lunes, diciembre 25, 2006

FELICES FIESTAS

Mis mejores deseos para todos vosotros durante estas navidades y para el año que viene. Ojalá que en 2007 podamos seguir luchando por nuestros sueños contra los malvados y los inútiles. A navajazo limpio, si es preciso. Un abrazo a todos, y hasta enero.

EL LABERINTO DEL FAUNO (2006)

Con El laberinto del Fauno, Guillermo del Toro se consagra como un gran autor del cine contemporáneo y se deja a sí mismo el listón muy alto para futuras películas. Esperemos que esta obra no resulte ser el Blade Runner de su director: un filme tan logrado que su principal responsable nunca pudo volver a proporcionarnos una muestra semejante de su talento. Cuando uno ve un filme como éste sólo puede salir del cine con una sonrisa de arrobo en los labios y un estado de excitación en el alma: ese estado de excitación que te asegura que acabas de descubrir un clásico en ciernes. Estoy absolutamente seguro de lo que digo: El laberinto del fauno tiene todo lo necesario para convertirse en una obra de culto.
El laberinto del fauno podría haber sido dos películas. Desarrollada en plena posguerra española (1944) su protagonista es Ofelia, una niña que viaja en compañía de su madre embarazada para reunirse a su padrastro, el capitán Vidal, un militar destacado en un caserío entre las montañas que dirige a un comando de soldados en su lucha contra los maquis que continúan haciendo la guerra por su cuenta contra el franquismo. La fecunda sensibilidad y fantasía de Ofelia chocará brutalmente con el entorno agreste y hostil y la sádica naturaleza de Vidal. Cuando en el fondo de un laberinto descubra a un fauno que le revela que ella es, en realidad, la reencarnación de la princesa heredera de un reino mágico, Ofelia comenzará a luchar en dos frentes distintos: el de la supervivencia en el mundo real y cruel donde Vidal dicta las normas, y en el mundo mágico cuyas puertas se le han abierto de repente y exigen de ella la entrega y sacrificio que se le exige a todos los héroes de leyenda.
Como puede verse, tenemos una película que podría haber sido dos (la historia de Ofelia y el fauno, y la lucha contra los maquis), pero la genialidad de Del Toro consiste en enhebrar a la perfección las dos historias por medio de un guión formidablemente estructurado donde todos los elementos acaban por ensamblar en su lírico final. Del Toro nos propone una lectura mitológica de la guerra civil española contada a través de los ojos de los más débiles: una niña y su madre (excepcional Ivana Vaquero y muy efectiva Ariadna Gil). Con ello, del Toro nos recuerda que los verdaderos demonios no habitan en forma de seres mágicos en el interior de árboles o laberintos, sino en la propia realidad de la vida, esa realidad ruin y sucia que condujo a un país entero a una contienda cuya ignominia real hemos intuido siempre, pero nunca nos han dejado conocer del todo. Personajes como el capitán Vidal (espeluznante interpretación de un Sergi López en verdadero estado de gracia) representan el retrato de un determinado estereotipo de malvado, no por estereotipado menos real, que muchos tuvimos la desgracia de conocer durante la infancia, y otros la desgracia mayor de verse a su merced en tiempos aciagos.
Guillermo del Toro parte como claro favorito para la carrera de los Goya y la de los Óscar (habría cierta ironía en que México ganara su primer Óscar con este film), y lo hace con justa razón, pues de esta película sólo pueden lanzarse parabienes, y no sólo de su director: cuenta con un puñado de actores y actrices bien escogidos y espléndidamente caracterizados, donde destaca, además de los ya mencionados, una formidable Maribel Verdú cada vez menos parecida a Maribel Verdú y más a doña Lola Gaos: una actriz de una pieza, una actriz de carácter.

El laberinto del fauno (2005). Dirección: Guillermo del Toro. España-México. (****, de 4). Más información, IMDB.

