miércoles, abril 02, 2008

BODAS TRÁGICAS (1946)

Bodas trágicas pertenece a esa singular familia de películas del cine mexicano clásico que son, en realidad, clásicos de la literatura camuflados. Así como “Abismos de pasión” (Luis Buñuel, 1954) era una versión de Cumbres borrascosas, Bodas trágicas es una versión pueblerina de Otelo que transcurre en Atotonilco. Lo llamativo del caso es que estas películas a veces no rinden tributo al autor de la obra en que se basan. Concretamente, en Bodas trágicas, los títulos de crédito aluden a “un drama clásico”, pero sin indicar cuál, como si temiesen que la mención del bardo de Stratford On Avon resultara como bofetada en la cara del espectador ignorante y una provocación para abandonar el cine.

Bodas trágicas es Shakespeare sin Shakespeare. Es Otelo, sí, pero versionado por Mauricio Magdaleno para la pantalla grande, y trufado de guiños acordes con la mentalidad popular del cine de su país y su tiempo. Mauricio Magdaleno (1906-1986), periodista, destacado narrador y miembro de la Academia Mexicana de la lengua española, fue responsable de más de cincuenta guiones del cine clásico mexicano, entre los que se cuentan títulos tan destacados como María Candelaria o Salón México, dirigidas ambas por el Indio Fernández, de cuyo equipo de trabajo habitual formó parte durante el periodo de mayor madurez de este director, un cineasta bronco y sensible cuya obra de aquellos años dio la vuelta al mundo y hoy merece una reivindicación mesurada en el elogio, pero profunda en análisis y contenido.

Sin embargo, Bodas trágicas (dirigida por Gilberto Martínez Solares) no es una de las películas más destacadas del cine clásico de México. La lastran un guión demasiado cepillado hasta quedarse calvo, así como una dirección rutinaria y carente de nervio. Si alguien quiere saber cómo versionar Otelo y que el drama de Otelo no le importe a nadie, debe ver Bodas trágicas. Podemos encontrar en ella el hecho de que las historias son, por sí mismas, intrascendentes todas; en Bodas trágicas encontramos la confirmación de que el estilo en arte lo es todo, y que ese estilo (cosa tangible y medible) está vinculado con el espíritu, y hasta con el alma, elementos no comprobables ni medibles pero de los cuales podemos comprobar efectos, pero nunca sus causas.

Gilberto Martínez Solares llegó al cine desde el mundo de la fotografía, que ejerció en Los Angeles, y desde 1929 en México. Tras romper su sociedad con Gabriel Figueroa regresa a Hollywood, ejerce como fotógrafo y a veces trabaja como extra en los films. Comienza a dirigir en 1938, con El señor alcalde, pero su época de mayor productividad y éxito comenzó en 1948, al dirigir la primera película de Germán Valdés, cómico mexicano conocido como Tin-Tan y posiblemente el más importante cómico mexicano después de Cantinflas. Trabajador infatigable, Solares dirigirá numerosas películas de Tin-Tan en la década de los 50 y permanecerá en la industria hasta 1996 (Crisis).

Bodas trágicas no sería una película histórica de no haber sido el primer film de Miroslava, actriz checoslovaca que llegó a la industria cinematográfica desde Nueva York y que brilló en el firmamento del cine mexicano hasta 1955, fecha de su suicidio después de haber finalizado el rodaje de la película por la que es más conocida internacionalmente: Ensayo de un crimen, de Luis Buñuel.

Miroslava era una belleza tan exótica para México, que se dice que la industria no sabía muy bien qué hacer con ella. Sí es cierto que durante 27 films fue una curiosa síntesis local de Marilyn Monroe y Grace Kelly. Su carácter atormentado, propenso a la depresión y a las fantasías de suicidio, acabaron por convertirla en mito trágico, cuando fue hallada muerta en su dormitorio aferrada a una foto de su amante, Luis Miguel Dominguín, que acababa de casarse con Lucía Bosé.

El cine clásico mexicano es interesante, entre otras razones, porque México mantuvo una numantina obsesión por presentar sus raíces y costumbres en gran parte de su cine, a ser posible con cantables y bailables de honda raigambre popular. Todavía hoy, la “mexicaneidad profunda” tiene un carácter sobre todo oficialista que se ostenta como un algo irrenunciable. Bodas trágicas se adscribe a esta peculiar idiosincrasia. Ni Otelo ni Venecia debían de ser tan sugestivos para el espectador de la época como los celos de nuestro atormentado don Diego y el qué dirán de Atotonilco.

Es más bien en los aspectos técnicos y narrativos, desarrollados sin demasiada inspiración (Martínez Solares dirigía varios films al año, año tras año), donde la película pincha desde el punto de vista contemporáneo. Si algo merece ser destacado en esta película es la presencia de Ernesto Alonso y Estela Inda como “los malos” de la función. A Alonso corresponde interpretar a este Yago descontextualizado, y Estela Inda a su media naranja envenenada. Ponzoñosos ambos personajes, les guía a los actores una técnica bien asimilada que les impide verse mal, pero también es verdad que sus interpretaciones, a pesar de ser lo más destacable, saben a poco. Ernesto Alonso, que dio su bienvenida a Miroslava en este film, la despediría para siempre en su última película, pues también protagonizó Ensayo de un crimen.

En lo personal me quedo con la belleza de Estela Inda (1921-1995). Actriz muy interesante, con inquietudes que la llevaron a escribir, junto con Emilio Gómez Muriel, la película Gallero (1948), tuvo una carrera duradera, desde los años 30 a los años 90, en la que contó con muy destacadas intervenciones como en Amok, de Antonio Momplet con guión de Max Aub. Estela Inda es sobre todo conocida mundialmente por su papel de la madre de Pedro en Los olvidados, de Luis Buñuel. La formidable escena, que derrocha ese erotismo recalentado tan característico de Buñuel, en que ésta se lava las piernas ante el Jaibo (Roberto Cobo), es la imagen más célebre de esta actriz que en Bodas trágicas contrapone su belleza mestiza y malvada a la angelical y blanca europeidad de Miroslava.

Bodas trágicas. Director: Gilberto Martínez Solares. Más información técnica, IMDB.

6 comentarios:

elsa dijo...

Esta fué la presentación estelar de Miroslava que aunque se deja notar que como principiante aún le faltaba preparación,pero con su hermoso rostro logró llenar la pantalla.Miroslava ha sido el rostro más hermoso de todo el cine mexicano y hasta la fecha no a habido ni habrá otra como ella en su porte elegancia. Yo tengo la pelicula porque soy admiradora de esta hermosa checa que radicó y murió en méxico.

El Pobresor Gafapasta dijo...

Completamente de acuerdo, Elsa, aunque la belleza es algo subjetivo,y a mí la que me gusta muchísimo además de Miroslava es Estela Inda.

Anónimo dijo...

POR FAVOR DONDE PUEDO CONSEGUIR LA PELICULA? SUBANLA A YOUTUBE

El Pobresor Gafapasta dijo...

Anónimo: ni idea de dónde conseguirla, no está en eMUle, no sé en YouTube. Yo la compré en su momento. A lo mejor, vía Gandhi o alguna librería virtual mexicana. Saludotes

Leo Leal dijo...

Está pasando por canal 40, del DF marzo 20, 2016. Qué belleza de Miroslava

Leo Leal dijo...

Está pasando por canal 40, del DF marzo 20, 2016. Qué belleza de Miroslava