jueves, marzo 11, 2010

EL NOVENO DOCTOR WHO

Llevaba muchos años oyendo hablar de esta serie de televisión de la BBC: Doctor Who, uno de los hitos de la ciencia ficción que también tuvo cierto tirón en América. Hogaño, gracias a Mulavisión, es muy fácil seguir las mejores series inglesas de ayer y hoy. De todos modos, que conste en acta que compré en la tienda esta primera temporada del revival de 2005. Con un buen descuento, eso sí, uno a veces es honrado pero no tonto.

La serie original se mantuvo en antena entre 1963 y 1989 (veinteséis años, oiga, que son más de un cuarto de nada de la que canta el tango). Trata sobre las andanzas de un Señor del Tiempo conocido sólo como el Doctor que vaga por el universo en su nave inteligente Tardis, un prodigio de la tecnología alienígena que por fuera aparenta ser una cabina telefónica de policía de 1950 (según el Doctor, el Tardis era capaz de metamorfosearse en cualquier objeto de su eventual entorno, pero el sistema se estropeó en siglos recientes). Como es fácil advertir, ciencia-ficción con ingeniosos efectos especiales un poco caseros y mucho humor son los rasgos característicos de esta serie inglesa que no duda en fagocitar todos los géneros posibles (melodrama, suspenso, humor, terror gótico) con muchas gotas de sátira social de esa que tanto gusta a los ingleses para componer un producto más que digno, muy divertido, que en la mayor parte de los casos ya tiene ganado el favor de una audiencia mitómana devota de la serie y sus personajes desde algún lejano momento del espacio-tiempo de la televisión inglesa.

La primera temporada vista pertenece a su nueva redifinición en 2005, con Christopher Eccleston como el noveno Doctor. Es un actor muy capacitado cuyo peculiar histrionismo se adecúa muy bien a la naturaleza del programa y del personaje. Le sucedió como décimo Doctor el actor David Tennant (la metamorfosis se produjo en el último episodio de la primera temporada), quien a decir de muchos es el mejor Doctor de la historia de la serie. Supongo que esto tendrá mucho más que ver con la pujanza del revival de 2005 que con el verdadero talento o desempeño de los primitivos doctores, que protagonizaron muchos episodios hoy perdidos para siempre.

Más que nada, esta primera temporada parece centrada en la lucha contra contrincantes extraterrestres y otras clases de peligros cósmicos que eligen Londres como lugar idoneo para manifestarse. Mis episodios favoritos fueron los dos dedicados a la II Guerra Mundial y uno que transcurre en la época victoriana y donde aparece el mismísimo Charles Dickens envuelto en una historia de fantasmas durante una de sus comparecencias públicas. Ya sabemos que Dickens fue, al contrario de nuestros novelistas actuales, un escritor showman que encandilaba literalmente a las masas entre los candiles de los escenarios ingleses.

Para mi gusto,la presencia más destacable de la serie es la pizpireta Rose Tyler, interpretada por Billie Piper. Compone con mucho desparpajo a una chicuela de la clase baja inglesa, tan ignorante como de buen corazón, que acompaña al Doctor en sus correrías por el espacio-tiempo como una especie de Crispín del sexo femenino. Remata el triángulo el Capitán Jack, un apuesto y homosexual viajero del tiempo que se les une durante la aventura de la II Guerra Mundial. Como ven, nada de sexo por esos universos de Dios. Al menos, no en horario de niños.

La gran virtud de esta primera temporada del Dr. Who radica en aquello mismo en que lo hacen las más longevas colecciones de la Editorial Bonelli italiana: personajes con garra, aventuras sin descanso, no demasiada psicología ni trascendencia, frecuentes dei ex machina, ganas de divertir y divertirse y una calidad profesional a prueba de bombas que a veces ofrece resultados excelentes, y a veces sólo estimables, pero con una técnica sólida y mucha sabiduría narrativa.

5 comentarios:

Don Melón de la Huerta dijo...

Yo aprendí inglés viendo, además de Plaza Sésamo, a este personaje interpretado por Tom Baker (con una especie de afro y una eterna bufanda, casi como su colega el Dr. Chapatín) los sábados a las nueve de la noche por PBS, canal 13 (que trasmitía en ese entonces mucha programación británica). Este actor participó esporadicamente en uno de las pocas adaptaciones a uno de los más grandes clásicos de Shakespeare en cine (A Winter's Tale) y en los Cuentos de Canterbury según Pasolini. No sé y en el caso de sus primeros intérpretes por la costumbre de su televisora de origen de purgar archivos nunca sabré qué tal lo hicieron los otros intérpretes. Había una pescadería en la Dieciseis esquina con Noche Triste en Juárez que se llamaba "Saratoga." Me daban miedo los saleros por que me recordaban a los "Daleks," archienemigos de los personajes. No dudaría que ésta haya sido la serie más larga en la historia mundial de la televisión. Estuvo muy bien que desde un principio se asentara que el campo de acción del buen doctor fuera el tiempo y que pudiera encarnar como le diera la gana.

Un abrazo!

El Pobresor Gafapasta dijo...

Jajajaja, eso de los saleros te parecieran daleks es muy gracioso. ¡Es que los daleks son tan peligrosos como ridículos!

Un abrazote.

El Pobresor Gafapasta dijo...

Por cierto: viendo a Christopher Eccleston como el noveno Doctor, tanto Doña Maquila como yo estuvimos de acuerdo en que muchos gestos y maneras de hablar de este actor son iguales que los tuyos. Si no has visto esta temporada, ¡ya tienes una buena razón de peso para hacerlo!

Va otro saludote

Ritushka dijo...

Siempre quise verla porque sale Billie Piper. Y yo, AMO sobremanera a Billie Piper desde su época de cantante de pop, hasta su maravilloso papel en Secret Diary of a Call Girl.

Qué buen gusto!

Don Melón de la Huerta dijo...

Con el cuento del aspecto que tiene mi carro y eso de que tambien me la paso cruzando fronteras me la voy creer!

Saludos a ti y a Donia Maquila!