jueves, octubre 30, 2008

BENETIANA

Durante mi última estadía en Madrid, el Brujo Don Carlos regalóme el catálogo de la exposición Juan Benet: Rutas. Entre el 6 y el 22 de mayo de este año, el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos homenajeó con una exposición a uno de sus miembros, el colegiado 631: el gran escritor español Juan Benet, lógicamente más conocido por su prosa fecunda, la de Volverás a Región y Saúl ante Samuel, que por su profesión alimenticia. Y alimenticia porque Juan Benet, escritor que puede ser contado entre los más grandes que ha dado España durante el siglo XX, no fue un autor especialmente premiado en vida. Era también un autor difícil, de inspiración profundamente faulkneriana (como el tío William, también Juan Benet escribía junto al tranquilo remanso de un vaso de whisky).

Es un libro bonito este catálogo que el Colegio le ha dedicado. Está compuesto por un buen montón de artículos donde sus colegas los ingenieros le recuerdan como un titán de la ingeniería, siempre a pie de obra. También acompañan el conjunto testimonios recortados de aquí y de allí debidos a amigos como Javier Marías, Luis Carandell o José María Guelbenzu. Se echan en falta artículos de sus amigos y compañeros escritores; por ejemplo, de su última compañera, la poeta Blanca Andreu. Es más bien un libro que la profesión le ha dedicado a uno de sus ingenieros más famosos en una profesión de artífices desconocidos para nosotros, el vulgo. El ingeniero se oculta tras la obra que ingenia. El aspecto documental del volumen es puramente testimonial, ya que las fotos reproducidas parecen, más bien, homenaje al cincuentenario de Los Pitufos. Quizá con un poco más de dinerito hubiera quedado una obra redonda. Los artículos, firmados por numerosos colegas que también le vieron como un amigo, están llenos de evocaciones cariñosas que podrán interesar a los benetianos de pro y a los estudiosos de este periodo de las letras españolas.

martes, octubre 28, 2008

BARSOOM, NÚMERO 5

Debo agradecer a Jorge Tarancón Gimeno el generoso envío de una revista difícil de encontrar, una de esas revistas de las que había oído hablar mucho y que no había podido cazar por ninguna parte de la piel de toro: Barsoom, la única revista española dedicada al estudio de la literatura pulp, que también acoge en sus páginas cuentos de autores ya históricos del medio. Publicada por el colectivo La Hermandad del Enmascarado, esta asociación promueve el estudio y divulgación del pulp sin ánimo de lucro. O sea, trabajando mucho con más ilusión que otra cosa a cambio de casi nada, sólo de ver esta bonita revista en manos de los nostálgicos del pulp. Hasta la fecha han aparecido cinco números de Barsoom (es el último, con fecha de Primavera de 2008) el que tengo en mis manos ahora mismo.

Cada número se divide en cuatro secciones que prestan atención a cuatro de las más importantes ramas de la literatura pulp: el relato policiaco (Zona Criminal), la aventura exótica (Zona Aventura), el fantástico (Zona Weird) y la ciencia-ficción (Zona Antares), Barsoom es una publicación vocacional con resultados muy profesionales en cuanto a la calidad de contenidos del producto final.

