viernes, junio 12, 2015

VAMPIRELLA TOMO 1

Distintas obligaciones gafapastas me han mantenido lejos, no sólo de la escritura de este blog, sino de la lectura de tebeos queridos. Obligaciones lectoras de otra índole me han obligado a no leer casi cómics durante el año sabático que he invertido en escribir un libro. Y para escribir un libro  hay que leer mucho, y he debido saturarme de lecturas literarias (sin dibujos), por lo que mi columna de Trajano particular  ha seguido creciendo hasta casi rozar el techo de mi estudio. Porque claro, leer no se podía mucho, pero hay que seguir comprando esos majísimos tomos de IDW (el Tarzan de Russ Manning, el Steve Canyon de Caniff) y otras cosucas que esperan ser abiertas y consumidas, como el Popeye de Bobby London o el Terry y los piratas de George Wunder, o The Phantom publicado por Hermes Press. Y qué decir de las ediciones gigantes, como el Tarzan de Foster que saca Dark Horse, que no cabe en ningún estante de la biblioteca. Lo cierto es que por sus elevados precios (y por las onerosas multas por sobrepeso de las aerolìneas hijaputas) ya casi no compro tebeos editados en España (salvo el Barbarroja de Hubinon y Charlier) o alguna joya puntual, como el volumen 1 de Vampirella editado hace casi un año por Planeta DeAgostini. ¿Habrá tomo 2?
Vampi preside esta página desde hace ya meses, aunque en versión Enric, grande del portadismo español. Creada en 1969 por Forrest J. Ackerman, Vampi fue dibujada en su estado inicial por Frank Frazetta y Tom Sutton. El diseño de su picardías o traje de baño-de-sangre de la feminista Trina Robbins. Su guionista principal fue Archie Goodwin, escritor todoterreno para Warren Publishing y autor también de las historias de Secret Agent Corrigan para la prensa de Estados Unidos, las cuales dibujó en su mejor momento el gran Al Williamson y eran una nueva versión del X-9 de Hammett y Raymond. Vampirella era la anfitriona, luego protagonista en colores, de su propia revista en Warren, y añadía un toque de erotismo al binomio editorial de espantajos carpetovetónicos: el tío Creepy y el primo Eerie, más conocidos en España como tío Vampus y primo Rufus. Como pueden ver por las ilustraciones de esta página, el mayor encanto de Vampirella era la liviandad de su vestimenta, la cual permitía apreciar sus contornos exuberantes. Era un personaje muy años setenta, donde la liberación femenina consistía en enseñar mucha pierna y poco más, todo para el deleite de ojos masculinos. Estaba muy lejos del modelo inglés, más avanzado, de Modesty Blaise y sobre todo de algunas acérrimas chicas del underground. Era el modelo Barbarella y poco más. Pero un día llegó el dibujante español Pepe González al personaje, y la monada se hizo hembra y carne.
El volumen de Planeta recopila las primeras historias de Pepe González, que a muchos nos hizo enamorarnos sin remisión de Vampi en los años 70 y hacerla objeto de nuestras poluciones lectoras y nocturnas. Los guiones son de Archie Goodwin y otros. Se trata de unos guiones muy setenteros, ingenuos para el gusto de hoy, mas todavía efectivos. Aunque me temía lo peor, lo cierto es que superadas las primeras aventuras, el volumen no se me cayó de las manos y pude llegar hasta el final disfrutando el dibujo portentoso de González, que es deleitoso en cada viñeta como obra de arte. Los textos explicativos son abundantes; los diálogos, retóricos, a veces explican lo que vemos dibujado, pero en fin, eran buenos guiones "literarios" para la época, y asimiladas las características de las historias de Vampi y contextualizadas en su época, pues no pasa nada, se disfrutan como lo que son: la herencia de un tiempo prestigioso y lejano en que un puñado de dibujantes españoles se comieron con patatas el mercado usaca y demostraron que, entre otras muchas habilidades, nadie podía dibujar mujeres de papel como Pepe González, y que parecieran de carne y hueso. Vampirella siempre se salía de la revista, literalmente, y las portadas de Enrich eran para colgar en un museo. El planteamiento es muy sencillo, muy tipo pulp: Vampirella es originaria del planeta Drakulón (el nombrecito siempre fue un poco ridis, ¿o no?), donde fluían ríos de sangre. Al llegar a la tierra debe tomar un antídoto para no atacar a los mortales (con gran gusto nos hubiéramos dejado morder algunos), aunque de vez en cuando, por aquello de la justicia poética, succiona el rojo licor de algún malvado. Lo peor es su dualidad amorosa entre el perverso a fuerzas conde Drácula (mientras escribo esto me entero de la muerte, ¡ay! de Christopher Lee, el mejor Drácula de la historia) y el blandengue hijo de Van Helsing, Adam. Vaga por el mundo acompañando al mago de feria Pendragon, a quien sirve como ayudante, y que a algunos siempre nos pareció un gemelo del ya mentado Van Helsing padre. Quizá González no era muy esforzado creando modelos masculinos, pero todo el mundo compraba sus historietas por Vampirella y el dibujo de otras chicas. ¿Leían las chicas la revista Vampirella?
Hoy Vampirella tiene el encanto naif de un tiempo asimilado, casi desaparecido, pero aquella inocencia posibilitó, a su honrada manera, el salto a una concepción más adulta de la presentación del erotismo en el mainstream norteamericano y europeo y, sobre todo, a desarrollar un prototipo de mujer, inocente pero extremadamente sexy, que por saturación y fastidiosa recurrencia al mismo modelo, acabó por abrir el paso a mujeres más abiertas, más liberales, más independientes, más cabronas y más de carne y hueso como las que hoy pululan por muchos cómics y por la vida real. En definitiva, leer hoy Vampirella es un placer pop como lo fue siempre, pero si tenemos en cuenta que es hija de su tiempo y que, como tal, no es la obra la que envejece sino nuestros ojos. Quizá dentro de un tiempo, en un hipotético futuro oscurantista de yihadistas occidentales, Vampirella regrese para hacernos mostrar de nuevo la turgencia de la carne y la seducción del pecado involuntario. Les dejo una de las historias clásicas dibujadas por Pepe González, "Ciudad de fantasmas", escrita por Roger McKenzie, para que pueden apreciar el encanto de aquellas viejas historias de Vampirella y cómo las mujeres de este tiempo no quisieran parecerse a la dulce y bondadosa Vampi, aunque las dibujase Pepe González. Esta historieta fue publicada por Warren en el número 57 de Vampirella Magazine (enero 1977) y editada en España por primera vez en el volumen Cuando el cómic es arte: Pepe González (Toutain Editor, 1978), de donde la reproduzco.