domingo, enero 28, 2007

2666

Veintincinco días y 1120 páginas después, esta tarde he leído de una tacada las últimas 70 páginas de 2666, la obra póstuma de Roberto Bolaño. Obra maestra absoluta de las letras hispánicas de los últimos 25 años, por decir poco. Una novela-mundo que rivaliza con los más grandes novelistas demiurgos de la literatura universal. Más de mil páginas sin nada de paja, que te agarra de las pelotas desde la primera cuartilla y no te las suelta hasta el final. Un torrente de vidas y personajes, de historias, de paisajes y de narraciones incrustadas en una obra superlativa que abarca dos continentes y diversos países. Sin lugar a dudas, los próximos años van a ser fecundos en mi aprovechamiento de esta obra que he leído de un tirón y que ha despertado muchas cosas en mí. Hoy ha nacido un bolañista. Buscadla y leedla. Sin pereza: es mejor invertir un mes en la lectura de este tocho cuyas virtudes rozan el milagro que en la lectura de cuatro novelas más breves. Aquí lo dejo de momento, es mucho lo que hay que decir y ya iré dando cuenta de ello en el futuro.

martes, enero 23, 2007

EL NUEVO SPIRIT DE DARWYN COOKE

Mi librero me notifica, per aemilium interretis, que ya ha recibido el número 2 del nuevo Spirit. Se trata del Spirit de toda la vida, el de Will Eisner, quien poco antes de morir negoció la reedición de su obra con DC Comics, que ahora edita nuevas historias dibujadas por Darwyn Cooke. La reedición de las historias clásicas (editadas en España por Norma) es un bodrio de campeonato por culpa de un coloreado nuevo completamente improcedente y anodino (lo siento: a pesar de sus deficiencias, prefiero siempre un buen escaneado de las ediciones originales a un recoloreado). En cuanto a las nuevas historias de Spirit… Creo que compraré el número 2 porque Darwyn Cooke merece (casi) siempre la pena, pero no albergo demasiadas esperanzas después de la triste lectura que hice en diciembre del número 1.

La primera pregunta que me hago es: ¿por qué editar nuevas historias de Spirit sin Will Eisner? ¿Por qué se siguen editando en los periódicos usacas esos mendicantes y lastimosos Príncipe Valiente, The Phantom, Flash Gordon o Popeye? Obras maestras un día, hoy sólo dan ganas de llorar porque piden a gritos una muerte digna.

Decía Goethe: “Quisiera que el escenario fuese tan delgado como una cuerda, para que ningún necio osara subirse a él”. Darwyn Cooke, estupendo artista, ha demostrado con el número 1 de Spirit haber sabido devaluarse a necio goethiano. Creo que no se puede tratar a Spirit de cualquier manera, y desgraciadamente, Cooke lo hace. Es como volver a rodar una película sobre el Ciudadano Kane y hacerla sólo por la pasta, con la imaginación sólo puesta en la cuenta corriente, que total, nadie se va a dar cuenta, sólo por darle gusto a cuatro pringaos que aún son capaces de pagar por cualquier chorrada que diga Spirit en la portada. Y es que, frente al siempre inspirado Eisner, encontramos un rutinario Darwyn Cooke en guión y planificación. Pero lo que es peor: se nos propone una degradación del mito negándonos el pan y la sal de aquellos elementos estructurales que no estaban en The Spirit por casualidad y que formaban parte indisociable de su encanto: la splash-page inicial, el formato de historia corta, la condensación argumental, la galería de personajes recurrentes, la alternancia entre comedia y drama, la crítica social, el cuestionamiento de la moral oficial, el dibujo expresionista, y un largo etcétera de elementos que convierten a este Spirit en un subproducto que no gustará a las nuevas generaciones, porque nada tiene que ver con ellas, ni complacerá a quienes crecimos degustando una obra prodigiosa desde el punto de vista narrativo y artístico. Y es que, desgraciadamente, esta primera historia del nuevo Spirit es indigna, no sólo de Spirit por ser un gran clásico, sino de cualquier superhéroe DC, porque han reciclado a un personaje emblemático para hacer con él algo que nunca fue y que no se permitirían con otros personajes emblemáticos del universo DC: un superhéroe de cuarta o quinta categoría.

