martes, noviembre 11, 2008

TEBEOTECA I: ÁNGEL AUDAZ, UNA DELICIA INTRASCENDENTE

Poca vida tuvo la miniserie de cuadernos de aventuras espaciales (quizá fuera exagerado llamarla de ciencia-ficción) Ángel Audaz. Publicada en 1962 por Ibero Mundial de Ediciones (Barcelona), apenas vivió una vida efímera que se apagó tras diez números de aquellos cuadernillos de aventuras españoles de 12 páginas incluyendo portada y contraportada. La serie la integraban las aventuras de Ángel Audaz y, en la contraportada, una sección de divulgación científica de una sola página titulada Tele-Cosmos (y uno piensa, ¿y por qué lo de Tele, y no simplemente Cosmos?)
La trama de Angel Audaz, como la de tantas y tantas series de la época, es ingenua y carente de complejidad argumental. Su guionista fue S. Herrero, autor de quien nada más se sabe salvo haber signado esta serie. Toda la historia consiste en un pim pam pum cosmonáutico para solaz de niños de 1962. Hay que leerlo con estos ojos para poder disfrutar de aquella inocencia irrecuperable hoy en que los niños vitorean los chascarrillos de Pulp Fiction. Ángel Audaz prueba fortuna al beber de los moldes de Flash Gordon, tanto argumentales como gráficos (los pantalones de Àngel Audaz son aquellos de Flash, los del 7º de Caballería, que tan pronto desgarraba y perdía en los terribles parajes del planeta Mongo como recuperaba intactos a cientos de kilómetros). Sin embargo, en la parte gráfica, la deuda es mayor con la etapa de tira diaria de Dan Barry que con la dominical de Raymond, o, ni por asomo de referencias estilísticas, con la de Mac Raboy, a quien se ha querido ver como el más pequeño de los tres grandes. Raboy fue un grande por méritos propios que bien merece una reivindicación.

Quizá la mayor desgracia de una serie pre-pop y nada psicodélica como Ángel Audaz fue la de ser, en fechas tan altas como 1962, un refrito de refritos de tema flashgordoniano que hasta entonces habían sido legión. Sin embargo, no es Angel Audaz una lectura desdeñable, primero porque su extensión es la de diez suspiros, y en segundo lugar, porque la parte gráfica correspondió a un gran artista como Ripoll G. (Miquel Ripoll i Guadayol, 1919-1988), que firmó aquí con el Audaz su última serie. Dibujante singular y poderoso de numerosas series clásicas como Águila Negra (1948) o Cabeza de Hierro (1959). Dueño de un trazo firme, vibrante y dinámico, lleno de fuerza y de personalidad, Ripoll G. era también un maestro en dibujar personajes femeninos. Además, sus viñetas están llenas de cambios de plano y demuestra una singular predisposición a conceder todo el peso de su metal a construcciones, naves espaciales y robots. Ripoll se pule sobre todo en plasmar la escenografía espacial por la que se mueven, como trasuntos de Flash, Dale Arden y el profesor Zarkov, el piloto Ángel Audaz, la bella periodista Selena Curtis (ambos caerán rendidamente enamorados desde las primeras viñetas del número 1) y el profesor Osiki. Una delicia intrascendente, como un atracón de galletitas pretzels, pero delicia al fin y al cabo.

3 comentarios:

Diegogue dijo...

hasta ahora me da por leer este post y encuentro que esta joya esta en cbr, gracias!!!

El profesor Gafapasta dijo...

Me alegro de que te guste. A ver si puedo subir, más adelante, otros materiales de interés. Un saludote.

Anónimo dijo...

Me acabo de encontrar con este blog y ha sido una sorpresa muy agradable. He intentado descargar los cbr de Ángel Audaz pero el número 04 me da error. ¿Se puede arreglar? ¿Es posible volverlo a subir?
Muchas gracias por poner una maravilla como ésta a nuestro alcance y por el excelente trabajo que realizáis.