miércoles, junio 23, 2004

FILM, DE SAMUEL BECKETT

Si un guión es el esqueleto de una película hablada, el guión de una película muda es su fantasma.

En la lectura de Film, guión de Samuel Beckett para su película del mismo título, hay cualquier cosa menos película, menos vida y acción. Buster Keaton no se enteraba de nada mientras lo rodaba, y yo tampoco mientras lo leía. Si soy tan tonto como Buster Keaton, estoy absuelto y puedo gritarlo sin vergüenza, sobre todo cuando Alberti escribió a propósito de una película de Keaton “yo era un tonto, y lo que he visto me ha hecho dos tontos”. Si Buster Keaton era dos tontos, yo puedo ser cuatro tontos y medio para jactarme de ello con premeditación y alevosía. Ni más ni menos que el presidente Arbusto de los Estados Juntitos de Nacamérica.

El principio motriz de la película es el latinajo Esse est percipi, “ser es ser percibido” (p. 85), que también podríamos traducir como “existir es ser percibido”. Lo que no es conocido, no existe. La novela magistral que no se edita, no existe. La película que nadie ve, no existe. Esse est percipi. El blog que nadie lee, no existe. De la lectura de Film se deduce que la película parte de la obsesión de Beckett por el ojo (¿quizá el ojo de Bataille?) y de la importancia de la mirada. El genio ve lo sublime en los resquicios que nadie advierte en un plano general. Por eso el genio es la mirada, porque ve lo esencial donde los demás no ven nada; por eso no se estudia para ser genio, porque nadie puede enseñar a mirar de manera selectiva, reveladora, separando el grano de la paja.

Como no conozco el film Film, me abstengo de hacer juicio alguno acerca de un fantasma. Algún día veré la película, y es posible que entonces pueda apreciar la mirada selectiva de Beckett, aquella que le hizo ver el mundo con un ojo nuevo y revelador. Lo mejor del libro (Tusquets, colección Fábula 166) es el apéndice de Alan Schneider donde da cuenta de los avatares que supuso el rodaje y de la incomunicación entre Buster Keaton y Beckett, que parecían vivir en universos paralelos sin conexión ninguna. En la página 117 hay una foto en que Beckett escruta a Keaton con curiosidad de entomólogo; Keaton parece mirar a Beckett, pero en realidad le ignora como un sapo tendido sobre un nenúfar ignoraría a un entomólogo que le mirase con curiosidad de dramaturgo irlandés exiliado en Francia. El tiempo ha convertido la película en un clásico. Unos ven en ella un extravagante corto crepuscular de Buster Keaton; otros ven un extravagante paseo por el cine de Samuel Beckett. Todo es cuestión del ojo con que se mira. Esse est percipi.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, me podrias decir como se llama el libro? Gracias.

Ricardo Vigueras dijo...

Pues el libro se llama Film, y está editado por Tusquets.

Anónimo dijo...

sos un pelotudo