miércoles, noviembre 10, 2004

ASÍ ES LA VIDA

Hace un par de semanas concluimos el módulo que he impartido en la maestría en Cultura e investigación literaria. Mi módulo se llamaba Pervivencia de la cultura clásica en la literatura en español. Al principio iba a ser “pervivencia en la literatura española”, pero tuve ganas de concluir con el análisis del guión y luego la película de una obra maestra reciente del cine mexicano: Así es la vida, de Arturo Ripstein, una película deliciosamente escrita por Paz Alicia Garciadiego. Durante las seis semanas que duró el módulo buceamos en los mitógrafos griegos, en Ovidio, en Teócrito, en Garcilaso de la Vega, en Góngora (por primera vez hice un análisis completo de su Polifemo, estrofa a estrofa, verso a verso). Acabamos, y no podía ser de otra manera, con el teatro grecolatino. Analizamos primero la Medea de Eurípides, saltamos luego a la de Séneca, y por fin desembocamos en Así es la vida, de Ripstein-Garciadiego. Esta película es uno de los mejores ejemplos que conozco para demostrar ante dioses y hombres que la cultura clásica está hoy más viva que nunca (y esto, a pesar de los mercachifles y animales de bellota que ocupan los cargos públicos de los ministerios de Educación). Porque Así es la vida es una revisión de la Medea de Séneca, autor romano de I d. C. que a su vez escribió su Medea sobre la estructura de la de Eurípides. La Medea de Séneca es más bruja, su Jasón más víctima que victimario, pero curiosamente Ripstein y Garciadiego conectan mejor con las intenciones desmitificadoras de Eurípides, cuyo legendario agón entre Medea y Jasón fue considerado por Werner Jaeger una de las cumbres del realismo “burgués” ateniense del siglo V. Garciadiego consiguió uno de los más grandes prodigios que jamás se hayan producido al adaptar un clásico griego a la pantalla grande. Y es que Garciadiego toma a Séneca y lo recrea por contaminación, y no desdoblamiento: se inspira en él para escribir una Medea paralela, precisa en la transposición de todos los elementos míticos y teatrales atenienses, pero completamente distinta. En este caso, su Medea transcurre en una miserable vecindad del DF y nuestra Medea es una curandera y abortista con fama de bruja; su Jasón, un boxeador fracasado que se compromete en secreto con la hija adolescente de La Marrana, el “rey” de la vecindad. La trasposición del mito está tan bien ejecutada que la primera vez que vi la película en cine no percibí que estaba viendo la Medea hasta la mitad de la proyección, por más que el genio de Garciadiego traspone casi todos los elementos de la estructura trágica clásica: el prólogo, la párodos (el coro griego ha sido recreadoa con un naturalismo inteligentísimo), la sucesión de estásimos (el coro es aquí un trío que comenta la acción, como en la vieja Atenas) y episodios (con ricos monólogos dramáticos bien elaborados), los apartes para el público (las miradas a la cámara y su función como “ojo participante” del espectador en la acción), y hasta el éxodos con sacrificio final en la moderna skene que aquí es la azotea de la vecindad. El rey, el héroe, la maga, la princesa y la nodriza están tan bien traducidos a un ambiente tan cruel como es una vecindad del DF que adquieren toda su verosimilitud, y los razonamientos de Eurípides y Séneca en boca de estos personajes expresan un egoísmo y una fuerza que son eternos. Las interpretaciones de los actores principales (con Arcelia Ramírez, Patricia Reyes Spíndola y un prodigioso Ernesto Yáñez a la cabeza) son magistrales, naturalistas y convincentes.

Para que podamos hablar de una Medea hace falta mucho más que presentar a una mujer que asesina a sus hijos. La nueva Medea de Ripstein y Garciadiego roza el prodigio cuando, al ser tan fiel a la tragedia original y a la naturaleza del teatro clásico, sabe resultar también tan moderna, tan griega y tan mexicana al mismo tiempo, tan universal. Un milagro cinematográfico y cultural que hay que ver una y otra vez.

