viernes, octubre 03, 2008

LAS MUDANZAS

Algunos blogueros hemos estado de mudanza domiciliar durante los dos últimos meses. Cambiar de domicilio es, parafraseando a Séspir, una historia llena de ruido y de furia que yo no pienso narrar, para no parecer el idiota de la misma cita. Aprovecho para regresar a esta columna en medio del desierto y reivindicar de nuevo, por si alguien dudaba de mi regreso, mi condición de estilita. Qué mejor que hacerlo hoy, cuando el poeta mexicano Alberto Blanco nos acompañará en la Maestría que yo (des)coordino para charlar con los estudiantes. Y a las seis y media de la tarde, ya saben, en la Librería Universitaria. Habrá vino “de honor”, que le dicen; en la Maestría creo que también, ya veremos, sospecho que aún conservo unas botellas de Rioja en alguno de los cajones donde se arremolinan, como hojas secas de este Otoño que se precipita, exámenes de estudiantes que se fueron y fotocopias de oficios que, como esos mismos exámenes y trabajos, una vez fueron urgentes, una vez fueron importantes. Con ustedes, el poema LAS MUDANZAS, de Alberto Blanco, tomado de su libro Materia prima. UNAM. México, 1992. Dedicado a los blogueros mudanceros.

LAS MUDANZAS

Aquí ponemos la cama,
más allá ponemos los libros
y en esta pared lo que resta del espejo.

Hay que ver si hay contactos
para echar un poco de luz
en esta habitación a oscuras.

Por aquí ponemos las nubes,
por acá ponemos el pozo
y más allá los jirones del alma.

Afuera el viento chilla
y el río corre llevando trozos de hielo,
islas de calma sobre las tristes aguas.

La bóveda celeste es inmensa
y miles, millones, innumerables vidas
cambian en todas partes a gran velocidad.

¡Oh ciudad extraviada!
La quietud de las estrellas
nada tiene que ver —tal vez—
con nuestras mudanzas.

2 comentarios:

brujo don carlos dijo...

Alguien dijo que dos mudanzas equivalen a un terremoto.

Un abrazo

Don Melón de la Huerta dijo...

Al atravesar por una mudanza, vemos por qué el temor más grande que puede embargar a un ser humano es el del cambio.

Otro abrazo.