lunes, mayo 15, 2006

EL CAPITÁN TRUENO CUMPLE 50 AÑOS

Las alegres caras de Crispín, Goliath, el Capitán Trueno y Sigrid, dibujados por ese gigante del tebeo español que fue Angel Pardo me llenan siempre de optimismo y jovialidad. Me basta mirarles para que se me pase la tontera, la nostalgia o la amargura. Les conozco bien y sé que es así como hay que tomarse la vida: Always merry and bright!, como me enseñó mi tío Henry Miller cuando yo era sólo un adolescente.

El pasado domingo 14 de mayo, el Capitán Trueno cumplió cincuenta años. Viejo amigo desde la infancia (desde la infancia de muchos desde aquel lejano 1956), el Capitán Trueno adquirió desde su aparición una aureola de libertario que el tiempo ha convertido en mito. Creado por la fértil imaginación del escritor Víctor Mora y dibujado gráficamente (en sus primeros tiempos) por el gran artista Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós, el Capitán Trueno se ha convertido por mérito propio en el gran personaje del tebeo popular español, aquel que ha sido devorado por millones de españoles durante generaciones y que supo transmitir a sus lectores, de manera más o menos subrepticia, un enorme amor por la caballerosidad, el respeto, la tolerancia y la justicia, la libertad, el desprecio por los abusadores y los tiranos, el amor por la cultura y la ciencia, y tantas otras virtudes o valores que se encontraban más o menos secuestradas en la España de Franco en la que vio la luz, por primera vez, en aquel lejano 14 de mayo. Desde entonces, y esto merece ser subrayado, el Capitán no ha abandonado los kioscos y librerías de España, y cincuenta años después continúa cabalgando con su alto sentido de la ética y de la justicia, y sobre todo, con su carácterístico optimismo y buen humor. Por el camino ha pasado de todo, desde los 618 cuadernillos originales hasta las versiones refritas como Trueno Color (ésta sólo tuvo el mérito de aportar unas preciosas portadas pintadas por Antonio Bernal) hasta llegar a las que fueron las últimas aventuras originales publicadas por Planeta en los años 80 y posteriormente las detestadas dos incursiones en el personaje del inglés John Burns. No tuvo la culpa el inglés, sino el mismo padre de la criatura, Víctor Mora, con dos poco afortunados guiones que, intentando volver al Capi un personaje más internacional, desdibujaron las señas de identidad más caseras y tradicionales.
Portada de Ambrós para el cuadernillo 70 de la serie
Porque el Capitán Trueno se publicó y distribuyó en otros países, pero nunca tuvo el éxito que logró en España. En Francia, por ejemplo, no logró destacar en un mercado saturado de grandes obras de referencia dentro del medio, ni siquiera cuando sus aventuras estaban dibujadas por dos fenomenales artistas a quienes debemos buena parte de nuestra nostalgia: el ya citado Ambrós y el no menos grande Ángel Pardo. Las preocupaciones de Trueno, trasunto de los sueños de justicia y libertad de Víctor Mora, eran demasiado españolas, estaban demasiado inmersas en nuestro conflicto patrio, que apenas comenzaba a abrirse al mundo después del una guerra civil y una posguerra revanchista donde gobernaban precisamente aquellos a quienes Trueno más despreciaba: los fanáticos, los oscurantistas, los machistas, los retrógrados… Y luego estaba el humor, un humor blanco muy español, extrañamente definible, pero que sólo puede disfrutarse en España, un país que desde los tiempos de la novela picaresca ha congeniado drama, aventura y humor con gran fortuna, bastante ininteligible en otros países más melancólicos o dramáticos, o simplemente más severos o amargados.
Portada de Antonio Bernal para Trueno Color

Llevo leyendo toda mi vida El Capitán Trueno y mi deuda con él es grande, y no sólo con él, con el gordo y tuerto Goliath, con el chispeante y valiente Crispín, con la vikinga rubia Sigrid, reina de Thule… Con Trueno aprendí a leer, con Trueno construí mi primer vocabulario de palabras "domingueras", tan característico de la prosa pulida y cultivada de Víctor Mora: drakkar, fiordo, inexpugnable, iceberg, calumnia, batracio, etc… Sobre todo, Trueno me abrió la puerta del maravilloso mundo del tebeo o cómic, un arte que desde entonces no he abandonado y cuyo placer cultivo con el mismo entusiasmo con que cultivo la lectura de los clásicos grecolatinos o el visionado de películas antiguas. Un arte minoritario, sensible y precioso, que también procuro divulgar abusando de mi condición de profesor universitario (el próximo semestre toca otra vez mi asignatura Obras maestras de la narrativa gráfica). Trueno fue el primero y siempre seguirá ahí. De vez en cuando tengo la necesidad de releer algunas de sus historias, y entonces tengo esa extraña sensación de tiempo recobrado. Trueno fue el primer amor de mi vida lectora, y estoy y estaré siempre en deuda con él y con sus creadores. Gracias, Capitán. Gracias, Sigrid. Gracias, Crispín y Goliath. Y sobre todo, gracias a Víctor Mora, Angel Pardo, Ambrós, Francisco Fuentes Man y Antonio Bernal. Seguiré hablando más adelante del Capitán Trueno.

5 comentarios:

Jody Dito dijo...

Me uno, incondicionalmente, a tus gracias a todos esos "héroes" del dibujo y el guión.
También para mi "El Capitán Trueno" fue eso que dices y más, porque él me llevó a descubrir el "Príncipe Valiente" (aunque es diferente ya sé) y mi pasión por esa zona de la historia que es la edad media (en sus tres apartados) y mi pasión por los comics (también)....

"....un humor blanco muy español, extrañamente definible, pero que sólo puede disfrutarse en España, un país que desde los tiempos de la novela picaresca ha congeniado drama, aventura y humor con gran fortuna, bastante ininteligible en otros países más melancólicos o dramáticos, o simplemente más severos o amargados." Joder! qué bonito esto que escribes y que verdad tan grande.
La verdad, tengo que confesarlo, es un placer leerte, gracias.

el brujo don carlos dijo...

Habrá que seguir hablando del Capitán para mantenerlo vivo, ya que su editorial solo parece dispuesta a enterrarlo

Ricardo Vigueras dijo...

Lo de Ediciones B es una tragedia. No sólo quiere enterrar al personaje, a pesar de todo el dineral que les da todavía, sino que desprecia el mayor legado de la historia del cómic español, que es el de Bruguera. Los fondos históricos están literalmente secuestrados, y eso es ignominioso, no ocurre en ningún país de los que han sido relevantes en la producción de tebeos.

Un saludote

gerard freixes dijo...

Supongo que esta pagina con rarezas del personaje ya la conoces, pero por si acaso....

http://www.geocities.com/tebeolibre/
lastima que los scans no sean de mucha calidad

Ricardo Vigueras dijo...

Efectivamente, la historia es excelente, pero el formato es caprichoso y el escaneado es pésimo. Podemos estar contentos de que ediciones B va a sacar este material casi inédito de Ambrós para Pulgarcito en uno o dos tomos de lujo. Están trabajando en ello, y esperemos que sea cuanto antes.

Un saludote, Gerard.