sábado, septiembre 25, 2004

CINCUENTA AÑOS DE JOHNNY GUITAR


Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna: A tantos como mujeres tú recuerdas.
Johnny: ¡No te vayas!
Vienna: No me he movido.
Johnny: Dime algo agradable.
Vienna: Claro. ¿Qué quieres que te diga?
Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo.
Vienna: Te he esperado todos estos años.
Johnny: Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto.
Vienna: Habría muerto si tú no hubieses vuelto.
Johnny: Dime que aún me quieres como yo te quiero.
Vienna: Aún te quiero como tú me quieres.
Johnny: Gracias (bebe). Muchas gracias.

Imperdonable. Está a punto de estirar la pata el mes de Septiembre y no he mencionado todavía que en este mes se cumplen cincuenta años del estreno de una de las películas más importantes de toda la historia del western: Johnny Guitar. Gloriosamente interpretada por Sterling Hayden y Joan Crawford, esta es una de las cimas expresivas del cine americano. Fue dirigida por Nicholas Ray, uno de los Cuatro Tuertos de Hollywood (junto con Raoul Walsh, Fritz Lang y John Ford) que con su único ojo eran capaces de ver más allá que la mayoría con dos y un telescopio, y sobre todo, de ver con mayor claridad en el cenagoso río de las pasiones humanas. Se ha escrito que Johnny Guitar es una falsa película de género, pues la turbulenta historia de amor de Johnny y Vienna podría haber sucedido en otro marco histórico o genérico que no fuese el del western. Esto da una idea de la grandeza que encierra el poderoso guión de Philip Yordan y de la semilla de eternidad que habita bajo la paleta prodigiosa del truecolor de sus imágenes. Quien quiera saber más sobre este film, que mire esta página de Carlos Giménez Soria, de donde he tomado el mítico diálogo entre Johnny y Vienna, tan breve como imitado hasta la saciedad. Y es que hay amores que, si bien no matan, tampoco te dejan vivir dentro de los márgenes razonables de la cordura. Posted by Hello

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soberbio blog.Que no decaiga.

Ricardo Vigueras dijo...

Gracias por tus palabras. Y regresa, ¿eh?

Ricardo.