Diseño de Antonio Moreno con personajes del divino Al Capp, a quien mis lectores saben que adoro a pesar de los pesares. Ya queda menos para despanzurrar 2011. ¡A ver, camarero del tiempo: otra botella de whisky!
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viernes, diciembre 30, 2011
miércoles, noviembre 19, 2008
ANOTHER CAPP OF FRAZETTA'S TEA
Me alegro de que les gustasen las dominicales de Li’l Abner que ayer les dediqué con la complicidad de mi escáner. Hoy he impartido una clase sobre la novela gráfica. En concreto, de cinco de la tarde a ocho y media de la noche. Revisando mi banco de imágenes de cuando impartí Obras maestras de la narrativa gráfica, he encontrado por la mañana esta excelente Sunday de Li’l Abner perteneciente al mismo periodo en que Frazetta trabajaba para Al Capp haciéndose cargo de las dominicales. Se trata, así lo asegura nada menos que Dennis Kitchen, de la única Sunday para la cual Frank Frazetta no sólo hizo los lápices, sino también las tintas. En consecuencia, dice Kitchen, no es casualidad que sea la única página dominical que Frazetta conserve dentro de su colección personal de originales de todo el periodo en que trabajó para Al Capp como “negro” o “dibujante fantasma”. Es una dominical autoconclusiva y fue publicada el 8 de enero de 1956. La blonda muñeca es, claro, una parodia de Marilyn Monroe, que huye a Dogpatch cansada de tantos machos que la desean. Allí descubrirá que los hombres de verdad preferimos a mujeres de verdad como Moonbeam McSwine. Ustedes la disfruten.martes, noviembre 18, 2008
AL CAPP Y LA ESTUPIDEZ HUMANA
Dicen los que saben que el mejor Li’l Abner no está en las dominicales de la serie, sino en las tiras diarias. Será verdad, pues Li’l Abner es una obra que conozco muy mal y no puedo opinar. Sin embargo, debo decir que me he divertido mucho con la lectura de las dominicales de este personaje que Dark Horse publicó en cuatro tomos durante 2003 y 2004. Son, además, las dominicales que Al Capp confiaba al cuidado de Frank Frazzetta, uno de los grandes del cómic usaca de la segunda mitad del siglo XX. Parece ser que Capp escribía los guiones, dejaba a Frazetta que hiciese los lapices y luego entintaba. Generalmente, con grandes resultados, aunque fuesen dominicales, que, sin presentar historias largas como la famosa de los Shmoo, sí tenían continuamente destellos de luminosidad, acidez a raudales y una mala leche congénita casi imposible hoy día en los medios de masas. A veces, la misantropía de Capp (que le apartó de posiciones de izquierda y le llevó, para su desgracia, a convertirse en una especie de paleo-con de los neo-con) rebosa vitriolo puro en las páginas de este Li’l Abner de las dominicales. La hilarante historia que reproduzco a continuación, de sólo dos páginas (publicadas el 20 y 26 de marzo de 1960) tiene una rotunda conclusión final que suscribirían muchos: nada produce más dinero que la estupidez humana. Triste, desengañado, lúcido y fiero Al Capp. Espero que puedan disfrutarla a pesar de (o gracias a) el delicioso y endiablado dialecto del inglés de Dogpatch, sin lugar a dudas una de las razones para leer esta obra en su idioma original y una de las grandes pérdidas que debe afrontar cualquier traducción a otro idioma.
