viernes, noviembre 23, 2007

ENTRANDO EN LOS SOPRANO

Conocía desde hace años las bondades de una serie como Los Soprano, de HBO (“No es televisión, es HBO”, insisten ellos en sus comerciales; creo que tienen razón). Había leído los comentarios más entusiastas sobre la serie, y un par de amigos de toda la vida me recomendaron enfáticamente engancharme PERO YA con Los Soprano. Siempre supe que esta serie me iba a gustar por diversos motivos. Pero ah, carajo, como soy un chico remiso a toda novedad, con el añadido de que ni me bajo series de la Mula (sólo tebeos) ni zapeo por los canales de televisión, esperé pacientemente una buena oportunidad para comprar esta serie que, tanto en Estados Unidos como en Europa, se vende por temporada más cara de lo que a mí me gusta pagar por las series (que, en España, por cierto, tienen precios estratosféricos).

Finalmente, el pasado sábado acompañé a Doña Maquila a comprar el mandado (lo cual hago muy pocas veces al año, porque me cargan los grandes almacenes), y cuál no sería mi sorpresa al hallar en Walmart las cinco primeras temporadas de esta serie a un precio ridículo teniendo en cuenta de lo que se trata: 190 pesitos por temporada (17 dólares y pico). Teniendo en cuenta que cada temporada de esta serie consta de 13 episodios más características especiales, lo que quiere decir alrededor de 700 minutos de gran entretenimiento, es de tarados no arrojarse sobre la oferta como lobo famélico. Los Soprano: cine de gángsters con toques familiares y costumbristas (para encariñarte con unos personajes que usualmente son los malos de la función), bastante humor para digerir la violencia explícita, y mucho más erotismo soft de lo que Hollywood se permite habitualmente. Una serie que ha cosechado comentarios tan entusiastas que se ha convertido en todo un fenómeno de la televisión de nuestro tiempo.

Acabo de ver el primer episodio y he disfrutado con su estilo irónico y reposado, cargado de referencias cinematográficas que están muy bien asimiladas por David Chase, su creador, director y guionista. Me falta acostumbrarme, episodio tras episodio, a esta pintoresca familia de mafiosos comandados por el genial Tony Soprano, un personaje tan políticamente correcto como un gorila domesticado, que me va a encantar. En fin, ni que decir tiene que las cinco temporadas las compré ahí mismo (la serie concluyó este año en su sexta temporada con un final insatisfactorio para muchos que desató polémica), y por supuesto, recomiendo su compra o adquisición como regalo navideño a todos mis queridos lectores de esta Urbs Juarex. Aprovechen que se acercan navidades, posadas y celebración de amigui secreto por esas oficinas de Dios. Mañana sigo con el episodio 2 de los Soprano. Ya les comentaré.