The Spirit, 1. DC comics. Guión y dibujos de Darwyn Cooke. (*, de 4).

lunes, enero 22, 2007

FICHAS TOUTAIN XLIII: HERGÉ

Pueden leerse en línea un par de cuartillas que el filósofo Fernando Savater dedica a Hergé, padre de Tintín e ídolo de infancia del filósofo. Gracias a su pasión por Tintín, explica Savater, él aprendió francés a tiernas edades. Los tebeos, ya se sabe, son un puente dorado y hermoso entre la ignorancia y el poliglotismo. Yo también aprendí francés para leer en ese idioma mis tebeos favoritos, y ahora, en los ratos que me dejan las oleadas de chamba-hormiga que exige cualquier carguillo administrativo universitario (además de impartir cuatro asignaturas este semestre, ¿les he contado?) aprendo italiano para leer mis queridos tebeos Bonelli. Ni el Dante ni Cesare Pavese me conmueven tanto como Dylan Dog o Martin Mystere. Savater explica en su artículo que acudió a la gran exposición que París dedica a nuestro héroe, y comenta que Tintín, en el fondo, es un personaje que representa todo lo contrario de aquello en lo que ahora Savater cree. Tintín es un rey de la infancia, y la infancia, dijo San Nosequién, es la patria de cada cual. Es posible leer y releer a Tintín cuando se le ha querido en la infancia, época llena de fulgores y maravillas, pero Tintín no convence a nadie si uno lo conoce siendo adulto. Como los Reyes Magos, Tintín es un símbolo sin fecha de caducidad en un alma bendecida por la nostalgia y el embeleso de los años infantiles, pero mal tema de persuasión resulta ser intentar convencer de sus virtudes a adultos que no tuvieron la dicha de creer en Tintín o en los Reyes Magos cuando les tocaba. Lo sé por experiencia: las dos veces que he impartido Narrativa gráfica en la universidad, mis alumnos (niños pretéritos y des-tintinizados) pasan de puntillas en sus comentarios sobre el héroe del tupé, o directamente declaran que les parece una mamarrachada. Ahora se rumorea que Spielberg por fin hará uso de los derechos que tiene adquiridos para rodar un film sobre Tintín. Yo, qué queréis que os diga, hubiera dado la vida con tal de interpretar al Capitán Haddock. Y sinceramente, siento un poco de pena por quienes no pudieron disfrutar a Tintín, y a Milú, y a Haddock y a Tornasol, y a toda la basca que pulula por Moulinsart, cuando eran niños y eran, también, felices. Mas de una cosa estoy seguro: si fueron felices, sin Tintín no lo fueron tanto. La fichita de hoy, por cierto, la escribió el gran estudioso Salvador Vázquez de Parga.

Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

domingo, enero 21, 2007

FICHAS TOUTAIN XLII: JOHNNY HART

La simpática serie sobre hombres prehistóricos aupó a la fama internacional a Johnny Hart. B.C. no ha sido excesivamente editada en España, pero algo guardo en mi biblioteca murciana, precisamente de la época Buru Lan. Lo mismo podría decirse de su otra serie, The Wizard of Id, donde incidía con mayor causticidad en la crítica política. Ambas muy divertidas, aunque sin alcanzar las altas cimas de otros artistas de la historia del medio. Lo condicionó, sin duda, la crisis de la daily-strip en los diarios usacas de la segunda mitad del siglo pasado: menos espacio para cada tira, y en consecuencia, la búsqueda de un estilo sintético que, por más eficaz que resultara ser, no pudo nunca competir con la belleza visual de sus antecesores. La fichita de hoy la escribió Moncho Cordero.