FICHAS TOUTAIN XL: RUBE GOLDBERG

Otro clásico absolutamente olvidado y que bien merece una reedición. Habrá que esperar a que alguna editorial norteamericana se anime a ello. La ficha de hoy fue escrita por un erudito en estas lides, Javier Coma.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

jueves, diciembre 21, 2006

HARVEY PEKAR EN VERTIGO COMICS

Harvey Pekar en la línea Vértigo. Se trata de una serie limitada de 5 números. El primero de ellos es más bien intrascendente, y el segundo cuenta con una bonita historieta ilustrada por Richard Corben, uno de los grandes maestros vivos, felizmente recuperado en los últimos años. ¿Quién no recuerda los felices años 80, en los que toda revista Toutain traía su historieta de Richard Corben? Bueno, yo a Pekar lo conocía de oídas, pero después de ver la divertida y formidable película American Splendor (basada en sus cómics) no he podido sustraerme a la tentación de una probadita con estos tebeos que ahora edita Vertigo. Y bueno, creo que acabaré la serie, pero también creo que el furor Harvey Pekar debe de ser un fenómeno muy americano, de difícil exportación, ya que los dos primeros números son bastante irrelevantes y no justifican mucho, por sí solos, la fama de esta serie escrita y protagonizada por un divertido individuo marcadamente antisocial que debió de alcanzar sus más notables cumbres en los cómics que en su día dibujara el gran Robert Crumb. A menos que la inspiración de Pekar (uno de ellos traerá, al menos, portada de Beto Hernández) nos conmueva más en próximos números, American Splendor en su versión de Vertigo es un tebeo independiente sin duda interesante para fanas, que sin embargo, no captará nuevos lectores para el medio.

Harvey Pekar y otros, American Splendor, 2. Vertigo Comics. (**, de 4).

miércoles, diciembre 20, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXIX: FLOYD GOTTFREDSON

Hemos pasado la vida leyendo historietas de Mickey Mouse. Quienes leímos en España los Don Miki de los años 70 pudimos disfrutar de las mejores historias de patos nunca dibujadas y escritas, gracias a esos artistas italianos que le dieron una categoría a los seres de Patoburgo que ni siquiera el gran Carl Barks le pudo imprimir. Sin embargo, Mickey no brilló a la misma altura. Creo que el excelente volumen que editó recientemente el diario El Mundo con historietas de Mickey hace justicia a quien yo considero el mejor dibujante de Mickey Mouse de la historia: Floyd Gottfredson. Además, las historias policiacas con un alto ingrediente de crítica social que Gottfredson dibujaba para la prensa en los años 30 no han sido superadas nunca más en el universo Disney. En los años 80, Totem Calibre 39 publicó algunas de estas historietas que pertenecen, con todo el derecho del mundo, a las obras maestras de la narrativa gráfica. Con ustedes, Floyd Gottfredson presentado por el gran Salvador Vázquez de Parga.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

martes, diciembre 19, 2006

LOS CUERVOS, DE CÉSAR SILVA

El pasado viernes presenté, junto con J.J. Aboytia, la primera novela de mi cuate el poeta César Silva: Los cuervos (Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras/Border of Words 2005). Fue una cosita tranquila que se prolongó en cena en un restaurante argentino muy majo al que tengo que volver. Durante la presentación de la novela leí este texto que ahora comparto con todos vosotros (por cierto: la estupenda illustración de portada para este libro pertenece al mexicano Sergio Garval).

Los cuervos. Una novela de César Silva.

Con Los cuervos, el poeta César Silva nos propone en su primera novela un análisis del miedo en nuestro entorno cotidiano. El miedo forma parte integral de la vida, porque es un preservador de la existencia. Es por esto que, desde la tan citada noche de los tiempos, los relatos de miedo y horror formen parte integral de todas las literaturas. Encontramos personajes terroríficos en la lectura de las Mil y una noches tanto como en la tradición oral de numerosas literaturas, desde la indoirania hasta la imaginación popular recogida por los hermanos Grimm, que hoy todavía proporciona buenos dividendos a televisoras y productoras de cine. Con frecuencia hemos mitificado al héroe sin miedo por ser la antítesis de nosotros mismos, seres frágiles que hemos hecho del miedo una fuente de supervivencia. ¿A cuántos amigos temerarios que se burlaban de la muerte hemos enterrado? Son ya unos cuantos. Podemos afirmar que el hombre, cuanto más teme, más alarga su vida en el tiempo y más se llena de energía, como expresa el personaje de Raúl en la página 69 de esta novela: “La energía de mi vida la he tratado de aumentar con el terror”.

