viernes, abril 03, 2009
LA VERDADERA EDAD DE LOS PAÍSES, POR HERNÁN CASCIARI
Hacía mucho tiempo que no me reía tanto. En este caso, con el artículo de Hernán Casciari (el de la foto) titulado "La verdadera edad de los países". Casciari es un escritor argentino que tiene dos blogs: el suyo personal, Orsai, que es de donde he tomado este artículo que les cortopego, y otro, muy recomendable, titulado Espóiler y que está dedicado a la heroína moderna de la imaginación. Aquí les pongo el artículo mentado. Espero que se den por aludidos, y espero que lo disfruten tanto como yo.La verdadera edad de los países
por Hernán Casciari
por Hernán Casciari
Una lectora sagaz me dice en el comentario 227 del artículo llamado España, decí alpiste, que 'Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven'. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema perro. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816. Tiene ciento ochenta y nueve años. Si lo dividimos por 14, Argentina tiene trece años y cuatro meses. O sea, está en la edad del pavo. Argentina es rebelde, es pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné. Por eso le dicen el granero del mundo.
Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, hay pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garage: hacen mucho ruido y jamás sacaron un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse para hacer los coros. En realidad quiere coger con Brasil, que tiene catorce y la poronga grande. Son chicos; un día van a crecer.
México también es adolescente, pero con ascendente indio. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro como el resto de sus amiguitos. Fuma peyote y se junta con Estados Unidos, que es un retrasado mental de 17 que se dedica a matar a chicos hambrientos de seis añitos en otros continentes.
En el otro extremo, por ejemplo, está la China milenaria: si dividimos sus 1.200 años entre 14, nos da una señora de ochenta y cinco, conservadora, con olor a pis de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene para comprarse la dentadura postiza. Tiene un nieto de ocho, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada hace rato de Japón, que es un viejo cascarrabias al que todavía se le para la chota. Japón se juntó con Filipinas, que es jovencita, es boluda y siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.
Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá. Estos son típicos países que crecieron al amparo papá Inglaterra y de mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de 18 años y dos meses que hace topless y coge con Sudáfrica; Canadá es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia y forman una de estas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Es amante esporádica de Alemania, un camionero rico que está casado con Austria. Austria sabe que es cornuda, pero no le importa. Francia tiene un hijo, Mónaco, que tiene seis años y va camino de ser puto o bailarín, o las dos cosas.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y a Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Italia estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza) pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica, abogada, independiente, que usa pantalón y habla de tú a tú de política con los hombres. (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis.)
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja coger por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos, cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Gran Bretaña sale en barco a la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende: en general las islas vivien con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos, y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de 39, casi 40, que están buenas de cuerpo a pesar de la edad y no le dan bola a nadie. Cogen y laburan: son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro), y a veces le histeriquean a Finlandia, que es un tipo de 30 años medio andrógino que vive solo en un ático sin amueblar, y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque quiere sus pistolas.
Israel es un intelectual de sesenta y dos años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, el camionero Alemania (que iba por la ruta mientras Austria le chupaba la pija) no vio que pasaba Israel y se lo llevó por delante. Desde ese día, Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la terraza tirándole cascotes a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un respuesto a la motoneta de Estados Unidos, y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, es decir, como estaba. Hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron docena y media de hijos. Todos raros, algunos mogólicos, otros esquizofrénicos.
Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna, ¡y hasta gente!
A mí me da un poco de miedo que nos aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado, y que incluso tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. ¿Por qué siguen naciendo países nuevos —me pregunto yo— si los que hay todavía no funcionan?
martes, marzo 31, 2009
sábado, marzo 28, 2009
jueves, marzo 26, 2009
TEBEOTECA II: PANCHO COLATE, POR G. IRANZO
Poca fortuna ha tenido en la memoria de los comicófagos ibéricos el entrañable Pancho Colate de Juan García Iranzo. Ya el nombrecito es una declaración de intenciones: tebeo infantil (en el buen sentido) donde el maestro de maestros parodia a un personaje tan carismático y todavía polémico como fue Francisco “Pancho” Villa. En la violenta frontera mexicana de cañonazos de turrón y balas de anís que nos presenta Iranzo, Pancho Colate es un forajido ridículo y cruel, tan histriónico y malencarado como todos los malos que pueblan el universo íntimo de Iranzo, aquel genio del tebeo español que conmovió a toda España (como todavía nos sigue conmoviendo) con su maravillosa saga de piratas El Cachorro.
Juan G. Iranzo (1918-1998) publicó Pancho Colate en 1950, aunque otros apuntan como fecha tentativa la de 1951. Fueron seis ejemplares apaisados de pequeño formato (8x17 cm.) donde el artista tomaba a Pancho Villa como excusa para desgranar muchos de los tópicos del western tradicional que tan bien desarrollaba en obras como Rayo Kit (Toray, 1949). La revolución mexicana, periodo turbulento de la turbulenta historia de México, desaparece como por ensalmo de estos cuadernillos. No era cuestión de inculcar a los niños estampas de revoluciones, ni aunque fueran de broma. Tampoco asoma, ni falta que hace dentro del juguete cómico en que consiste Pancho Colate, la figura trágica y sombría de Emiliano Zapata, quien quizá encarnó de manera más propia los ideales revolucionarios. Iranzo se centra en la figura de Pancho Villa desprovista de historicidad y también, por tanto, de malicia y truculencia. El Pancho Villa que va a inspirar a Iranzo no va a ser el carismático revolucionario que al principio retrataban las películas de Hollywood del periodo, sino el Villa truhán y ladrón que el mismo Hollywood pintaría en el imaginario mundial a partir de la invasión de Columbus (Nuevo México), hazaña villesca (la de invadir, aunque fuese por un rato, Estados Unidos) que los gringos no le perdonaron nunca.