Así es la vida (2000). Dirección: Arturo Ripstein. Guión: Paz Alicia Garciadiego. Fotografía: Guillermo Granillo. Música: David Mansfield y Leoncio Lara. Con Arcelia Ramírez, Luis Felipe Tovar, Patricia Reyes Spíndola, Ernesto Yáñez, Francisca Guillén. México-España-Francia. 94 m. (****).

lunes, noviembre 08, 2004

STEVE CANYON EN FORMATO COMIC-BOOK


Habrá que seguir esperando a que alguien publique, por lo menos en Estados Unidos, una edición decente de Steve Canyon, el gran clásico de Milton Caniff, poco y mal conocido en su propio país y fuera del mismo. Descubrir por Amazon que la editorial Checker Book Publishing Group ha comenzado a reeditar la serie en Estados Unidos me animó a comprar el primer tomo, que comprende las tiras diarias y páginas dominicales publicadas en 1947. Al tener el primer volumen entre las manos, la decepción no pudo ser más grande. No sólo no publican las páginas dominicales a color, sino que el formato de edición elegido (comic-book) no vale para editar a los clásicos de las tiras de prensa norteamericana. Las tiras diarias quedan reducidas a miniaturas donde la mancha caniffiana y su sensual claroscuro se transforman en una olla de lentejas quemadas, una plasta artística que habría que analizar con paciencia y con lupa. Las páginas dominicales lucen un poco mejor, pero como el formato comic-book no permite reproducir más de cuatro tiras por página (y además varía el tamaño de reproducción de la tira), la dominical se queda casi siempre colgada entre páginas, y los editores han debido remontarla para que quepa en este formato enanito. La presentación, en definitiva, es un desastre absoluto difícilmente legible y nada disfrutable que no permitirá a las nuevas generaciones conocer este clásico en todo su esplendor, ni a los más viejos releerlo con la atención que merece. La mejor edición hasta la fecha, que yo conozca, es la española de Eseuve, pero está descatalogada y no es fácil de encontrar: reproducía dos tiras diarias por página en blanco y negro y su correspondiente placha dominical en dos páginas a color. Aunque no se publicó la obra completa, así es como se edita un clásico de las tiras de prensa.

Habrá que rastrear para tener, algún día, la versión de Eseuve de Steve Canyon. Mientras tanto, me olvido de los quince dólares invertidos en este tomo de Checker y renuncio a continuar esta versión enanita de Steve Canyon. Mejor nada que esto.

Milton Caniff, Steve Canyon: 1947. Checker Book Publishing. Ohio, 2003. 148 pp. (*) Posted by Hello

domingo, noviembre 07, 2004

EL PERRO DE TERRACOTA


Mi primera novela de Andrea Camilleri. Sentía cierta reticencia a leer una de sus novelas porque estaba absolutamente convencido de que no me iba a gustar tanto como sus dos volúmenes de relatos policiacos, también protagonizados por el comisario Montalbano. Sus cuentos son la gloria pura: unas tramas depuradas que podrían ser la síntesis de novelas convencionales. Un lenguaje directo, unos policías entrañables (a veces, geniales en su rematada imbecilidad, como Catarella), un sentido del humor envidiable que parece contradictorio con la naturaleza de la novela negra, pero no lo es en estos tiempos cáusticos y de transición (el francés Frederic Dard fue el pionero de esta variación estilística del humor en la novela policiaca: escribió un puñado de novelas de éxito protagonizadas por el también comisario Sanantonio). Y sobre todo, esa rusticidad soleada y bronca de Sicilia, la isla donde transcurren las historias de Montalbano y que ha marcado con su peculiar idiosincracia toda la historia de la literatura: desde Teócrito a Camilleri pasando por la Mafia y el Polifemo de Góngora.

En esta ocasión, Montalbano se ve involucrado en la investigación de varios casos, entre los cuales destaca el hallazgo en una cueva sellada de dos amantes abrazados que fueron asesinados medio siglo atrás. Un perro de terracota, un cuenco con monedas y otro con agua resultan ser todas las pistas de este amor de ultratumba que regresa del pasado para conmovernos.

No me he equivocado al leer El perro de terracota, pues se trata Camilleri en estado puro: giallo pedregoso, sarcástico, lleno de mafia y de reflexiones sobre la corrupción política siciliana. Tampoco me he equivocado al suponer que no podría superar cualquiera de sus cuentos: los cuentos son obras maestras, prodigios de imaginación y síntesis entregados al lector con gran generosidad. El perro de terracota es la fórmula a la que estamos más acostumbrados: cuatro o cinco cuentos entremezclados, salpimentados y convertidos en una buena novela, pero no en una obra maestra. Como quiera que sea, leer a Camilleri es siempre relajante y provechoso.

