martes, agosto 23, 2005

TÉCNICAS DEL GUIÓN XVII (DE XIX): DIÁLOGO

Entramos en la recta final de esta serie basada en el libro de Howard y Mabley (St. Martins Press, New York, 1995). Lo mejor ha quedado atrás, ya que han sido los elementos estructurales, los cuales, me parece, son innegables. Quedan tres capitulitos que incumben más al estilo, consejitos en lo que no creo mucho, ya que la estructura está por encima del estilo, pero el estilo es una opción única que no puede ser aconsejada ni delimitada. De cualquier modo, servirá a quien tengan interés por la escritura de guiones, aunque no necesariamente para quien sólo quiera entender la estructura dramática de las películas. Ahora le toca el turno al Diálogo, y la foto que nos acompaña esta vez es la de Paz Alicia Garciadiego, esposa del gran director mexicano Arturo Ripstein y su principal colaboradora. Sin duda, y sin que deseemos tontamente homenajear al sexo femenino, una de las mejores escritoras de películas del mundo: unos guiones literarios y elaborados desde el punto de vista del conflicto dramático que no tienen nada que envidiar a textos de los más grandes de Europa y Hollywood (este villorrio del arte tendría mucho que aprender de ella). El diálogo, precisamente, es una de sus grandes destrezas literarias. Es la escritura de películas como Profundo carmesí o La Corte de los milagros. Nunca podré olvidar cómo esta mujer pudo rehacer la Medea de Séneca y trasladarla con maestría superdotada a una mísera vecindad de México D.F en Así es la vida (2000), y sin traicionar ni un ápice 2500 años de tradición literaria. Por su genialidad, por su capacidad de adaptación y por su fino oído para el mejor diálogo naturalista, pero también poético, que no traiciona nunca el origen de sus personajes (heredera aventajada de Rulfo, entre muchos otros), Paz Alicia merece figurar entre los más grandes de los grandes, pero sobre todo, entre los más grandes escritores vivos de literatura cinematográfica.

17. Diálogo (Dialogue, p. 84).

Hay muchos estilos de diálogo, pero todos los buenos diálogos de cualquier buen escritor dimanan de idénticas características comunes. El diálogo de calidad procede del personaje, la situación y el conflicto; revela al personaje y mueve la historia hacia delante. El buen diálogo es una depuración de la conversación normal. Incluso los diálogos más realistas han sido pulidos para que tengan apariencia de realismo y cotidianeidad, pero en una película buena, hasta las formalidades más intrascendentes de la vida cotidiana tienen una función dramática y un propósito útil dentro de la escena.

Unos buenos diálogos deben tener las siguientes características:

1. Debe caracterizar al hablante, y quizá a la persona a quien se dirige.
2. Debe ser idiomático, manteniendo la individualidad del hablante.
3. Debe reflejar el estado emocional o el humor del hablante, abrir una ventana a su mundo interno.
4. Debe revelar la motivación del personaje, o intentar esconder una motivación.
5. Debe reflejar la relación del hablante con los otros personajes.
6. Debe ser conectivo: nacer de un discurso o acción anterior y apuntar a otra subsiguiente.
7. Debe hacer avanzar la acción.
8. A veces deber transmitir información o Exposición.
9. Con frecuencia debe predecir algo que va a ocurrir.
10. Debe ser claro y comprensible para la audiencia.

Además, deben tener otras virtudes:

1. Debe ser fácil de decir para el actor, para que éste no se atropelle con las palabras. Debe rehuir (a menos que sea el efecto que se busca) los juegos de palabras, las aliteraciones y cacofonías.
2. En los discursos largos, éstos deben estar construidos mirando hacia el final, pues la imagen o idea más fuerte debe reservarse para su fin. En todo discurso la posición estructural más destacada es el final, y la segunda más fuerte el principio.
3. La imagen concreta, aquella que pueda ser fácilmente visualizada por el actor o el público, es siempre preferible a la imagen abstracta.

2 comentarios:

nmmnnkkoojojokpjouigi dijo...

Excelentes consejos! A pesar de su aseveración de que los últimos detalles en los que se ocupa este texto son sólo para el aspecto estilístico y ornamental del guión, soy firme creyente de que el diálogo es el motor de la acción en todo producto cuya base sea el arte dramático, y es la ventana que proyecta la forma de ser de los personajes (ahora que corre la idea de que la base de todo producto de esta índole es el desarrollo del carácter de los personajes). Por experiencia propia sabemos usted, yo y Marlon, por ejemplo, que debe uno tomar muy en cuenta escoger al actor adecuado para decir un diálogo determinado, por todos los motivos que usted expone, o viceversa, cambiar el guión de acuerdo al actor al que por alguna razón nos hemos aferrado. En definitiva, creo que el diálogo es una de las cosas más notables a la hora de ver una película en ejecución, y de ello depende que el personaje y la calidad del trabajo de un actor, el detalle en el que más se fija, creo, el espectador. Todos sus consejos han sido bastante nutritivos. Espero siga ocupándose del cine con la frecuencia que lo ha hecho ultimamente, todo lo que dice respecto al tema es muy puntual y muy útil, además de ser de los pocos en la localidad que se ocupa del tema.

Ricardo Vigueras dijo...

Gracias por tu entusiasmo, Omar, pero recuerda que no son MIS consejos, yo no soy más que el creador de este digesto de un libro que te recomiendo que compres pronto, te interesará mucho. Más que este resumen que no tiene mayor mérito.

Saludos.