Clicar sobre las imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

jueves, enero 18, 2007

FANTASCOPÍA: LA MUJER PIRATA (1951)

LA MUJER PIRATA, de Jacques Tourner. (Anne of the Indies, 1951). Con Jean Peters y Louis Jourdan. USA. Twentieth Century Fox. (****, de 4 )

Jacques Tourner, hábil narrador francés que se hizo famoso en Hollywood, permanece hoy olvidado pese a haber hecho obras de gran interés y fuerza. La mujer pirata es una hábil mezcla de una excitante Jean Peters, de una admirable guión y de una técnica narrativa magnífica que se conjugan para dar a la vida una obra maestra del cine marítimo, aunque a veces el actor Louis Jourdan hace un papel insípido y sin la fiereza que de por sí el tema requiere. Una vez más se demuestra que el viejo Hollywood tenía lo que hoy no tiene el nuevo: originalidad admirable.

Jacques Tourner cumple su cometido a la perfección ya que nos hace vibrar con la furia de las batallas y la valía aplastante de una alta intriga ambientada entre piratas sudorosos, cubiertas grasientas y una atmósfera que se respira entrecortada por el silbido de los sables afilados.

(1982)

FANTASCOPÍA: LA ESCALERA DE CARACOL (1946)

LA ESCALERA DE CARACOL. De Robert Siodmak. (The Spiral Staircase, 1946). Con Dorothy McGuire y George Brent. USA. (***, de 4)

Robert Siodmak, tras trabajar en Francia, Alemania e Inglaterra decide visitar Hollywood y dirigir algunas películas. Así lo hace, y pronto se convirtió en un profesional del cine de terror. Esta cinta que nos ocupa hoy es la mejor de todas las que él realizó en su primera época en USA. Robert Siodmak nos sumerge en el drama de un pueblo por la multitud de crímenes que se vienen sucediendo y en las intrigas de una mansión de este lugar que van sumergiéndonos en la trama espectacular de esta buena película de tensión –y no de terror— con una también buena interpretación de Dorothy McGuire. El conjunto en sí es muy bueno y Siodmak ha desarrollado el guión a la perfección dándonos un producto ejemplar. En 1975 se volvió a hacer una nueva versión de esta historia y los resultados buenos brillaron por su ausencia.

Sólo como cosa curiosa cabe constatar que, de las dos películas hasta ahora criticadas por mí sobre una chica muda y un médico que quiere hacer lo que pueda por devolverle la voz y acabar casándose con ella —o simplemente enamorándose— al final de la cinta, Belinda (1948)y ésta, Dorothy McGuire, protagonista de la que ocupa estas páginas, lo hace mucho mejor que Jane Wyman, que ganó un Oscar por su trabajo en Belinda.

(1982)

FANTASCOPÍA: AL ROJO VIVO (1949)

AL ROJO VIVO, de Raoul Walsh. (White heat, 1949). Con James Cagney, Virginia Mayo y Edmund O’Brien. USA. Warner Bros. (****, de 4)

Walsh dominaba en el cine todos los géneros y pasó por todos, o por casi todos, como a lo largo de este número tan grande de películas criticadas hemos podido ver.

James Cagney era uno de los actores favoritos de Walsh e intervino con él en varias películas, algunas antológicas, como Los violentos años 20, o la que hoy nos ocupa, White Heat, que para algunos críticos es la mejor interpretación del ya nombrado Cagney, que la realiza con brillantez y precisión exacta.

El gran Raoul, por su parte nos da una obra narrada con su habitual manera de contar películas. La vertiginosidad de las acciones y la manera de sucederse la trama durante toda la cinta nos hace recordar la Cosecha Roja de Dashiell Hammett, desembocando todo en un excelente final dominado por la magia cinematográfica de su director.

Los actores principales cumplen exactamente su cometido y la mencionada precisión de Cagney llega a veces a la brillantez, admirablemente contrastada con la hermosura excitante de Virginia Mayo y la a veces uniforme, otras notables actuaciones de O’Brien. Es un film Warner.

(1982). Una reseña más reciente, clicando aquí.