jueves, noviembre 18, 2004

SOMBRA DE LA SOMBRA

Rica y polícroma novela. La trama gira alrededor de cuatro individuos (un poeta, un periodista, un chino y un abogado) que se reúnen todos las tardes en el restaurante del hotel Majestic para jugar al dominó. La fértil imaginación de Taibo II no tardará en involucrarlos a todos en una serie de asesinatos y oscuras tramas políticas donde reaparecerá Sebastián San Vicente, anarquista español (de Gijón, como Taibo II) protagonista de esa vibrante biografía novelada que es De paso, también del mismo autor. Los protagonistas de Sombra de la sombra se reunirán veinte años después (siguiendo esa tradición instaurada por Dumas) para protagonizar Regresamos como sombras, novela que Taibo II considera la mejor de toda su producción.

El encanto particular de esta obra procede de su protagonista coral, esos cuatro jugadores involucrados en tramas oscuras de un país difícil que atraviesa momentos difíciles, en la recreación de sus existencias complejas y en la introspección detenida que el autor hace de su vida y de su pensamiento. La gran virtud de Taibo II en esta obra es la de haber creado cuatro mosqueteros interesantes a los que seguimos con gusto a través del México de los años 20, una urbe del pasado enquistada hoy en la megápolis más grande del mundo. La segunda gran virtud de Taibo II es el ya mencionado ritmo jazzístico, ágil y muy versátil en el arte de alcanzar momentos climáticos. En capítulos generalmente cortos (entre una y diez páginas) Taibo II desgrana las vidas agitadas de estos tipos tan duros como el tiempo y el país en que les tocó vivir. En Regresamos como sombras Taibo II los retomará para involucrarlos en sórdidas intrigas de la II Guerra Mundial. Caerá algún día (hace un mes acompañé a Taibo II durante una comida en un restaurante chino de la ciudad; eso caerá otro día).

Paco Ignacio Taibo II, Sombra de la sombra. Ediciones B. Barcelona, 1989 [Colección Cosecha Roja, 17]. 247 pp.

2 comentarios:

el brujo don carlos dijo...

¡Coño, compadre Ricardo, cada día es mejor tu bitácora! No te pases, hombre... ¿No ves que los demás no podemos estar a tu altura? ;-)

Un abrazo

Carlos

Ricardo Vigueras dijo...

Venga, venga, no exageres, que no es para tanto y la tuya tampoco está mal. Un abrazo, compadre.