Los cuervos, de César Silva, es una pequeña novela llena de temores y de presagios funestos. Lo es desde su mismo título, esa lacónica mención de las aves del luto que nuestro inconsciente asocia siempre con presagios ominosos y suertes adversas. Los cuervos son el coro mudo de esta novela sobre la invasión del terror en la vida cotidiana: los cuervos vigilan constantemente la vida de Beatriz y Raúl, y al final de la novela, los cuervos permanecerán pegados en nuestra retina al cerrar el libro en la página 90: “los cuervos siguen en la ventana (…), los cuervos me miran y yo pienso en mi perra”. Es una imagen cargada de pesadumbre y de fatalismo que recuerda ostensiblemente el final de Los pájaros, aquella gran película de Alfred Hitchcock que también concluía abruptamente con la imagen de un mundo dominado por aves de rapiña donde no se superponían los créditos del The End, pues no había final para aquella historia, así como no la hay para esta novela que nos presenta César Silva. Quizá no sea casualidad que las últimas palabras de la novela no auguren un final, sino un nuevo principio o una continuación: “Mañana llega Héctor”.

No es la única referencia cinematográfica, pero sí al menos la más ostensible. Los cuervos nos cuenta a retazos la historia de un hombre, Héctor, que entabla relación con un vampiro. Pero ni Héctor ni el vampiro, que se hace llamar por el prosaico nombre de Pedro, serán los protagonistas del relato, sino el pequeño círculo laboral que rodea a este personaje, Héctor, que poco a poco comienza a ser mentalmente devorado por Pedro y a su vez servirá como elemento mágico y corruptor en la vida de Adriana, Beatriz y Raúl. En este chupador de sangre llamado Pedro, en este vampiro, resurgen con fuerza los antiguos estereotipos de la literatura fantástica: como Drácula, Pedro es capaz de anular la voluntad de Héctor, de succionar la voluntad de quienes caen bajo su influencia hipnótica. Sin embargo, sentimos que Pedro está más cerca del humanizado y casposo doctor Caligari de la célebre película expresionista que del sensual y casi inmortal conde de los Cárpatos.

El vampiro es uno de los grandes personajes de la imaginería erótica: el chupador de sangre no sólo desinfla la vida de sus víctimas apoderándose de su sangre, sino que mientras las muerde, succiona y consume, las hace ascender a cimas de placer nunca antes conocidas por quienes mueren desangrados por los colmillos de un espíritu de la noche. Esta imagen ha ido depurándose con el tiempo: el horrible Nosferatu de la película de Murnau era incapaz de ofrecérnoslo, y tampoco el tieso Bela Lugosi, segundo Drácula de la historia del cine, incidió demasiado en la erótica del vampiro. Habrá que esperar a los años 50 a que la productora británica Hammer nos presente el mejor Drácula en la interpretación de Christopher Lee, un hombre que encarnará terror y sensualidad hasta convertir al vampiro en un mito erótico que hoy es, desde el Spike de la Buffy de Josh Wedon a las criaturas de la noche de Marini y Dufaux en el gran éxito editorial europeo Rapaces, donde la condición de vampirismo entraña un alto tanto por ciento de condición de erotismo.

Algo de esto hay también en Los cuervos, de César Silva. Como confiesa Héctor a Raúl al principio de la novela, el trabajo de éste consistirá en encontrar alimento para Pedro: “Conozco un vampiro, le consigo mujeres que nadie extraña”, dice en la página 21, y en uno de los pasajes más estremecedores del libro, entre las páginas 76 y 78, Héctor escribirá una carta a la madre de una de las víctimas narrándole el asesinato de su hija como si de un hecho místico y predestinado se tratase, una inmolación placentera y a bocados donde, asegura Héctor en la carta dirigida a la madre, “estoy seguro de que su hija no sufrió”.

Los cuervos es una obra dividida en dos partes, tituladas lacónicamente Antes y Luego. Este laconismo es una de los sellos característicos de la novela: las palabras precisas dibujan de la manera más fiel la situación que se describe. Este laconismo puede llegar a parecernos enfermizo, incluso, pues a veces desearíamos que su autor nos narrase más o nos proporcionase más información sobre las situaciones o los personajes. Sin embargo, este laconismo forma parte de la parquedad existencial que intenta captar de los personajes, hasta el punto de que en Los cuervos es más importante todo lo que se calla que todo lo que se dice. Si el Nosferatu de Murnau era una sinfonía de terror, Los cuervos de César Silva es, sobre todo, una sinfonía de silencios. Las dos partes en que se divide la obra, Antes y Luego, aluden al momento en que el personaje de Pedro comienza a ejercer una maléfica influencia en la vida de los otros personajes. La desaparición de Adriana y también de Volga, la perra de Beatriz, marcan el punto de inflexión en que el reino del miedo ya no tiene marcha atrás y lo abarca todo, antecedido por esos heraldos agoreros que son los cuervos del título, símbolo más que reconocible por todos nosotros de la inquietud, e incluso el horror, que se halla presente de manera cotidiana e insistente en todas nuestras vidas desde tiempos inmemoriales. Desde este punto de vista, no es casualidad que la segunda frase con que inicia Luego, segunda parte de esta novela, sentencie de manera más que categórica: “Todo comenzó antes de mí y seguirá sucediendo tras de mí”.

