lunes, febrero 03, 2014

THE SPIRIT: ARTIST´S EDITION


Mi última lectura comiquera de 2013 fue un volumen excepcional en todos los sentidos: The Spirit: Artist´s Edition. Ahora están de moda en Estados Unidos estas ediciones en formato gigante: reproducen las obras de un artista al mismo tamaño en que éstas fueran concebidas. Son lo más parecido a contemplar, y tener en las manos, los originales. Han aparecido algunas como la dedicada al Tarzán de Joe Kubert, a algunos autores clásicos de la EC Comics, el Born Again de Mazzuchelli (clásico de la serie Daredevil), y algunas otras. De entre todas ellas, sólo esta dedicada al Spirit de Will Eisner me empujó a tirar de tarjeta de crédito. Y es que, para mí, el Spirit es el Spirit. Un icono genial que me acompaña desde la infancia. Como se ha dicho muchas veces, el Ciudadano Kane de los cómics. Pero el Spirit es mucho, muchísimo más: es la sabiduría de saber contar un cuento, un cuento teñido de humor, denuncia social en muchas ocasiones, y sobre todo, mucha, mucha estética de cine negro. No en vano eran los tiempos del mejor cine negro. Y el Spirit es una de las obras maestras indiscutibles de la historieta universal. Junto con el Príncipe Valiente, la obra que me llevaría a una isla desierta. 

Estas Artist´s Edition las edita IDW, editorial que pone cariño y talento en todo lo que saca al mercado. Su The Library of American Comics es, a día de hoy, imprescindible para todos aquellos que amamos el cómic clásico norteamericano y queremos seguir leyéndolo y estudiándolo en ediciones lujosas en papel y encuadernación, con buenas reproducciones y... relativamente económicas (los 50 dólares de cada volumen de Terry y los piratas, Steve Canyon o Dick Tracy se quedan en mucho menos con los sustanciosos descuentos de Mazacón). 

En cambio, las Artist´s Edition son otro cantar. Por el tamaño gigantesco, el papel de calidad y la encuadernación de lujo (made in China) cada volumen ronda los 125 dólares. Mazacón no las vende, imagino que por su tamaño, pero, curiosamente, las vende en su página a través de una librería inglesa. En concreto, este volumen de Spirit desapareció del mercado de un día para otro hasta que, vía Mazacón, pude comprarlo en esa otra librería virtualeta por 85 tíos Sam. Es un libro de lujo que vale cada centavo que cuesta. El tamaño es gigante, vean la imagen que adjunto aquí abajo y que he rapiñado de otro blog. En el extremo inferior izquierdo, vemos la splash page de la misma historieta en tamaño comic-book estándar. Sobre ella, la reproducción del original en esta edición de IDW. 

O sea, que hay que hacer todo un ejercicio de bíceps para leer este volumen, debido a su tamaño y a su peso. Yo, en lo personal, que suelo leer acostado en un tresillo, he necesitado depositarlo sobre una mesilla para poder hacerlo sentado, porque no hay otra forma. Es un libro objeto, un libro mamut, una pasada para mirar, leer y atesorar toda la vida. Cuando cruzo por casa con mi Spirit bajo el brazo, mi esposa se carcajea porque parece que es el libro el que me lleva a mí. 

Las 17 historias seleccionadas pertenecen a la época más importante de Spirit, aquella que Eisner desarrolló a su vuelta de la II Guerra Mundial, durante la cual la serie vegetó en manos de otros artistas en espera del regreso de su creador. La selección, como toda selección, ha sido al gusto de los responsables (en esta caso, Scott Dubier figura como editor), y si bien faltan historias que me hubiera gustado ver en un proyecto de semejantes características (mi favorita, por ejemplo: Lonesome Cool), no se puede tener todo en esta vida y el resultado es más que satisfactorio: es EMBRUJADOR. Algunas de las historias seleccionadas son clásicas por sí mismas y su trascendencia simbólica (la favorita de Eisner: The Story of Gerhard Shnobble); otras son famosas por su metarreferencialidad al medio (la famosísima Li´l Adam, parodia de los universos de Al Capp, Chester Gould y Harold Gray). Ninguna de las demás deja de ser formidable, y entre ellas me quedo con War Bride, Heel Scallopini, The Guilty Gun, Taxes and The Spirit y..., ay: Thorne Strand and The Spirit, donde podemos ver a la glamourosa Thorne Strand reproducida a un tamaño como nunca la hemos visto. Y esto es decir mucho. 

El escaneo a partir de la páginas originales y la exquisita reproducción (IDW parece una editorial dispuesta a superarse a sí misma en cuanto al lujo de sus libros) es formidable. Da un gusto enorme leer estas historias con parsimonia, deteniéndose uno en los lápices a medio borrar, en las correcciones de Eisner en los márgenes, en las manchas de pintura blanca para limpiar el trazo, o bien para dar los famosos brillos de luz que constituían una de las características del estilo subyugante de esta serie clásica. En definitiva: un volumen que no debería falta en la biblioteca de ningún seguidor de Eisner ni estudioso del cómic. ¿Dónde colocar este volumen que no cabe en ningún sitio? Ah, eso ya es otro cantar.