Andrea Camilleri, El perro de terracota. Traducción de María Antonia Menini Pagès. Ediciones Salamandra. Barcelona, 2003.
Posted by Hello

jueves, noviembre 04, 2004

MAAKIES


Tony Millionaire, autor de Maakies, es uno de los más originales artistas de la contemporánea comic-strip norteamericana. A pesar de esto (o quizá por ello mismo), sus tiras no se editan más que en media docena de semanarios estadounidenses, todos de criterio bastante abierto, como The Stranger de Seattle. Ya sabemos que hoy día la comic-strip usaca (y, por consiguiente, las páginas dominicales) es como un gato viejo y asmático que huele a muerto y del que se ríen los ratones. Da pena infinita asomarse por la página web de King Features Syndicate y rastrear entre las ruinas de las viejas glorias. Las páginas en que otrora relumbraron los maestros, hoy son escaparate de miserias.

Tony Millionaire es uno de los autores que, entre otros como Frank Cho (Liberty Meadows) o Bill Griffith (Zippy Cocopera) siguen manteniendo con cierta dignidad la tira de prensa. Se cuentan entre los últimos japoneses que libran una guerra perdida, pegando tiros en una isla casi desierta llena de barcos naufragados.

La imagen no viene de más, ya que la enloquecida tira de Millionaire, Maakies, es un esperpento donde se nos cuentan las patosidades y delirios del capitán Maak y su tripulación de despojos de la factoría Disney, unos tunantes cirróticos y perturbados que viajan por los siete mares del delirio, entre quienes destaca el perro Uncle Gabby un cuervo alcohólico al que le fascina volarse continuamente la tapa de los sesos. El dibujo es feísta, y a veces redunda en un tonto humor de urinario, pero se trata de una de las fantasías más mochales del moderno tebeo norteamericano, y merece la pena leerlo porque en su estética (que homenajea el espíritu underground inspirado en los clásicos de la comic-strip) hay mucho de humor baboso y salvaje, como de perro lleno de pulgas que se rasca y sufre, pero más disfruta cuanto más se rasca. La recopilación de sus tiras la edita Fantagraphics en un formato extravagante (12 centímetro de alto por 31 de largo, adecuado para editar tiras, a una por página), y quién sabe si algún día se editará en España. El volumen que he leído recoge las tiras de Maakies publicadas entre 2000 y 2002.

Tony Millionaire, The House at Maakies Corner. Fantagraphics Books. Seattle, 2002. (***) Posted by Hello

miércoles, noviembre 03, 2004

BOUNCER 3: LA JUSTICIA DE LAS SERPIENTES


Tercera entrega del western escrito por Alejandro Jodorowsky y dibujado por el espectacular Boucq. En esta ocasión, un amor del pasado de Naomie volverá para hundir la vida sentimental de Bouncer, que tras ser nombrado dueño del Saloon Infierno por sir Diablo quería rehacer su vida al lado de esta ex prostituta. El guión tiene fuerza y agilidad, y sobre todo pica, pero gusta, esa violencia tan propia de Jodorowsky casada tan bien con un género épico y cruel como es el western desde los años 70. Como siempre, los dibujos de Boucq son majestuosos y se llevan la palma, para qué nos vamos a engañar. Devoto de los bolsilibros de Silver Kane, Jodorowsky construye en Bouncer un microuniverso personal bien ensamblado, pero sería más disfrutable si los diálogos entre personajes y la introspección de los mismos fuera más elaborada y las entregas de la serie no se leyeran tan rápidamente. Leyendo ciertos tebeos caros europeos uno siente que preferiría leer Bonelli o manga, porque se queda con ganas de más historia y menos tebeo de boutique. O que regresara el estilo de los guionistas de antes (Charlier, Jacobs), con su verborrea literaria tan bien plantada, cuando un tebeo te duraba tres horas. Por supuesto, habrá que esperar meses hasta que veamos la continuación de este arco argumental que deja a Bouncer a las puertas de una venganza feroz. La venganza nos la comeremos fría.