jueves, septiembre 07, 2006
LI´L ABNER: THE FRAZETTA YEARS II
Entre 1954 y 1961 el gran Frank Frazetta trabajó como "negro" de Al Capp en las dominicales de Li´l Abner, una de las obras maestras de la narrativa gráfica. Las tiras diarias de la serie y las dominicales, al contrario de lo que sucedía con otras series de la edad de oro de los cómics de prensa como Terry y los piratas, mantenían argumentos independientes. La excesiva carga de actividades que desarrollaba Capp (presentador de televisión, conferenciante de éxito entre otros menesteres) le impedía dedicarse a tiempo completo a este Li´l Abner, hijo que le dio la gloria. Por otra parte, en el cómic clásico era natural el uso recurrente de negros en la cocina de las series estrella de la prensa (Raymond para Tim Tyler´s Luck de Lyman Young, Jules Feiffer para The Spirit, de Will Eisner, et cetera). Yo no creo que Frazetta aportase nada especialmente relevante a la gran serie satírica de Capp, aunque Capp abocetaba y Frazetta finalizaba el trabajo. Ni siquiera las estupendas chicas que sabe dibujar Frazetta y que aparecen por doquier en Li´l Abner fueron innovación de Frazetta, pues el estilo visual de Capp se caracterizó siempre por la plasmación de bellezas neumáticas para solaz de nuestros ojos. La domical de Li´l Abner se caracterizaba por desarrollar mínimas historias que casi nunca van más allá de las seis páginas, por lo que debemos empezar a reivindicar una edición en condiciones de la tira diaria. El tomo dos de este Li´l Abner, The Frazetta Years, ya reposa entre otros queridos volúmenes de mi biblioteca. Chicas neumáticas, humor feroz, personajes extravagantes interrelacionados con este miserable Dogpatch donde habita la deliciosa Moonbeam McSwine, sin duda una especie de Santa Virgen de los Cerdos. Como siempre, una delicia pasearse por las páginas de esta estupenda edición de Dark Horse y recrearse con el arte de Frazetta/Capp y romperse un poco la cabeza con el inglés dialectal de Dogpatch, quizá el slang o caló más retorcido y complicado de toda la historia del cómic. Una obra maestra de la sistemática destrucción a martillazos del idioma inglés. Lil Abner: una obra maestra de la sistemática destrucción a martillazos de la sociedad del bienestar y lo políticamente correcto.Al Capp, The Frazetta Years II: 1956-1957. Edited and Commentary by Denis Kitchen. Milwaukee, 2003. (****, de 4)
viernes, marzo 31, 2006
FICHAS TOUTAIN XI: AL CAPP
Si el otro día me quejaba de la carestía de páginas dedicadas a Caniff, la desolación que aparece en la red al buscar información sobre Al Capp es todavía más notable. Sólo una ventaja, al menos: Capp sí tiene una página oficial, e incluso es posible seguir las tiras de Li´l Abner, la obra que le dio tanta fama en su tiempo como silencio en el nuestro. La feroz sátira de Capp, de quien John Steinbeck afirmó que merecía el Premio Nóbel de Literatura por Li´l Abner, sigue siendo más que efectiva. No se equivocaba mucho Steinbeck al considerarle el mayor escritor satírico de Estados Unidos. La reciente publicación de los tomos de las dominicales (periodo Frazzetta) por Dark Horse todavía revela una obra chispeante y jocosa en buen estado cuya mayor dificultad para ser difundida en otras lenguas es el lenguaje: el inglés que hablan los palurdos de Dogpatch es mocho, zambo, tuerto y chungo. Todo un reto para los traductores, quienes por lo general escurren el bulto como pueden y traducen a un castellano neutro, quitándole la mitad de la gracia a la obra de Capp. Lo mismo podría decirse de otra serie fundamental como fue Krazy Kat, de Herriman, que al ser traducida pierde ternura y lirismo, dos ingredientes básicos. Como pueden ver más abajo, Capp tenía cara de sangrón, y no les quepa duda de que lo era. Por eso Li´l Abner es todavía tan divertida. E incluso sexy: adoro a esas chicarronas tan bien dibujadas que duermen la siesta entre los cerdos.
Algunos enlaces sobre Al Capp:La página oficial de Li´l Abner.
Biografía en Wikipedia con un divertido cameo en una de sus tiras.
Clicar sobre las imágenes para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.lunes, diciembre 12, 2005
LI´L ABNER (1940), CON BUSTER KEATON
Hace unos días comentaba el primer tomo de Li´ l Abner: The Frazetta Years. El fin de semana se prestaba, por ello mismo, a ver por primera vez una rareza: la versión que en 1940 rodó Albert S. Rogell de la gran daily-strip, nada menos que con Buster Keaton interpretando al indio Lonesome Polecat. Doña Maquila la consiguió en El Chuco por sólo un dólar. Sin menú de entrada, ni subtítulos, ni características especiales, ni nada, nada de nada, ni el habitual estuche de plástico para el disco, que esta vez venía como un moisés turulato embutido en una cajita de cartulina. ¿Y qué más puede pedirse por un dólar? Doña Maquila la encontró entre el montón de películas de a dólar e pluribus unum, apoquinó su contribución a la grandeza del Tío Sam y se vino pa Juaritos aventando balazos por el Puente Libre.
