martes, octubre 10, 2006

LOS SUDARIOS NO TIENEN BOLSILLOS

La literatura de Horace McCoy (1897-1955) debe mucho a su biografía. Su primera novela, ¿Acaso no matan a los caballos? (1935), está inspirada en su participación activa en un maratón de baile. Es una breve novela de llena de lirismo y desesperación que conduce a un desolador y nihilista final capaz de dejarte bañado en lágrimas. No en vano es uno de los grandes títulos de la novela negra, y creo que el propio McCoy no pudo superarla en su producción posterior. En 1937 escribe No Pockets in a Shroud, traducida en 1987 como Los sudarios no tienen bolsillos. Es la historia de Mike Dolan, un periodista asqueado de las diversas mordazas que se le imponen desde dentro a la profesión y que abandona su puesto de trabajo en un diario de la localidad para fundar su propia revista, el Cosmopolite. El Cosmopolite, por supuesto, no tendrá pelos en la lengua para denunciar a toda una corte de corruptos locales. En su delirio por la verdad, Dolan acabará por enfrentarse a una nueva versión del Ku Klux Klan denominada Los Cruzados. Hay mucho de McCoy en la trama, desde la evocación de sus tiempos como periodista que escribía sin tapujos en el periódico Dallasite hasta su costumbre por casarse con ricas herederas, jóvenes y descerebradas, que al principio no se daban cuenta de que sólo las quería por su dinero.

Aseguraba García Márquez en un antiguo artículo que existen cuentos y novelas con un título tan bello que no necesitaban ser escritos, porque el título tiene una capacidad de evocación mayor que cualquier relato que se construya a propósito de él. Este podría ser el caso de Los sudarios no tienen bolsillos, un título feliz y contundente, como resultaban del gusto de McCoy, para esta novela maldita y perdida durante décadas donde el novelista plantea una mirada indulgente sobre el comunismo y critica con ferocidad la doble moral y la enorme hipocresía de la sociedad norteamericana (cualquier sociedad, en definitiva). Sin llegar a superar ¿Acaso no matan a los caballos?, obra cargada de la contundencia de las breves obras maestras, Los sudarios no tienen bolsillos es una novela más que destacable, llena de una furia reprimida durante años y por fin liberada que se inspira en una profunda rabia idealista y en no poco amor por la verdad. La estupenda ilustración que encabeza estas líneas fue portada de la novela Kiss Tomorrow Goodbye, de Horace McCoy, y fue pintada por James Avati.

Horace McCoy, Los sudarios no tienen bolsillos. Ediciones Júcar. Gijón, 1987. [Etiqueta Negra, 46]

5 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Nunca he leido nada de Horace McCoy, y ya una amiga me lo recomendó y ahora tu con tu interesante reseña. A veces quisiera tener más tiempo para leer dos o tres libros a la vez.

Por cierto, que excelente imagen, me ha encantado.

Francisco Ortiz dijo...

No lo tengo. Trataré de hacerme con él. Mccoy es un escritor al que se le prestó atención por una sola novela, cosa rara. Le seguiré la pista.

Gwynette dijo...

leí el libro y vi la peli (Acaso no matan a los caballos,y Danzad danzad malditos)..extraordinarios los dos !

Francisco Ortiz dijo...

Vuelvo a leerlo, meses después, buscando información en Google sobre Mccoy. Un saludo.

Ricardo Vigueras dijo...

Gusto de volver a leerte por aquí, Francisco. Un saludote.