Pancho Villa es una figura poliédrica llena de aristas y de claroscuros exagerados. Su anecdotario es más que voluminoso: es ingente, y buena cuenta de él han dado sus biógrafos a lo largo de las décadas. Analfabeto, temperamental, mujeriego, hombre de gatillo fácil, dominado por una extraña idea de la justicia, es posible que Pancho Villa fuese un pistolero al servicio de un ideal noble que el tiempo ha engrandecido y vilipendiado a partes iguales. En la larga y muy rica trayectoria del cómic clásico mexicano, Villa ha gozado de una notoria insistencia en el imaginario de su país. Hace ya un tiempo, por ejemplo, colgué aquí mismo unas desconocidas aventuras de Pancho Villa dibujadas con buena mano. En ellas, como en la representación tradicional de Villa como bandido heroico, Pancho Villa aparece como personaje capaz tanto de bondades como de felonías, lo cual hace honor a la verdadera personalidad del centauro del desierto.
Iranzo escribió y dibujó Pancho Colate después de éxitos tan notorios como La familia Pepe (Bruguera, 1947), dentro del género humorístico costumbrista, y El Capitán Coraje (Toray, 1946) dentro del género realista de piratas. Pancho fue uno más dentro de la creación de personajes menores que acometió antes de la gran explosión argumental y estilística de fragor y fantasía que sería la serie de piratas más gloriosa del tebeo español: El Cachorro, un clásico por derecho propio que hoy debería ser redescubierta y analizada en justos términos como precursora de toda la cultura pop ibérica con influencias bizarras.
Los seis cuadernillos de que consta la colección de Pancho Colate, cada uno de once páginas, nos presentan un western de ópera bufa tan cargado de tópicos como verista. Mutatis mutandis, la frontera salvaje y sin ley de los tiempos de Pancho Villa/Pancho Colate sigue siendo la misma que hace un siglo: por las páginas de este tebeo de Iranzo desfilan la parodia del traficante (en este caso, de alcohol) y las caricaturas de criminales malencarados como el propio Pancho; se suceden los asaltos bancarios y transcurren los secuestros de bonitas hacendadas, que, tanto ayer como hoy, son acontecimientos que forman parte del vivir cada día en Mexamérica. Resulta llamativo comprobar, por medio de esta parodia de Iranzo de todo un género y de todo un personaje, cómo los cimientos que sustentan el western como un género consolidado, coherente y reconocible, siguen formando parte de una realidad eterna y hoy día ciertamente dolorosa, al no constituir ya el reflejo de un tiempo mítico ni de pioneros, sino simplemente de vulgares supervivientes en tiempos de economía global y salarios de mierda.
En el florido lenguaje del que hace gala Pancho Colate hallamos muy bien reflejados los ecos del lenguaje popular mexicano, que hace cincuenta años era verdaderamente popular en España gracias a la industria cinematográfica azteca, que exportaba con éxito el cine de Tin Tan, Cantinflas y Jorge Negrete. Iranzo parodia desde su conocimiento buscando la complicidad de un público lector infantil, sí, pero ya consciente de la cultura de su entorno y capaz de comprender sus guiños. Todavía lejos del western “arcádico” que Víctor Mora desarrollaría durante muchos años para Bruguera (El Sheriff King), el humor desopilante y estrambótico de Iranzo se mantiene vigente en estos cuadernillos hoy olvidados, muy menores en consideración, incluso, dentro de la obra menor del gran creador de sueños que fue Iranzo. Artista de pincel nervioso, vibrante y lleno de emoción y fuerza, pone al servicio de Pancho Colate su inmensa capacidad de síntesis de la figura humana, de los paisajes y de las tipologías raciales. Pancho Colate es una síntesis llena de gracia y de fortuna.martes, marzo 24, 2009
SALVADOR VÁZQUEZ DE PARGA (1934-2009)
Ha fallecido Salvador Vázquez de Parga, autor de muchos libros, pero sobre todo de Los cómics del franquismo (1980), cuya portada adjunto. Fue el primer libro que leí, con verdadera pasión, sobre el arte de los tebeos cuando yo tenía doce años. Erudito de la cultura popular, siempre de amena lectura, fue también autor de una obra de referencia sobre la novela policiaca: Los mitos de la novela criminal. Una breve semblanza editorial, con foto, puede consultarse aquí, al final de mi artículo Los que escribieron las fichas. Hasta siempre, don Salvador.
lunes, marzo 23, 2009
UNA ISLA SIN MAR
El sábado fue un gran día. No sólo porque apareció en España la novela cuya portada les adjunto, sino porque su autor, el César, es compa de quien esto escribe y estuvo cenando en casa. Bebimos Jack Daniels y vimos The Dark Knight. Inmejorables compañías para un sábado por la noche. ¡Muchas felicidades, César!
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