La verdad es que se trata de una graciosa versión cinematográfica de los geniales personajes de Capp, pero poco más: carece de la corrosión de este gran artista de los cómics, y el universo de Dogpatch tuvo que ser convenientemente suavizado para no resultar tan estridente: la suciedad y la pobreza son menos acusadas, los personajes goyescos de Capp son feos en la película, pero no son los freaks que dibujaba Capp. Incluso las chicas que aparecen en el film (estupenda Martha O´Driscoll como Daisy Mae) no aparecen tan exuberantes como en los cómics, donde, entre tanto cochinero y miseria, Capp siempre se esforzaba por presentar chicas guapas durmiendo la siesta entre los cerdos. Toda la acción gira alrededor de cómo Daisy Mae y una morena competidora se debaten por el amor del estúpido Abner (espléndido Jeff York, que hasta imita a la perfección el bizco característico que le dibujaba Capp para subrayar la idiocia del personaje). Por supuesto, el clímax llegará durante el Sadie Hawkins Day, ese día tan especial en Dogpatch en el que las mujeres solteras corren detrás de los machotes sin compromiso. Dogpathch Way of Life.
Lo mejor del film resulta ser, sin duda, la caracterización de los personajes: además de los mencionados York y O´Driscoll como Abner y Daisy Mae, tenemos a Mona Ray y Johnnie Morris como Ma y Pa Yokum, los padres de Abner. Enanitos y con narices postizas, parecen salidos de una versión escolar del Freaks de Tod Browning. Y por supuesto, Buster Keaton.
El genial Buster Keaton. El grande del cine a quien tanto admiraron los vanguardistas de los años 20 del pasado siglo. Buster Keaton pasa de todo. El pobre Keaton, destruida su carrera por el todopoderoso productor de la MGM Louis B. Mayer a finales de los años 20, se conforma con hacer su trabajo con el objeto de ir tirando en la vida, y mañana será otro día. Lejos estaban todavía sus breves pero significativas apariciones en Sunset Boulevard, de Wilder, en Limelight de Chaplin y, sobre todo, su extraño adiós al cine dirigido por Samuel Beckett en Film.
El genial Buster Keaton. El grande del cine a quien tanto admiraron los vanguardistas de los años 20 del pasado siglo. Buster Keaton pasa de todo. El pobre Keaton, destruida su carrera por el todopoderoso productor de la MGM Louis B. Mayer a finales de los años 20, se conforma con hacer su trabajo con el objeto de ir tirando en la vida, y mañana será otro día. Lejos estaban todavía sus breves pero significativas apariciones en Sunset Boulevard, de Wilder, en Limelight de Chaplin y, sobre todo, su extraño adiós al cine dirigido por Samuel Beckett en Film.
Li´l Abner no es una buena película porque, aunque es graciosa, no tiene ningún momento verdaderamente brillante. Es, sobre todo, un film para amantes del cómic y arqueólogos del séptimo arte, una curiosidad con mucha gracia pero sin brillantez. Me sorprendió ver hablar a Keaton por primera vez, ese dios impávido del cine mudo. Su voz era grave, bien templada y bonita. Hubiera sido hermoso haberle visto protagonizar y dirigir obras maestras de la comedia durante el cine sonoro.
El momento climático del film es la carrera del Sadie Hawkins Day, donde todas las mujeres casaderas corren detrás de los hombres solteros. Keaton se retrasa en la carrera para que alguna se detenga y se fije en él. No tiene suerte el pobre indio. La escena, de manera tristemente irónica, recuerda la carrera de novias corriendo detrás de Keaton en su gran película Siete ocasiones. Keaton, hundido y olvidado, debió de sentirse, con justa razón, haciendo el indio doblemente en esta adaptación a la pantalla grande de Li´l Abner.Li´l Abner (1940). Dirección : Albert S. Rogell. Guión de Tyler Jonson y Charles Kerr. Fotografía de Harry Jackson. Montaje de W. Donn Hayes y Otto Ludwig. Música de Milton Berle.
