miércoles, mayo 02, 2007

TWIN PEAKS, 2: LA HABITACIÓN ROJA


Uno de los rasgos de originalidad de la serie Twin Peaks, como serie policiaca que era, consistió en la destrucción del hasta entonces más o menos imperante método deductivo del investigador. Acostumbrados como estábamos a encontrarnos con un detective que basa sus resultado en la deducción y el análisis, Lynch introduce al agente especial Dale Cooper, un estirado pero simpático detective obsesionado por el Tíbet que recibe sus pistas más importantes por medio de visiones que se producen en sueños. Así, en el episodio 2 de la primera temporada tenemos el sueño del Enano en la habitación roja. En el capítulo 1 de la segunda temporada, la primera aparición del Gigante. El Agente Cooper recibe sus pistas, por así decirlo, del más allá, y esto resulta perfectamente creíble (incluso en el marco de una serie policiaca donde se investiga el asesinato de una muchacha del pueblo) porque en Twin Peaks, se nos dice, flota un ambiente extraño, hay desde el principio de los tiempos una presencia misteriosa que todo lo envuelve y hace posible la conciliación entre el mundo real y el mundo onírico. Una vez establecido este planteamiento, hasta el espectador más reacio acepta la verdad de esta gran mentira y entra en el juego de Lynch, un juego donde elementos tan antiguos como el mismo arte teatral (la peripecia, el reconocimiento y el factor mágico o religioso) resurgen con una gran fuerza hasta entonces impensable en un producto comercial, un folletín en toda regla, destinado a las grandes masas devoradoras de pop-corn. Arriba he colgado un tutubo con la escena onírica de la habitación roja, diriga por Lynch. En ella, un avejentado Agente Cooper conversa con el fantasma de Laura Palmer. La escena, justamente famosa y del más puro estilo lynchiano, fue parodiada también por los Simpson en este otro tutubo que adjunto aquí mismo. Sin lugar a dudas, fue uno de los más impactantes momentos de toda la serie.