El número cinco no sólo contiene relatos debidos a la pluma de personajes representativos del medio como Edgar Rice Burroughs, Robert E. Howard o Abraham Merrit, sino que resalta la presencia de autores españoles. Cuando hablamos de pulp parece que sólo hablamos de autores norteamericanos, quizá porque el concepto pulp es autóctono de ese país y en él surgieron los maestros fundadores del mismo, pero casi todos los países tuvieron su producción pulp. Barsoom comienza a hacer justicia en este número 5 a escritores de raza que fueron despreciados durante décadas y que hoy bien merecen un rescate del olvido por su condición de destacados proletarios de las letras. No sólo encontramos en este número de Barsoom un cuento de G. L. Hipkiss (uno de los “tres mosqueteros” del pulp español junto con Pedro de Debrigode y José Mallorquí; quizá D´Artagnan fue González Ledesma), sino también un artículo sobre Keith Luger (Miguel Oliveros Tovar), escritor español de centenares de novelas de misterio y del Oeste. Manuel Blanco Chivite traza una emotiva semblanza de este autor y entrevista a su viuda y sus hijas. A destacar también un artículo sobre La fantasía en las novelas “de a duro” de Ciencia Ficción, escrito por Pedro Cañas Navarro, donde pasa revista a un buen montón de autores y colecciones de la ciencia ficción española donde, eventualmente, aparecieron novelas más bien adscritas a la fantasía heroica o de espada y brujería. Por último, una agradable sorpresa: el descubrimiento de que, entre tanto nombre consagrado como Robert E. Howard o Rice Burroughs, un escritor español no desentona ni lo más mínimo con un cuento de rotunda gracia y calidad: Un asunto de cuernos, salido de la imaginación de Carlos Sáiz Cidoncha, se constituye como representante de lo mejor de una revista donde no escasea la calidad ni de los textos ni de las imágenes (las que acompañan este blogo están tomadas de la revista y pertenecen al gran ilustrador Virgil Finlay).

Precisamente este mes, aparecerá el número 6, dedicado a la piratería, y yo que ustedes no me lo perdería. Aseguran ya desde la portada que regresa el Capitán Blood. ¿Más información? Pues por ejemplo, aquí.

domingo, octubre 26, 2008

LEIBOVITZ

Me entero de que Annie Leibovitz ha realizado la campaña publicitaria de Lavazza, empresa cafetera italiana. Lo grande del caso es que Leibovitz recrea estampas tradicionales italianas, algunas vinculadas con la mitología, por medio de la evocación irreverente y con el habitual poderío de su arte. La foto de arriba, recreación del mito de Rómulo y Remo, amamantados por la Loba Capitolina, resulta una evocación más que ejemplar. Adviertan la tacita de café. Se trata, más bien, de la Loba Cafitolina. Abajo, una Venus Anadiomene surgiendo, no de la espuma, como en el mito tradicional, sino de la crema de un plato de spaghetti. Mundo clásico nunca ha querido decir mundo rancio. ¡Bravísimo! Vía Historia Clásica.


LARGA VIDA A CAMILLERI

Impagable la entrevista que El País publicó la pasada semana con Andrea Camilleri, de quien ya hablé aquí. Camilleri no sólo es el mejor autor de giallo italiano en la actualidad, sino que es, con diferencia, uno de los mejores autores de novela negra de Europa. Elegante, socarrón y buen gourmet tanto en sus novelas como en la vida diaria, recomiendo a todo el mundo las novelas protagonizadas por el comisario Montalbano (homenaje, se ha dicho mucho, a Vázquez Montalbán), pero sobre todo los cuentos. A sus 83 años, Camilleri está hecho un chaval: fuma 60 cigarrillos diarios y produce literatura de la buena sin parar. Eso son hombres, y no los que andan en cantinas. Larga vida al rey Camilleri.

sábado, octubre 25, 2008

INVITADOS CORDIALMENTE

El profesor Rubén Rodríguez ha organizado un ciclo de conferencias sobre el cómic español y latinoamericano en el Instituto de Arte, Diseño y Arquitectura (IADA) de la UACJ, donde además se proyectarán películas relacionadas con tan magno tema. Yo hablaré sobre el Capitán Trueno, personaje poco conocido tras las turquesas cortinas. Están ustedes cordialmente invitados.