Ricardo Vigueras, 14 de diciembre de 2006

lunes, diciembre 18, 2006

LOS HERMANOS GRIMM (2005)

¿Cuándo aprenderé que no es bueno comprar una película antes de haberla visto? Alguien debería mandar a la cárcel a los que perpetraron este engendro.

sábado, diciembre 16, 2006

EL ANDROIDE DE JOHNNIE WALKER



Me encontraba yo leyendo un Li´l Abner (acostado como a mí me gusta) cuando me incorporo del sillón y mis ojos van a parar a la televisión, y en la televisión estaban pasando esta maravilla que les he colgado encima gracias a Tutubo: uno de los anuncios comerciales más hermosos que he visto en mi vida. Del whisky Johnnie Walker. A ver cuándo don José Cuervo o el Tío de la Bota se ponen al mismo nivel. Para ver el mismo anuncio doblado al español de América Latina, clica aquí. Y para ver un interesante “cómo se hizo”, clica acá.

miércoles, diciembre 13, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXVIII: RENÉ GOSCINNY

Tengo un catarro de padre y señor mío y no tengo ninguna gana de escribir. Tampoco es plan de decir en cuatro líneas lo grande que fue el maestro Goscinny, creador de Asterix, Lucky Luke, Iznogud, Oumpah-Pah... Su prematura muerte fue otra tragedia de las muchas que jalonan el mundo del tebeo. Recientemente leí un álbum de historietas clásicas cortas de Lucky Luke (con su omnipresente cigarrillo, por supuesto… Déjennos de briznas de hierba y gilipolleces). Me sorprendió lo bien escrito que estaba y lo rematadamente bueno que sigue siendo. Un genio cuya obra merece siempre ser rescatada. La ficha de hoy la escribió uno de los grandes estudiosos españoles del tebeo, todavía en activo, con su ya clásica revista Comicguía: don Francisco Tadeo Juan.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

martes, diciembre 12, 2006

MW, DE OSAMU TEZUKA

Pocas cosas hay más grandes que desprenderse de un prejuicio. Uno vive con ellos, o bajo ellos, y por su influencia nefasta prefigura el porvenir o adultera la realidad en la que vive zambullido. Los prejuicios (bajo el supuesto entendido de que todos los prejuicios son malos) impiden el gozo de lo prejuiciado, y esto genera una limitación en vivir la vida con alegría. Imagino que muchos de quienes tenemos cierta edad (yo me precipito como caimán a la charca de los 39) nos debemos sentir extraños al entrar en una librería especializada y descubrir las estanterías atiborradas de mangas. Muchos, que no se han criado babeando ante la tele con Dragon Ball o Saint Seiya, deben pensar que el mundo se ha vuelto loco y que estos jovencitos que devoran manga tras manga conforman, todos juntos, una variante abominable de la aberración humana en que vivimos sumergidos. Yo tampoco recibí al manga con mucha alegría cuando inició sus tímidos avances en España a finales en los 80, pero hay que reconocer que, después de tres o cuatro intentos fallidos, descubrí una obra que me ganó al manga para siempre: Hikyyu, de Hisashi Sakaguchi. La vida de un monje budista: impresionante.

Desde entonces, ando muy pendiente del manga que llena las librerías, aunque mis visitas a las librerías españolas se circunscriben, como vosotros bien sabéis, a dos temporadas al año. Una de las últimas compras de manga que hice cayó recientemente (dediqué toda una semana a su lectura, pero es que no tengo tiempo de más): MW, de Osamu Tezuka. MW (léase Mu, nos dice la edición de Planeta) es una formidable novela gráfica de un Tezuka con dominio pleno de sus facultades, a mediados de los años 70, cuando el público adulto que él había ayudado a formar desde la infancia con Astro Boy reivindicaba un manga más adulto. Tezuka comenzó a proporcionarlo durante los años 70, y los que sí saben lo llaman la época del Tezuka oscuro.