Bouncer 3: La justicia de las serpientes (La Justice des Serpents, 2003; Les Humanoides Asocies, Geneve). Guión de Alejandro Jodorowsky. Dibujo de Boucq. Edición española de Norma Editorial. Barcelona, mayo 2004. 60 páginas. (***) Posted by Hello

martes, noviembre 02, 2004


Juan José Arreola. Foto de Enrique Villaseñor tomada de Fotoperiodismo, una página muy recomendable acerca de este fantástico escritor mexicano. Posted by Hello

BESTIARIO, DE JUAN JOSÉ ARREOLA

Me ha dejado patidifuso y clavado en el sillón. Lo más sorprendente de este rarísimo Bestiario es cómo Juan José Arreola (1918-2001) pudo definir de manera tan plástica a estas fieras de zoológico por las que en general no mostramos ni el más mínimo interés: el mono, el oso, el hipopótamo, la cebra, la jirafa... Son animales que, sinceramente, me importan un bledo. O me importaban, mejor dicho, puesto que después de leer este Bestiario me vuelvo a dar cuenta de cómo el genio literario es capaz de consagrarse a lo más prosaico y producir lo más sublime. Después de leer estas recreaciones bestiales sobre animales simples y brutos, ¿habrá algo en este mundo que no pueda ser exaltado y transformado en gloria literaria? Cito algunos ejemplos, elegidos al más ecuánime azar: “El elefante viene desde el fondo de las edades y es el último modelo terrestre de maquinaria pesada, envuelto en su funda de lona”; sobre la cebra, “la cebra toma en serio su vistosa apariencia, y al saberse rayada se entigrece. Presa en su enrejado lustroso vive en la cautividad galopante de una libertad mal entendida”; el hipopótamo: “Jubilado por la naturaleza y a falta de pantano a su medida, el hipopótamo se sumerge en el hastío”; del bisonte comienza su descripción con estas mágicas palabras: “Tiempo acumulado. Un montículo de tiempo impalpable y milenario”. Y éstos son sólo los comienzos de algunas descripciones de su Bestiario. Me ha dejado absolutamente estupefacto este gongorismo, lo más sublime aplicado la descripción de lo más simple y bestia. Un libro que sin duda voy releer varias veces a partir de ahora. Y en los molecillos mexicanos sólo cuesta 14 pesos, algo así como un euro y poco más de un dólar. Lo editan Planeta y Conaculta en la colección Ronda de clásicos mexicanos. El genial Arreola dictó esta obra a José Emilio Pacheco, y éste recuerda en el postfacio Amanuense de Arreola que las palabras salían de su boca como un chorro de perlas sin interrupción. Pacheco copiaba a mano mientras Arreola recibía aquella transfusión de belleza y gloria directamente de las musas. De entre todas las bestias de varia pelambre, Arreola no podía dejar de referirse a la mujer y al hombre, que gracias a su verbo milagroso quedaron definidos librando su eterna guerra de sexos en el retrato Insectiada. Lo reproduzco completito porque no me aguanto las ganas de transcribirlo letra a letra:

Pertenecemos a una triste especie de insectos, dominada por el apogeo de las hembras vigorosas, sanguinarias y terriblemente escasas. Por cada una de ellas hay veinte machos débiles y dolientes.

Vivimos en fuga constante. Las hembras van detrás de nosotros, y nosotros, por razones de seguridad, abandonamos todo alimento a sus mandíbulas insaciables.

Pero la relación amorosa cambia el orden de las cosas. Ellas despiden irresistible aroma. Y las seguimos enervados hacia una muerte segura. Detrás de cada hembra perfumada hay una hilera de machos suplicantes.

El espectáculo se inicia cuando la hembra percibe un número suficiente de candidatos. Uno a uno saltamos sobre ella. Con rápido movimiento esquiva el ataque y despedaza al galán. Cuando está ocupada en devorarlo, se arroja un nuevo aspirante.

Y así hasta el final. La unión se consuma con el último superviviente, cuando la hembra, fatigada y relativamente harta, apenas tiene fuerzas para decapitar al macho que la cabalga, obsesionado en su goce.

Queda adormecida largo tiempo triunfadora en su campo de eróticos despojos. Después cuelga del árbol inmediato un grueso cartucho de huevos. De allí nacerá otra vez la muchedumbre de las víctimas, con su infalible dotación de verdugos.