jueves, octubre 16, 2008

DÍAS SIN HUELLA

A medida que pasan los días y recupero ciertas costumbres cotidianas se hace más grande la brecha entre esta bitácora y yo. Es tiempo de invertir esa viciada mecánica que responde a obligaciones de vida. Como ya les dije, anduve demudado y de mudanza, que no es moco de pavo, ni aunque se trate de Wild Turkey. Instalado por fin en la casa nueva, acomodada cada aguja en su muñeca de vudú, me siento en mi sillón favorito y reflexiono en que ya va siendo hora de volver a inflar blogos cual yo solía. Algo así debió de pasarle también a Ray Milland en Días sin huella, puesto que, aunque ustedes no lo crean, andaba yo sentado en mi sillón con la misma cara que aquí, y háganse cuenta que el estado actual de mi estudio es como en la foto.

Además de la mudanza, otras actividades se me cruzaron en el camino que debí atender como Júpiter manda. En primer lugar, llegó el IV Festival Internacional Chihuahua, que entre sus múltiples acontecimientos volvió a albergar el encuentro internacional Literatura en el Bravo, entre el 4 y 7 de septiembre. En esta ocasión se llevó a cabo un homenaje al veterano poeta mexicano Eduardo Lizalde. Corrió a mi cargo la presentación de un par de mesas: la primera, el 5 de septiembre, conformada por los poetas Juan Manuel Roca (Colombia), Einar Mar Gudmundsson (Islandia), Sinan Antón (Irak) y Gloria Gervitz (México). El escritor mexicano Enrique Servín fue el traductor de los poemas de Gudmunsson y Antón. Resultó un delicioso recital de voces e idiomas. Gudmundsson, representante de la patria de Snorri Sturlusson, nos sorprendió con su poesia resonante y de dicción bravía que evoca sonoros cantos épicos como el de la Saga de Egil Skalagrimssom.

Juan José Rodríguez, Elmer Mendoza, el profesor Gafapasta y Agustina Valenzuela

Durante la clausura, volví a hacerme cargo, por segunda vez, de una mesa dedicada a Sinaloa y su literatura. En este caso, moderar una lectura y presentación de escritores como Juan José Rodríguez (autor de la impagable Asesinato en una lavandería china), Élmer Mendoza (ganador del último premio Tusquets con Balas de plata) o Agustina Valenzuela (Toco el violín para olvidar que soy mujer). En Mendoza y Rodríguez la novela negra tiene a autores destacados dentro de México. Fue un placer volver a encontrarme con estos dos escritores (y Rodríguez me sorprendió al conocer la existencia de esta bitácora; va desde aquí un saludo para él) y un gusto presentar por primera vez en Juárez a Agustina Valenzuela. Va por ellos. El encuentro fue, como siempre, un gusto por volver a convivir, conbeber y concomer con escritores y amigos con la literatura como principio y fin.

La UNAM, por si alguien no la reconoce

Y luego llegó mi partida durante una semana al Deefe, para participar con ponencia o comunicacion en el II Congreso Internacional de Estudios Clásicos en México, donde volví a abordar por tercera (y última vez) el tema del Hades griego en la obra Perséfone, de Homero Aridjis. Tuve el inmenso placer, durante el último día del Congreso, de escuchar a don Antonio López Eire, helenista de pro que nos deleitó durante casi una hora con una conferencia magistral sobre las poéticas y su consideración a la luz de la modernidad. Una conferencia rabiosamente divertida, capaz de sembrar la inteligencia por medio de la carcajada y el ánimo distendido, carente de toda esa tiesa solemnidad de la que, por lo general, andamos sobrados quienes vivimos de/para los griegos y latines. Este agradabilísimo sabor de boca no tardaría más que unos pocos días en convertirse en tragedia, pues don Antonio falleció en un accidente de tráfico en Salamanca poco antes de iniciar sus clases en España, con el nuevo curso. Sobre la trayectoria de don Antonio podrán leer aquí una semblanza, y aquí otra más emotiva y personal. Descanse en paz.