El sadismo de Yuki
A mí, vaya por delante, no me gusta mucho el dibujo de Tezuka. No es uno de esos artistas cuyas viñetas uno podría mirar embelesado durante horas. Sin embargo, me quito el sombrero ante su capacidad como narrador de historias. MW es una emocionante historia protagonizada por dos seres condenados a odiarse, amarse y desearse sin tregua: el sádico y mefistofélico Yuki, alto cargo de un banco de Tokyo que dedica su vida a satisfacer un antiguo deseo de venganza, y el ex guerrillero y ahora sacerdote Garai, el hombre que lo inició en el sexo durante su niñez y que ahora mantiene una especial relación de complicidad torturadora con su viejo amigo y amante. MW es una historia vibrantemente desarrollada a lo largo de 582 páginas que puede comprarse en un solo tomo editado por Planeta y que constituye un enorme placer semejante al de chapotear en cierta clase de literatura negra y criminal donde la descomposición de un entramado tejido social deja vislumbrar la culpabilidad moral de todo un sistema de vida dominado por instituciones y políticos corruptos que ascienden hasta la cumbre apuntalando su trayecto sobre pilas de basura.

MW, obra del autor de la imprescindible Adolf, obra también del Tezuka de la época “oscura”, es otra nueva ocasión para desprenderse de uno de esos prejuicios que nos avinagran la vida, descubrir que hay mangas que valen su peso en oro y que es una desgracia no haberlos leído.

MW, de Osamu Tezuka. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2005. (****, de 4).

jueves, diciembre 07, 2006

APROVECHE QUE TODAVÍA ESTAMOS VIVOS

Merece la pena colgar aquí esta antigua publicidad de El Eternauta, la obra maestra de Oesterheld y Solano López. La frase final subraya con rotundidad imperativa la necesidad de encontrar el placer de reencontrarse con obras maestras que pueden ser leídas muchas veces. No es la primera vez que hablo del Eternauta, el desgraciado Juan Salvo condenado a vagar por universos paralelos, constituido en un Ulises existencialista y angustiado. Es buen momento parar rescatar esta publicidad de la época porque merece la pena celebrar que acaba de aparecer en Argentina la edición del cincuenta aniversario. Y además, me acabo de enterar de que en España se puede hallar por sólo 10 euros el volumen Oesterheld en primera persona. Hasta ahora, el mejor acercamiento a la personalidad de un escritor superdotado que se ganó la gloria escribiendo para un arte superminimizado.

FANTASCOPÍA: LA FUGA DE TARZÁN (1936)

LA FUGA DE TARZÁN, de Richard Thorpe. (Tarzán Escapes, 1936). Con Johnny Weissmuller y Maureen O’Sullivan. USA. Metro Goldwyn Mayer. ( * * *, de 4 )

Richard Thorpe dirige en 1936 Tarzán Escapes, cinta que de no ser por el guión en determinados instantes hubiese dado un fruto raquítico como ya pasó en “Tarzán y su hijo” (1939) y que constituye en sí un film bastante estúpido.

“Tarzán Escapes” es una cinta de Tarzán de la Metro Goldwyn Mayer, –cabe considerar esto porque RKO también hizo de este personaje con el mismo Weissmuller— y viéndola, uno se da cuenta de lo que hubiera sido de haber estado producida por Warner. No obstante es un film que tiene momentos brillantes poco esperados de Richard Thorpe, que dirigió de forma rutinaria varios Tarzán de Weissmuller y de Metro.

1982

FANTASCOPÍA: ARIZONA, PRISIÓN FEDERAL (1954)

ARIZONA, PRISIÓN FEDERAL, de Delmer Daves. (“Drumbeat”. 1954). Con Alan Ladd y Audrey Dalton. USA. Metro Goldwyn Mayer. (**, de 4)

Alan Ladd, ya en su etapa de decadencia, interpreta esta cinta cuyo director, Delmer Daves, es considerado como uno de los grandes del western. Drumbeat es un film narrado con una cierta eficacia y convicción que, si bien no se constituye en una gran película, sería injusto dejarla como tal. Alan Ladd y Audrey Dalton hacen su papel de un modo convincente, y el resultado final, en conjunto, podría haberse mejorado y en parte queda un tanto pobre.

