miércoles, diciembre 21, 2011

EL GASOLINE ALLEY DE PETER MARESCA

No sé si erigir un altar a Peter Maresca, ese editor afectado de gigantismo. Me ha dejado turulato la lectura de su edición de páginas dominicales selectas de Gasoline Alley, la obra maestra de Frank King que éste escribió y dibujó desde 1918 hasta su fallecimiento en 1959. Estamos hablando de una edición a tamaño original de las reproducciones de la época, cuando los suplementos de los diarios norteamericanos presentaban a sus lectores la Edad de Oro de las series de prensa. Se trata de un volumen enorme que no cabe ningún sitio. Durante un tiempo lo tuve depositado sobre una mesita de madera, hasta que mis gatos Crisis y Apocalipsis adquirieron la costumbre de usarlo como atalaya. Desesperado, al fin le encontré un hueco entre dos libreros sobre la impresora y el archivo, pero cada vez que cambio las hojas de la impresora o rebusco algunos papeles en el archivo, suelo olvidarme de su existencia, así que mi Gasoline Alley de Maresca aprovecha para clavarse entre mis costillas cuando me incorporo. Veo las estrellas, maldigo a Maresca, pero luego recuerdo los tesoros sin cuento del volumen y bendigo a Maresca por su exquisita tozudez como editor.

 El libraco lo ha publicado Sunday Press Books. La tira diaria, que edita Drawn And Quaterly, va por su volumen número 5, y se trata de una edición exquisita al cuidado nada menos que de Chris Ware. Gasoline Alley es una serie especial. Ya escribí por aquí que en ella bien se puede ver crecer la hierba, lo que no suele resultar del agrado de todos. Gasoline Alley cuenta la vida que pasa, la vida que se va. Nos narra las experiencias cotidianas de Walt y su hijo adoptivo, Skeezix, así como las vivencias cotidianas de los habitantes del barrio de una gran ciudad. El gran mérito de Frank King consistió, se ha dicho y ponderado multitud de veces, en que los personajes envejecían casi al mismo ritmo que lo hacían los lectores de la serie. Así, Walt y Skeezix pasaron a ser la expresión de la vida cotidiana en Estados Unidos durante el siglo XX, y como conciencia del hombre común que resultaron ser, vivieron también sus grandes cambios y conflictos al mismo tiempo que lo hacían los  propios habitantes de aquel país.

 Pero la tira diaria y la página dominical carecieron de continuidad, así que King se dedicó en las dominicales (como tantos de nosotros, precisamente durante los domingos) a embarcar a sus personajes en excursiones a la montaña o a charlas de vecindario sin mayor trascendencia, pero rehuyendo en estas ocasiones la hilvanación argumental con la serie diaria y la vida que pasa con un estado más contemplativo y lúdico de la existencia. Para ello, King recurrió a páginas dominicales majestuosas donde jugaba exquisitamente con los colores y la estructura de la página para acercarse a un grado experimentalista del cómic que recuerda muchas veces al Little Nemo de Winsor McCay. 


Las páginas dominicales editadas por Maresca son, naturalmente, una antología. Es todavía Gasoline Alley una serie muy olvidada a pesar de sus méritos. Incluso ahora en Estados Unidos Drawn And Quaterly la publicita como “The Neglected Masterpiece of Cartoonig collected for the first time ever”. Y es que en estos tiempos de bullicio y precipitación constante, detenerse unos instantes cada día a ver crecer la hierba y ver transcurrir la vida es, cuanto menos, un acto de irreverencia hacia los nuevos dioses de lo veloz, de lo instantáneo y perecedero.

Gasoline Alley continúa publicándose. Desde 1986 dirige la serie Jim Scancarelli, tanto Walt como Skeezix ya son muy ancianos y lejos quedan los tiempos de gloria de Frank King. Walt y Skeezix también han sobrevivido a Bill Perry y Dick Moores, sus sucesores tras el fallecimiento de Frank King en 1959.  Las páginas que se reproducen en este blogo han sido tomadas de la red, y demuestran los continuos juegos de diseño de página/viñetas y de colorido con los que gustaba King de experimentar. Clicando sobre cada imagen podrán advertir muchos más detalles.