El profesor Gafapasta y Sócrates en un jardincito de la UNAM

Y al día siguiente, tras mi regreso, la mudanza de todos los muebles y enseres queridos. La pequeña vida encajuelada. Como comprenderán, no podía dejar que Doña Maquila se hiciera cargo de todas las obligaciones de una transmigración de tebeos, tomos y tiliches mientras yo blogueo como un miserable. Fue mejor, por la mudanza y demás razones, hacer un alto en el camino y encargárselo al bueno de Red Dust, que para ello están los colegas. de toda la vida. Que me vino tan bien que casi no regreso a esta bitácora. Descubrí que sólo hay una cosa que me guste más que escribir en este blog, y esa cosa es no escribir en él. Ahora queda acomodar libros, comprar algunos muebles, hacerse a las nuevas paredes, y seguir la vida a ritmo de cuerno de chivo. Vida que, además, a partir de cuanto vomitan a cada momento los medios de desinformación, se nos complica cada vez más con la maldita crisis financiera sobre la cual poco comprendo. Mucho agradeceré a vuesas mercedes, si capiscan mejor que yo la situación, se sirvan de ilustrarme en estos berenjenales de sabiduría económica y ecuménica de la que yo, pobre de mí, nada sé pero pronto sufriré las consecuencias. Es posible que en la misma situación estemos casi todos, menos los de siempre.

martes, octubre 07, 2008

JOSÉ EMILIO PACHECO

Este mismo jueves nos visitará el poeta y novelista José Emilio Pacheco en la Biblioteca Central de la UACJ. Arriba tienen la invitación y detalles sobre el encuentro. Pacheco, autor de la fundamental Las batallas en el desierto, sigue siendo todavía hoy una de las presencias más lúcidas y socarronas de un panorama cada vez más oscuro y resignado. Et in Arcadia, Pacheco.

Algunos detalles biográficos sobre Pacheco, en la inevitable Wikipedia.
Una muestra de sus poemas, aquí.
Un artículo sobre su poesía, acá.

viernes, octubre 03, 2008

LAS MUDANZAS

Algunos blogueros hemos estado de mudanza domiciliar durante los dos últimos meses. Cambiar de domicilio es, parafraseando a Séspir, una historia llena de ruido y de furia que yo no pienso narrar, para no parecer el idiota de la misma cita. Aprovecho para regresar a esta columna en medio del desierto y reivindicar de nuevo, por si alguien dudaba de mi regreso, mi condición de estilita. Qué mejor que hacerlo hoy, cuando el poeta mexicano Alberto Blanco nos acompañará en la Maestría que yo (des)coordino para charlar con los estudiantes. Y a las seis y media de la tarde, ya saben, en la Librería Universitaria. Habrá vino “de honor”, que le dicen; en la Maestría creo que también, ya veremos, sospecho que aún conservo unas botellas de Rioja en alguno de los cajones donde se arremolinan, como hojas secas de este Otoño que se precipita, exámenes de estudiantes que se fueron y fotocopias de oficios que, como esos mismos exámenes y trabajos, una vez fueron urgentes, una vez fueron importantes. Con ustedes, el poema LAS MUDANZAS, de Alberto Blanco, tomado de su libro Materia prima. UNAM. México, 1992. Dedicado a los blogueros mudanceros.

LAS MUDANZAS

Aquí ponemos la cama,
más allá ponemos los libros
y en esta pared lo que resta del espejo.

Hay que ver si hay contactos
para echar un poco de luz
en esta habitación a oscuras.

Por aquí ponemos las nubes,
por acá ponemos el pozo
y más allá los jirones del alma.

Afuera el viento chilla
y el río corre llevando trozos de hielo,
islas de calma sobre las tristes aguas.

La bóveda celeste es inmensa
y miles, millones, innumerables vidas
cambian en todas partes a gran velocidad.

¡Oh ciudad extraviada!
La quietud de las estrellas
nada tiene que ver —tal vez—
con nuestras mudanzas.