(1982)

martes, diciembre 05, 2006

FANTASCOPÍA: ALTA TENSIÓN (1941)

“ALTA TENSIÓN”, de Raoul Walsh. (Manpower, 1941). Con Edward G. Robinson, Marlene Dietrich y George Raft. USA. Warner Bros. ( * * * *, de 4)

Raoul Walsh, que domina perfectamente la narrativa cinematográfica, nos vuelve a dejar boquiabiertos con esta cinta protagonizada por los excelentes Robinson y Raft, y la siempre hechizante Marlene.

Robinson ya había interpretado el mismo argumento en 1931 en Pasto de tiburones (Howard Hawks, 1931), una de las cintas Warner que más “remakes” han tenido: 11 en total. En esta ocasión no interpreta a un marinero, sino a un trabajador de tendidos. Una interpretación magnífica.

La cinta en conjunto es una estupenda versión de aquella obra de Hawks y está narrada con la particular habilidad del último tuerto de Hollywood... Por lo demás, en una de las mejores obras que he visto hasta ahora de su autor, y una gran película que jamás será superada en muchos aspectos.

(1982)

FANTASCOPÍA: EL ZORRO DEL DESIERTO (1951)

ROMMEL, EL ZORRO DEL DESIERTO” de Henry Hathaway (The Desert Fox, 1951). Con James Mason y Jessica Tandy. USA. 20th Century Fox. ( * * * )

Henry Hathaway, del que pudimos apreciar su gran arte narrativo y su facilidad para plasmar en imágenes los guiones de sus films en La jungla en armas (1939) nos vuelve a asombrar en esta cinta interpretada excelentemente por James Mason y en la cual se nos cuenta los últimos meses de vida del almirante Rommel. Prohibida aquí en España por la imagen que daba de Hitler, The Desert Fox constituye toda una lección de interpretación y narrativa. Es, en definitiva un film interesante.

(1982)

FANTASCOPÍA: NOCHE NUPCIAL (1935)

El gran amor imposible.

King Vidor fue uno de los directores de cine que mejor conseguían narrar un film. En sus cintas Comrade X y H. P. Pulham Square, Vidor nos cuenta unas historias a la perfección y con una convicción deseable para otros cineastas mediocres que hoy día se esfuerzan en imitar a los directores pasados.

Wedding Night es una excelente cinta que afronta el amor casi imposible entre una chica polaca y un escritor casado. La narrativa es excelente y los resultados finales de la cinta son estupendos. Es de destacar la escena de la boda, al igual que el guión y la actuación de los protagonistas principales.

“NOCHE NUPCIAL”, de King Vidor (“Wedding Night”, 1935). Con Gary Cooper y Anna Sten. USA. Metro Goldwyn Mayer. ( * * * *, de 4 ).

(1982)

lunes, diciembre 04, 2006

FICHAS TOUTAIN XXXVII: ARCHIE GOODWIN

De Godwin a Goodwin. Archie Goodwin (lo cuenta don Mariano Ayuso en esta ficha) fue uno de las firmas habituales de la editorial Warren durante sus dorados años. Nos hinchamos a leer historietas de este escritor en Vampus, Rufus y después en sus cabeceras respectivas de la época Toutain. En los años 80, gracias a la popularidad que alcanzó en España la serie televisiva Nero Wolfe (donde William Conrad interpretaba al excéntrico personaje creado por Rex Stout), en los correos de las revistas Toutain hubo que explicar alguna que otra vez que el Archie Goodwin escritor no tenía nada que ver con Archie Goodwin, el mujeriego e irónico hombre de confianza de Nero Wolfe: ese detective enormemente obeso que plantaba orquídeas, bebía ingentes cantidades de cerveza y leía un libro cada día. Además de resolver intrincados casos criminales, claro. La confusión entre un Goodwin y otro Goodwin se intensificaba porque, además, Goodwin era el narrador en primera persona de las novelas de Nero Wolfe. De toda la producción de Goodwin que leí años ha, me quedo con un clásico que habría que recuperar: Secret Agent Corrigan. Lo dibujó un inspirado y eficaz Al Williamson y una de sus viñetas ilustra esta ficha.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.