miércoles, abril 19, 2006

FICHAS TOUTAIN XVI: GUIDO CREPAX

El pasado fin de semana leí Valentina: historia de una historia, de Guido Crepax (1933-2003). Un bello tomo editado por Akal en 1991 y que constituía un nuevo capítulo de su famoso personaje, Valentina, aquella fotógrafa que con sus ansiedades y fantasías sexuales revolucionó el tebeo mundial desde la particular manera de narrar de Guido Crepax. Historia de una historia, fantasía personal acerca de la Historia del ojo de Bataille, es un álbum de 1982, muy interesante pero que no aportaba nada nuevo a la ya por aquel entonces importante producción de Crepax. Es justo considerar a Crepax uno de los grandes maestros del cómic erótico, cuya obra, hoy más que nunca, encierra una complejidad formal y conceptual con un inmenso poder de sugestión. Los tebeos de Crepax fueron muy hijos de su tiempo, que fueron los años 60, un tiempo de revoluciones estudiantiles, nouvelle vague, amor libre, catarsis por medio de la exploración sexual y de sustancias alucinógenas. Aquellos tiempos de vino y rosas acabaron en estas marismas de Gatorade y cardos borriqueros entre las que chapoteamos. También fueron tiempos del tan denostado hoy día "cine de autor", ese cine de Bergman, de Buñuel y de Resnais (entre otros) que se agiganta con el tiempo ante unos espectadores cada vez menos exigentes y menos propensos a usar su materia gris. Era cine "de pensar" donde había que escrutar el mensaje y sus significados y que hoy se asocia entre los espectadores más gandules o los más desinformados de entre los jovencitos como cine aburrido y gafapastoso.
En la misma línea marcha Guido Crepax, un autor que exploró los fantasmas de la líbido con técnicas narrativas insospechadas para el cómic de aquella época y que hoy, como es natural, son técnicas que han reciclado hasta el Hombre Araña. Sin embargo, el verdadero valor de los clásicos radica en su frescura. Son incapaces de perderla. Difícil cosa es hacerse de una voz propia, de un estilo propio. Fácil cosa es imitar lo ya hecho, remedarlo hasta desvirtuarlo. El gongorismo pudo aparentemente acabar con Góngora hasta la reivindicación de Dámaso Alonso en 1927, pero hoy día Góngora sigue más fresco que nunca. Y quien dice Góngora dice Eurípides, Orson Welles, Shakespeare, George Herriman o Will Eisner. Lo clásico no es lo mismo que lo viejo. Lo viejo puede ser contemporáneo de lo clásico, pero lo clásico permanece y lo viejo se pudre.
Desde mi más tierna infancia fue aficionado a Crepax. Después de las jamonas perturbadoras de los tebeos de la editorial El Viberia (Lucifera, Hessa, Maghella eran las reinas de mis poluciones nocturnas) me sedujeron Valentina y las mujeres de Crepax. Nunca olvidaré la primera vez que vi a Valentina en el Totem número 1, pues descubrí dónde reside la gracia perturbadora del arte. Ahora que ya no es políticamente incorrecto hablar de culos bonitos, y que tampoco es machista, porque hasta en los programas de marujas de la tarde se habla en total libertad de los bonitos culos de los hombres con buen culo, no puedo dejar de reseñar aquí que Crepax fue grandes cosas como narrador y como artista, pero para mí fue sobre todo uno de los mejores dibujantes de culos de mujer que han existido desde la caverna de Altamira hasta la caverna catódica. Los culos de Crepax eran señores culos, redondos y bien cuajados como quesos, culos que aun hoy, a pesar de que sus historias de "cómic de autor" y de cómic "de pensar" no interesen excesivamente a las masas, tienen una gran capacidad de evocación. Siempre permanecerá el tiempo infinito para redescubrir a Crepax. Mientras tanto, quienes atesoramos su obra, podemos seguir disfrutando releyendo a Crepax.

Afortunadamente para quien quiera seguir curioseando por la red, hay muchas páginas dedicadas a Crepax, bastantes más de las que yo les voy a reseñar aquí. He aquí una pequeña muestra personal de semblanzas, imágenes y artículos. La fichita Toutain de hoy la escribió Miguel Ruiz Márquez.


Clicar sobre las imágenes para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.

4 comentarios:

Jody Dito dijo...

bueno, lo de Crepax, ya es para mear y no echar gota (perdón por la tontería), con este dibujante me ocurría y me ocurre algo curioso.
No me gustan mucho sus dibujos ni la forma de presentarlos, pero es tan personal y ha creado a esa protagonista tan chula que cuando cojía un comic en el que aparecia él, lo primero que leía erán sus historias.....y no me gustaban!!
Bueno, si me gustaba, pero ya digo es una cosa muy rara lo que me pasa con Crepax.

llorch dijo...

Nunca como en este post los lectores (y sus comentarios) están detrás del blog. ¿Cómo no opinar de culos redondos? Es ahí donde el misterio de las esferas requiere de una alta contemplación y no en las divagaciones pitagóricas.

No comentaré acerca de los traseros. Para eso, tendrían que revisar los archivos de mi blog y ver los links que hay por ahí.

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Pero vaya que me sorprende el estilo de Guido Crepax. No lo conocía. Por medio de él me vino a la mente el recuerdo de Milo Manara (otro italiano, creo) y su Viaje a Tulum, que aparte de la narrativa, el dibujo es rico, elegante; o a la vez pobre, denotativo, explícito. Depende de cómo se vea.

Lo digo ya que podría parecer un lugar común que los italianos nos hablen de lo sensual, porque partir de los 60's nos encontramos con ese boom. En el cine, la tele, las modelos, etc y también en el cómic.

Lo anterior sería la cara de lo obvio, pero lo sensual sin estilo, sin gracia, es irrelevante: algo que evita Crepax —por la parcial opinión que me puedo hacer de él—



P. D. Ricardo, sería la neta si me prestaras algún material de Crepax.

Saludos y ya nos veremos pronto

Ricardo Vigueras dijo...

Jorge: en su lejano día no vimos a Crepax en Narrativa gráfica porque no tenía nada de él el Juárez. Vimos Manara más que nada por Fellini, quedaba más propio para clase. Cuenta con el material en préstamo cuando quieras. En español y en inglés. Ya hablaremos.

Un saludote.

lunagodoy dijo...

El arte de Guido Crepax consiste en sugerir, no en mostrar. Auque parezca lo contrario.