miércoles, julio 11, 2007

LA OBRA BREVE DE FEININGER

Sólo se dedicó un año a esto de los tebeos, pero su obra le ha granjeado una inmortalidad sin parangón con respecto a su duración en el medio. De hecho, Lyonel Feininger fue incluido en la selección de los Masters of American Comic cuya exposición recorre los museos de Estados Unidos. Por supuesto, como toda selección de Maestros Americanos o de lo que sea, es una selección discutible, pero Feininger se merece los laureles. Comparado con Herriman y McCay por su inocencia naif con uno, por el lirismo de sus viñetas escapistas y ensoñadoras con el otro, la breve obra de Feininger ha sido reeditada por Fantagraphics y la leí antes de partir de Juárez con esa clase de embeleso que sólo producen las obras únicas, portadoras de un encanto indefinible tocado por el genio de los poetas más puros.
Cien años nos separan de The Kin-Der-Kids (familia de seres estrambóticos que recorren el mundo perseguidos por su malévola tía) y Wee Willie Winkle´s World, donde Feininger nos cuenta en páginas de viñetas grandes y oxigenadas la peculiar relación que un niño (casi un bebé aún) establece con un mundo de paisajes, árboles y nubes a las que él atribuye inquietantes antropomorfismos. Pocos como Feininger en esta serie han captado, como también lo hizo Winsor McCay en Little Nemo, la extrañeza de vivir inocentemente en un mundo aparentemente prosaico, pero enormemente mágico. Una preciosidad. La edición de Fantagraphics, no está mal, pero no resulta ejemplar: las páginas eran concebidas para ser publicadas a un tamaño mayor, el de los periódicos estadounidenses de hace un siglo, así que en esta reciente edición los textos hay que leerlos a veces con lupa. Creo que la reedición completa de la obra de Feininger hubiera debido conllevar el esfuerzo de una publicación a tamaño original, como se ha hecho recientemente con una antología de planchas de Little Nemo.