más oscuro y miserable de nosotros mismos. Y es que, como Blotch, nos recortamos contra el fondo de este decorado como patos mareados y torpes, adustamente serios como un rigor mortis, y al mismo tiempo, solemnemente ridículos. Creo que las dos páginas que adjunto son una buena representación de las excelencias del pincel de Blutch y del humor sombrío, cruel y desesperado, de esa gran creación que fue Blotch.

Blutch, Blotch. Ediciones La Cúpula. Barcelona, diciembre 2007.