Con Jeff York, Martha O´Driscoll, Mona Ray, Johnnie Morris, Buster Keaton, Billie Seward, et al.. USA, B/N. 78 m. (**, de 4).
jueves, diciembre 01, 2005
LI´L ABNER: THE FRAZETTA YEARS I
Por fin he iniciado la lectura del Li´l Abner que en 2003 y 2004 publicó impecablemente la editorial norteamericana Dark Horse en cuatro volúmenes hermosos a la vista y al tacto: The Frazzetta Years.Un buen lector de literatura reconocerá la importancia del feroz y satírico Rabelais. Un buen lector de cómics debería conocer y reconocer la importancia de obras afines como Rabelais: Li´l Abner y Popeye serían dos buenos ejemplos (intenta explicar al adulto medio que el Popeye de Segar es una obra de arte, y te mirarán rarito). Los clásicos no han desaparecido del todo, aunque se publiquen poco en Estados Unidos, y ahí tenemos la reedición en curso de Krazy Kat, Peanuts o Gasoline Alley; ahí tenemos la reciente reedición de Prince Valiant, o del Flash Gordon de Mac Raboy. Incluso la del Spirit, de Eisner, con un nuevo color absolutamente espantoso. A pesar de todo, resulta a todas luces insuficiente, y uno se pregunta por qué.
Volviendo a Li´l Abner, resulta curioso que estos cuatro bonitos tomos que lucen en mi librería y del que acabo de terminar el primero se amparen en el renombre de Frank Frazzetta (glorioso dibujante de bárbaros y bárbaras estupendas), quien durante 8 años trabajó como "negro" para la página dominical de Li´l Abner. Parece como si el propio nombre de Al Capp no fuera suficiente.
Li´l Abner fue una sátira feroz contra la América más palurda, ignorante y conservadora. El protagonista es el estúpido Abner, un chicarrón medio idiota pero de buen corazón que vive en el poblacho más miserable de todo Estados Unidos: Dogpatch, una especie de Dogville pero en versión humorística y feroz (¿conocerá Von Trier la obra de Capp?), un villorrio habitado por indios y americanos blancos que conviven en armonía entre la miseria y la suciedad y sientan a la mesa a comer a sus propios cerdos. Li´l Abner es el beatus ille de la miseria. La visión feroz de Capp, que desde su tira diaria y páginas dominicales parodiaba cuanto menos le gustaba de su propio país, sigue siendo una fuente enorme de diversión para un lector moderno. Hay quien ha argumentado que se trata de un humor muy norteamericano que no entusiasma a todos, pero aun así es posible leer esta serie, si no a carcajada batiente, con una continua sonrisa a causa de su humor mordaz y sus personajes embrutecidos donde no podían faltar las guapas chicas de Capp, esas harapientas bellezas de Dogpatch que se tumban bajo un árbol a dormir la siesta junto a los cerdos. Grotesco e hilarante.
El primer tomo recopila las páginas dominicales de 1954-1955, páginas que eran independientes de las historias que se desarrollaban en la tira diaria de los periódicos y que tenían una continuidad que permitía tramas mucho más mordaces y elaboradas. Las mínimas tramas de la página dominical, que es la que ha recuperado Dark Horse, suelen durar como mucho cuatro o cinco planchas, salvo en el caso de dos historias que se desarrollan hasta las doce domincales. Editado con introducción y comentarios de Denis Kitchen, se trata de un tomo publicado a todo color en buen papel partiendo de suplementos dominicales escaneados del Sunday Mirror de Nueva York. Todo un clásico del humor más ácido y virulento que regresa, aunque sea parcialmente, para hacernos reír con las puntadas estridentes y el humor cáustico de los aldeanos más impresentables y mugrientos de un Estados Unidos de miseria, suciedad e ignorancia que quizá no pertenezca del todo al pasado.
Al Capp, Li´l Abner: The Frazetta Years. Volume 1, 1954-1955. Edited and Commentary by Denis Kitchen. Dark Horse. Milwaukee, May 2003. (****, de 4).
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